Se acaba el tiempo
Desde hace varios meses la Asociación Panameña de Exportadores ha denunciado que importantes industrias nacionales desaparecerían si se eliminan los incentivos que actualmente contempla la ley. Lamentablemente todavía se mantienen distorsiones en los costos de producción en Panamá, que impiden a las empresas locales competir en el mercado internacional sin la ayuda que representan estos incentivos.
La grave situación afecta principalmente a la agricultura y la industria precisamente en un momento en que deberíamos estar trabajando por desarrollar estas actividades como generadoras de empleo y distribuidoras de riqueza por excelencia. Recientemente una empresa calificadora de "riesgo país" advirtió sobre el escaso crecimiento de la actividad industrial y agrícola en Panamá, frente a la actividad de servicios; y señaló los problemas económicos que esto acarrea.
Todos los gobiernos se preocupan por incentivar la exportación porque esto representa la única alternativa disponible para hacer frente a los problemas que acarrea el proceso globalizador. Es cierto que los compromisos con la OMC van orientados a que exista igualdad en la competencia por los mercados; pero en el caso de los países en vías de desarrollo esta misma organización reconoce que se requiere de un período de ajuste hasta que se resuelvan las diferencias que hacen injusta la libre competencia con los desarrollados. De no hacerlo seguiríamos aumentando la brecha que actualmente existe entre los países ricos y los pobres, debido al desbalance en su intercambio de bienes y servicios.
Sería lamentable que por el desconocimiento de la situación real de los exportadores, o por el abandono de las autoridades en atender a tiempo este tema, nos encontráramos con el cierre de empresas que representan importantes fuentes de trabajo en un momento que el desempleo alcanza cifras alarmantes. Esta actitud no se compadece con los esfuerzos que el Gobierno Nacional hace por tratar de ayudar al campo donde las exportaciones constituyen la única esperanza que tenemos de cara al futuro.
Es necesario que las autoridades aceleren el proceso de presentación de la solicitud de extensión del período de vigencia de todos los incentivos a la exportación ante la OMC. Dejar las cosas para el último momento o no hacer el trabajo completo puede aumentar la diferencia que ya existe entre el volumen de importaciones y de exportaciones y por tanto, arriesgar el futuro económico de Panamá.
La grave situación afecta principalmente a la agricultura y la industria precisamente en un momento en que deberíamos estar trabajando por desarrollar estas actividades como generadoras de empleo y distribuidoras de riqueza por excelencia. Recientemente una empresa calificadora de "riesgo país" advirtió sobre el escaso crecimiento de la actividad industrial y agrícola en Panamá, frente a la actividad de servicios; y señaló los problemas económicos que esto acarrea.
Todos los gobiernos se preocupan por incentivar la exportación porque esto representa la única alternativa disponible para hacer frente a los problemas que acarrea el proceso globalizador. Es cierto que los compromisos con la OMC van orientados a que exista igualdad en la competencia por los mercados; pero en el caso de los países en vías de desarrollo esta misma organización reconoce que se requiere de un período de ajuste hasta que se resuelvan las diferencias que hacen injusta la libre competencia con los desarrollados. De no hacerlo seguiríamos aumentando la brecha que actualmente existe entre los países ricos y los pobres, debido al desbalance en su intercambio de bienes y servicios.
Sería lamentable que por el desconocimiento de la situación real de los exportadores, o por el abandono de las autoridades en atender a tiempo este tema, nos encontráramos con el cierre de empresas que representan importantes fuentes de trabajo en un momento que el desempleo alcanza cifras alarmantes. Esta actitud no se compadece con los esfuerzos que el Gobierno Nacional hace por tratar de ayudar al campo donde las exportaciones constituyen la única esperanza que tenemos de cara al futuro.
Es necesario que las autoridades aceleren el proceso de presentación de la solicitud de extensión del período de vigencia de todos los incentivos a la exportación ante la OMC. Dejar las cosas para el último momento o no hacer el trabajo completo puede aumentar la diferencia que ya existe entre el volumen de importaciones y de exportaciones y por tanto, arriesgar el futuro económico de Panamá.