San Francisco de Sales Patrono de los periodistas
El 24 de enero se celebró el día de San Francisco de Sales, Obispo y Doctor de la Iglesia, Hijo primogénito de una noble y numerosa familia de Saboya. Nace el 23 de agosto de 1567 en el Castillo de Thorens, Suiza. Estudia en París con los Jesuitas recibiendo una excelente formación en retórica, filosofía, teología y lenguas antiguas. En Padua, Italia, recibe el Doctorado en Leyes con la máxima distinción.
No importándole los títulos, las fortunas y los halagos de su padre que le ofrecía toda clase de comodidades y del mismo Duque de Saboya que le ofrece el cargo de Senador del Estado, se decide a seguir el camino al sacerdocio ordenándose a los 26 años de edad. Sobresale como infatigable evangelizador y escritor cuando a mediados del Siglo XVI los Calvinistas tenían en Ginebra el centro de su movimiento reformista y anticatólico. Elegido Obispo de Ginebra se convierte en modelo de celoso y bondadoso pastor. Sus escritos han sido en todo tiempo una viva expresión de profunda espiritualidad y humanismo. San Juan Bosco, Fundador de la Congregación Salesiana lo toma como modelo por su "paciencia y mansedumbre", construye una iglesia en su honor y decide llamar "Salesianos" a sus seguidores.
El Papa Pio XI lo declaró en 1923 "Patrono de los Periodistas Católicos" por sus excelentes escritos y su anhelo infatigable de defender a la iglesia con los medios de comunicación a su alcance. El Papa Juan Pablo II llama a estos medios "el primer areópago de los tiempos modernos" ya que los nuevos lenguajes y las nuevas técnicas hacen que el mundo sea cada vez más pequeño por ser tan eficaces, rápidos y precisos. Casi todo lo que sucede se sabe inmediatamente y vía satélite podemos ver y escuchar lo que está sucediendo en otros continentes.
La Iglesia nos enseña que todo medio de comunicación social es un "servicio del bien común"(IM.11) y que la sociedad tiene derecho a una información fundada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad. "El recto ejercicio de este derecho exige que, en cuanto a su contenido, la comunicación sea siempre verdadera e íntegra, honesta y conveniente respetando las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del hombre, tanto en la búsqueda de la noticia como en su divulgación" (IM5,2).
Los periodistas tienen en sus manos estos poderosos medios y para la Iglesia es un desafío ayudar a los comunicadores a "discernir y orientar las políticas y estrategias de la comunicación.
El Santo Padre respondiendo a un periodista que le preguntaba sobre la indiferencia religiosa, el relativismo ético y la ignorancia del mensaje de Cristo, le constó: "Profundizando en esos medios y confrontándolos con el dato igualmente evidente y, en apariencia contradictorio, de la difundida sed de religiosidad, hemos de saber indicar, también con la ayuda de las técnicas modernas, las modalidades más idóneas para transmitir el mensaje de Cristo". Quizás el ayudar a saciar esta hambre de Dios sea un reto para los periodistas católicos que con los medios de comunicación social pueden transmitir el anuncio de la Buena Noticia al hombre de hoy.
No importándole los títulos, las fortunas y los halagos de su padre que le ofrecía toda clase de comodidades y del mismo Duque de Saboya que le ofrece el cargo de Senador del Estado, se decide a seguir el camino al sacerdocio ordenándose a los 26 años de edad. Sobresale como infatigable evangelizador y escritor cuando a mediados del Siglo XVI los Calvinistas tenían en Ginebra el centro de su movimiento reformista y anticatólico. Elegido Obispo de Ginebra se convierte en modelo de celoso y bondadoso pastor. Sus escritos han sido en todo tiempo una viva expresión de profunda espiritualidad y humanismo. San Juan Bosco, Fundador de la Congregación Salesiana lo toma como modelo por su "paciencia y mansedumbre", construye una iglesia en su honor y decide llamar "Salesianos" a sus seguidores.
El Papa Pio XI lo declaró en 1923 "Patrono de los Periodistas Católicos" por sus excelentes escritos y su anhelo infatigable de defender a la iglesia con los medios de comunicación a su alcance. El Papa Juan Pablo II llama a estos medios "el primer areópago de los tiempos modernos" ya que los nuevos lenguajes y las nuevas técnicas hacen que el mundo sea cada vez más pequeño por ser tan eficaces, rápidos y precisos. Casi todo lo que sucede se sabe inmediatamente y vía satélite podemos ver y escuchar lo que está sucediendo en otros continentes.
La Iglesia nos enseña que todo medio de comunicación social es un "servicio del bien común"(IM.11) y que la sociedad tiene derecho a una información fundada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad. "El recto ejercicio de este derecho exige que, en cuanto a su contenido, la comunicación sea siempre verdadera e íntegra, honesta y conveniente respetando las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del hombre, tanto en la búsqueda de la noticia como en su divulgación" (IM5,2).
Los periodistas tienen en sus manos estos poderosos medios y para la Iglesia es un desafío ayudar a los comunicadores a "discernir y orientar las políticas y estrategias de la comunicación.
El Santo Padre respondiendo a un periodista que le preguntaba sobre la indiferencia religiosa, el relativismo ético y la ignorancia del mensaje de Cristo, le constó: "Profundizando en esos medios y confrontándolos con el dato igualmente evidente y, en apariencia contradictorio, de la difundida sed de religiosidad, hemos de saber indicar, también con la ayuda de las técnicas modernas, las modalidades más idóneas para transmitir el mensaje de Cristo". Quizás el ayudar a saciar esta hambre de Dios sea un reto para los periodistas católicos que con los medios de comunicación social pueden transmitir el anuncio de la Buena Noticia al hombre de hoy.