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Santa Catalina, destino turístico


Las noticias diarias sobre la crisis global, multidimensional, originada por la situación financiera, el incremento de los costos del petróleo y los problemas de la producción de alimento, están debilitando la economía mundial; es más, muchos hablan de desaceleración económica. Existe un desencadenamiento de acciones de la sociedad protestando por el alza del combustible y la escasez de alimento. El hecho de que en Panamá la sociedad emprenda acciones dirigida a diversificar su economía y aprovechar su ventajas comparativas y competitivas, es ya un signo de esperanza y progreso en esta coyuntura internacional.

Hace unas semanas viví un encuentro significativo cuando participé en el Foro sobre el desarrollo de Santa Catalina como destino turístico.

Ese foro fue emprendido por la población y la sociedad civil y enmarcado en un esfuerzo de promover y desarrollar una plataforma económica utilizando el atractivo turístico de las playas de Santa Catalina y la cercanía de Coiba.

El lugar se convierte en un escenario único, inédito, donde por primera vez se dan emprendimientos entre la comunidad y los esfuerzos de la iniciativa privada para que este potencial turístico se convierta en una verdadera zona de progreso turístico.

El desarrollo del turismo nacional sólo es viable con la diversificación y la creación de nuevos destinos y aprovechando sus ventajas competitivas. Cuando la población emprende un proceso de esa magnitud, ese entusiasmo y esa determinación son la base fundamental para la plataforma de lanzamiento, la que convierte el destino en una oportunidad.

Me llenó de satisfacción el hecho de que en este foro, que para algunos es insignificante, se presentara la pre candidata a presidente Balbina Herrera. No era escenario político, pero sí lo es para una población que clama por el progreso y las oportunidades. Sorprendió a todos el interés de la candidata por conocer el tema y por entender el esquema de desarrollo del área.

El turismo nacional seguirá creciendo en la medida que emprendemos cambios, promovemos oportunidades y seguimos fortaleciendo los demás destinos turísticos.

El éxito de los destinos turísticos depende, en gran medida, de la población y su voluntad.

Lo ocurrido en Santa Catalina, es un precedente importante para la población y los políticos.

Ante la crisis global, surgen nuevas oportunidades. Santa Catalina será un destino distinto, donde se conserva la naturaleza, la producción agropecuaria y el turismo de sol y playas, y pesca deportiva de sus alrededores.

Emprender las nuevas oportunidades y unir esfuerzo entre el pueblo y el Estado se convierte en la principal responsabilidad de la sociedad. Una vez más queda demostrado que con el concurso de todos podemos avanzar.

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