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Samuel Lewis, y defensa de Justicia y Paz


En "El Derecho de la Comisión de Justicia y Paz (CJyP)" de Samuel Lewis G. (Panamá América 28/04/00), refiriéndose al conteo repetido de votos en las adjudicaciones por la ronda del residuo, tildó a los Magistrados de miopes o de incurrir en complacencias políticas. De sus palabras: si han sido miopes, son ineptos y; si han incurrido en complacencia política, son corruptos.
Discrepo con Don Samuel sobre las bondades que le atribuye a la CJyP. Sobran los elementos que señalan que ha sido aquiescente con las arbitrariedades de los Magistrados y, como no hablo por hablar, en diciembre de 1999, en "Foro Democrático" de la OEA, el Magistrado Valdés y el Presidente de la CJyP, Muschett, mutuamente aseguraron que la colaboración entre el CJyP y el T.E. fue tan ejemplar, que signó la transparencia de un proceso que afianzó la credibilidad del Tribunal.
La reciprocada retórica llevó a la "Unidad para la Promoción de la Democracia" de la OEA, a calificar a Panamá como "un ejemplo constructivo" de cooperación entre la sociedad civil e instituciones democráticas. Por supuesto, que lejos está la UPD de la precaria e insincera relación. Para beatificar a los Magistrados, el Dr. Muschett declaró: "Panamá tiene que celebrar, que el respeto al sufragio ya no es algo que se discute", a la vez que se declaró a favor de la implantación integral, del poco beneficioso a la paz y la justicia, sistema de mayoría, ese que desprecia a las minorías. El show washingtoniano, no deja duda que los Magistrados se han amparado en una institución cobijada en el prestigio de la Iglesia, que sólo se ha ocupado de la etapa activa (votación y pacto ético interpartidista), pero abúlica e inculta sobre los desafueros ocurridos en la pasiva o sea, en la que se convierten los votos en cargos.
El obstáculo a la debida revisión del anacrónico sistema electoral y reprensión a los delictivos de los Magistrados, radica en la falta de intelección sobre Derecho Electoral de la comunidad política, civil y académica, lo que se combina con las mañosas interrelaciones entre una despótica administración electoral, partidos sumidos en prácticas poco democráticas y débiles estructuras político-institucionales y, a lo anterior se suma el uso impreciso de términos como "voto en plancha", cuando no es otra cosa que la aprobación del elector al orden de precedencia de candidatos que presenta el partido en su papeleta; es decir, que cuando el elector emite su voto a un partido y, dentro de ese íngrimo voto, simultáneamente selecciona a un número menor de candidatos en la papeleta, está reordenando la precedencia de candidatos al escaño que se adjudique al partido; mientras que si se abstiene de marcar las casillas o las marcas todas (mal llamado voto plancha), está aprobando el orden impreso en la papeleta.
Sobre los imprecisos, Don Samuel, cuando se refiere al reparto por residuo, nos habla "de la representación al candidato del partido que no logra el cuociente o medio cuociente". Debo aclararle que la curul la logra el partido y la ostenta el candidato y, no a la inversa como implica su sintaxis. Más aún que el total de votos preferencias a candidatos en los 14 plurinominales sumaron 1,880,074, o sea que superaron al Padrón Electoral de 1,746,989 y por supuesto a los 1,229,479 electores que depositaron correctamente sus votos pero, no en los 14 sino en los 40 circuitos!
La Constitución y el maltrecho C. Electoral, han instituido en los plurinominales el método de votación por lista partidista cerrada y no bloqueada, mecanismo del cuociente electoral o del mayor residuo y, fórmula de Hare en una ronda de cuota igual al valor proporcional del escaño, una segunda de residuo no menor a la mitad de la cuota y una tercera a los mayores residuos. Y tales, de acuerdo con los resultados oficiales, no les da al PRD y Arnulfista 41 de los 45 escaños. (2 ilegítimos al absorto Arnulfista y la bicoca de 9 al PRD).
Además del fraude en la ronda del segundo residuo tras la simulación de los votos válidos, hay 3 razones del por qué un 46% de los votos se desperdiciaron en la elección de legisladores, lo que sitúa al sistema como antidemocrático. 1) Implantación de un esquema paralelo, por mayoría relativa y representación proporcional, basado en criterios geográficos y no en el ser humano. 2) Fijación de los escaños en consulta de acuerdo al censo decenal, en lugar del padrón electoral anual. 3) Establecimiento de un número exagerado de 40 minicircuitos y, en el caso de los plurinominales, 14 minúsculos donde se eligen entre 2 a 5 en 13, conformaciones que desvirtúan la elección proporcional, en cuanto los estudiosos sitúan como mínimo 5 y entre más en consulta, resultados más proporcionales y mayor aproximación en la conversión de votos a escaños.

101 años de Panamá América

 
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