¿Se acabó el proyecto?
La firma de los tratados de 1977 puso fin al eje en torno al cual habían girado las fuerzas políticas que le sirvieron a Omar Torrijos en su empresa, y de paso propuso una nueva razón y un nuevo instrumento para reagruparlas. La razón: los 23 años que en ese instante faltaban para la conclusión de los tratados; el instrumento: el Partido Revolucionario Democrático (PRD).
Desde que desapareció la razón en diciembre de 1999, con el cumplimiento de los pactos, el instrumento PRD comenzó a sufrir una serie de conflictos internos que afloró durante la reciente jornada electoral. Hubieran comenzado desde 1990, pero la invasión de diciembre de 1989 les dio motivo para mantener la unidad pública y esconder las rivalidades internas.
La guerra sin cuartel que comenzó en 1999 y la agudización registrada durante las últimas elecciones permiten preguntar, ¿se acabó el proyecto partidario de Torrijos?
Desde distintos sectores de ese colectivo se habla de la sobrevivencia unitaria del PRD, pero ¿sobre qué base? La unidad no es un condimento moral sino una categoría política que, en el mayor de los casos, reclama un consenso basado en intereses comunes, y el PRD muestra hoy serias dificultades para llegar a ese nivel.
Su llamado “reagrupamiento de fuerzas” parece más bien el esfuerzo desesperado de algunos de sus sectores por quedarse con la mayor parte del otrora todo poderoso PRD, que no necesariamente significaría la mayoría absoluta.