Sara Bernhardt (1844-1923)
Esta famosa actriz francesa hizo su debut en París en 1862, a lo que siguió una cadena de triunfos que le merecieron reconocimiento mundial. Tenía, a más de una magnífica mímica, una excelente e impresionante voz.
En una ocasión estuvo en Rusia, en la ciudad de San Petersburgo, donde hizo representaciones en francés y fue muy aplaudida. Luego, le ofrecieron una cena de gala. Al terminarse la misma, un periodista le solicitó que recitara. Ella accedió, lo hizo y fue premiada con atronadores aplausos. El periodista le solicitó una copia de lo recitado y le respondió que eso era imposible y al preguntarle por qué, respondió "Porque lo que he recitado fue multiplicar el número siete, mi preferido". No se aplaude esa respuesta, pero ella muestra su mágica capacidad teatral.
Sara era sumamente delgada por lo que muchos críticos trataban de ridiculizarla despiadadamente. En una ocasión le hicieron una caricatura en la cual aparecía junto a un perro San Bernardo, con una leyenda que decía: "A otro perro con ese hueso".
De niña, estudió en un colegio de monjas en el que, al parecer, se le había hecho énfasis en que a la palabra empeñada debían seguirle hechos cumplidos, con lo cual estamos muy de acuerdo. Tal vez fue por eso que un día se trepó en un árbol en el patio del colegio en el que permaneció durante mucho tiempo hasta que la descubrieran, lo cual fue tras cinco horas de búsqueda. Al instarle las monjas a que se bajara, respondió que lo haría si le prometieran que no la castigarían. Las monjas accedieron. Una vez en tierra, le recriminaron por lo que había hecho, y contestó: "Es fácil que una persona le reproche a otra lo que no haría ella misma".