Santa Fe IV (final)
Nos proponemos finalizar, con este artículo, el balance preliminar acerca del documento Santa Fe IV, cuya importancia en términos de política para América Latina es relevante. Quizás valdría la pena resaltar que el documento es menos profundo y conclusivo que en la parte inicial. De esa manera, los apartados referentes a la defensa o a las drogas o a la demografía (en realidad a la migración hacia el mundo desarrollado) se revelan como centrales frente al resto del documento. Sin embargo, no por ello el mismo carece de integralidad. Por el contrario, como documento político Santa Fe IV posee una tremenda coherencia por lo menos al nivel de principios. Otra cosa son las derivaciones de carácter prácticas que se puedan deducir de él.
Los tres capítulos finales, las tres últimas "D", se refieren a la deforestación, a la desestabilización y a la declinación de los Estados Unidos. No parece difícil imaginar cuál es la característica que se resume en cada uno de los temas y que se consideran peligros para los Estados Unidos.
Sin embargo, vale la pena un pequeño comentario. Con referencia a la deforestación, se asume como importante el "problema ecológico". Ello a contrapunto con la posición de los Estados Unidos frente a lo que ocurrió en la Cumbre de la tierra (Río de Janeiro) o frente al protocolo de Kioto. Se puede decir que el denominado problema ecológico en realidad no parece fundamental para los Estados Unidos. Sólo es importante si él no contradice los intereses económicos de los capitanes de la bolsa. En otras palabras las industrias de alta tecnología, contaminantes, no son responsables de atentar contra el medio ambiente mundial. Lo son, para Santa Fe IV, los campesinos sin tierra del Brasil o los campesinos colombianos que luchan contra la fumigación aérea de sus campos, so pretexto de combatir la coca o, tal vez, los panameños que exigimos la descontaminación de nuestro territorio nacional. La política real contradice la preocupación del documento.
Lo mismo ocurre con la denominada desestabilidad o la declinación, supuesta o real, de los Estados Unidos. En este caso, se describe un fenómeno, pero no se acierta en las causas de ello. La profunda crisis económica de los Estados, Unidos, el descenso de su tasa de ganancia, la voracidad del capital especulativo que no tiene posibilidad de inversión productiva, la acelerada concentración de la riqueza en pocas manos, es decir, la declinación del capitalismo mundial en esta fase que advierte, después de mucho tiempo, una sincronización mundial de la recesión, nada de ello aparece como la causa de la declinación de los Estados Unidos. Se le adjudica a la falta de una política militar, de fuerza, iniciada y consolidada en las dos administraciones Clinton.
La primera consecuencia de esa lectura es que para evitar la declinación de los Estados Unidos se requiere de un gobierno fuerte que revierta la política Clinton. Ello se requiere en el caso de Cuba y de Colombia en que, según Santa Fe IV, se ha sido excesivamente tolerante. Alguien ha definido el período de George W. Bush como el del cambio de una hegemonía obtenida por medios diplomáticos (Presidente Clinton) a una hegemonía por medio de una política militar.
La segunda consecuencia de la lectura del documento tiene que ver con la posición de los Estados Unidos frente al continente. La crítica a la administración demócrata es la de haber olvidado al subcontinente y haber privilegiado a Europa. La nueva administración, republicana, debe volver la mirada a América Latina. Desde el punto de vista militar, económico y político.
Sólo para culminar, pareciera conveniente seguir la pista al Santa Fe IV y diseñar, a partir de sus supuestos, la respuesta de política exterior que defienda los intereses del país poniendo énfasis en las consecuencias a futuro si Santa Fe IV se concreta.
Los tres capítulos finales, las tres últimas "D", se refieren a la deforestación, a la desestabilización y a la declinación de los Estados Unidos. No parece difícil imaginar cuál es la característica que se resume en cada uno de los temas y que se consideran peligros para los Estados Unidos.
Sin embargo, vale la pena un pequeño comentario. Con referencia a la deforestación, se asume como importante el "problema ecológico". Ello a contrapunto con la posición de los Estados Unidos frente a lo que ocurrió en la Cumbre de la tierra (Río de Janeiro) o frente al protocolo de Kioto. Se puede decir que el denominado problema ecológico en realidad no parece fundamental para los Estados Unidos. Sólo es importante si él no contradice los intereses económicos de los capitanes de la bolsa. En otras palabras las industrias de alta tecnología, contaminantes, no son responsables de atentar contra el medio ambiente mundial. Lo son, para Santa Fe IV, los campesinos sin tierra del Brasil o los campesinos colombianos que luchan contra la fumigación aérea de sus campos, so pretexto de combatir la coca o, tal vez, los panameños que exigimos la descontaminación de nuestro territorio nacional. La política real contradice la preocupación del documento.
Lo mismo ocurre con la denominada desestabilidad o la declinación, supuesta o real, de los Estados Unidos. En este caso, se describe un fenómeno, pero no se acierta en las causas de ello. La profunda crisis económica de los Estados, Unidos, el descenso de su tasa de ganancia, la voracidad del capital especulativo que no tiene posibilidad de inversión productiva, la acelerada concentración de la riqueza en pocas manos, es decir, la declinación del capitalismo mundial en esta fase que advierte, después de mucho tiempo, una sincronización mundial de la recesión, nada de ello aparece como la causa de la declinación de los Estados Unidos. Se le adjudica a la falta de una política militar, de fuerza, iniciada y consolidada en las dos administraciones Clinton.
La primera consecuencia de esa lectura es que para evitar la declinación de los Estados Unidos se requiere de un gobierno fuerte que revierta la política Clinton. Ello se requiere en el caso de Cuba y de Colombia en que, según Santa Fe IV, se ha sido excesivamente tolerante. Alguien ha definido el período de George W. Bush como el del cambio de una hegemonía obtenida por medios diplomáticos (Presidente Clinton) a una hegemonía por medio de una política militar.
La segunda consecuencia de la lectura del documento tiene que ver con la posición de los Estados Unidos frente al continente. La crítica a la administración demócrata es la de haber olvidado al subcontinente y haber privilegiado a Europa. La nueva administración, republicana, debe volver la mirada a América Latina. Desde el punto de vista militar, económico y político.
Sólo para culminar, pareciera conveniente seguir la pista al Santa Fe IV y diseñar, a partir de sus supuestos, la respuesta de política exterior que defienda los intereses del país poniendo énfasis en las consecuencias a futuro si Santa Fe IV se concreta.