¿Se busca acabar con las compañías tabacaleras?
Hace algún tiempo cayó en mis manos un escrito con relación a las demandas que en diversos estados, en los Estados Unidos, se han formulado contra las compañías de tabaco. No comulgamos con la mayoría de los planteamientos aquí formulados, pero no obstante deseamos hacer público este escrito, sobre todo porque se ha hablado de que Panamá forma o formará parte de una demanda conjunta que Centro América entablará, por varios miles de millones de dólares, contra la industria del cigarrillo en los Estados Unidos. Lo que no se ha dicho es que de ganarse el caso, como todo indica que será ya que existen precedentes de condena en los Estados Unidos contra las compañías de tabaco, ¿a quién corresponderán los dineros de las indemnizaciones? ¿Será a los Estados o a los que han sufrido las diferentes afecciones producto del cigarrillo? ¿Y qué hay de los honorarios legales de quienes gestionen dichas demandas?
Dice así, textualmente el aludido escrito: "No otro parece ser el propósito de esta vendetta iniciada por un grupo de letrados avispados, más deseosos de obtener fabulosos ingresos, que de sentar justicia con los que cooperan las "víctimas" haciéndoles el juego porque también son parte del "pie", en las grandes indemnizaciones que esperan recibir por daños que no son imputables a los fabricantes de cigarrillos..."
"Esto empezó hace algunos años. A medida que pasa el tiempo son más los que se unen, pretendiendo hacer ver que el cigarrillo es el gran villano, causante de todos los males habidos y por haber, estableciendo reclamaciones retroactivas, en muchos casos ya fallecidas pero que sus familiares quieren heredar..."
"Han tomado el caso tan a la ligera que no se detienen a pensar que el que fuma lo hace por su voluntad y puede dejar de hacerlo cuando quiera. Nadie le pone el cigarrillo en la boca...
Las empresas tabacaleras son grandes empresas de mucha solera, que operan de acuerdo con las leyes. De ellas derivan cientos de miles de ciudadanos el sustento diario en altas retribuciones, que es una característica del negocio. Suelen ser empresas que cooperan en todos los lugares donde se establecen a levantar la economía y también el nivel de vida, contribuyen con muchos millones a obras educativas y de progreso y pagan al Tio Sam billones de dólares en impuestos que contribuyen al bienestar de las comunidades en que se desenvuelven."
"Algunas de las medidas que los fanáticos pretenden imponer son un insulto a la inteligencia y a la integridad ciudadana, como es la de prohibir a menores de 27 años comprar una cajetilla de cigarrillos. A esa edad es un ciudadano con todos los derechos y responsabilidades y hay que respetárselos. También es muy dueño de hacer lo que le plazca: fumar, aunque le cueste la vida..."
"Hay otra que traspasa los límites. Fanáticos que compran un par de acciones de las grandes empresas para presentarse en sus juntas de accionistas y pedir que tomen el acuerdo de oponerse a fumar. Un caso reciente, Wendys. Pidieron a la Junta de accionistas que tomara el acuerdo de prohibir que se fumara en todos sus restaurantes. Por supuesto, el buen juicio de los directores rechazó la propuesta porque lo que les interesa es vender su mercancía y los clientes que fuman están en mayoría. A estos fanáticos no les basta con que hayan dedicado parte de sus locales a los que no fuman..."
"Sin embargo, la cuestión básica es: ¿Es el cigarrillo tan peligroso y tan dañino como pretenden hacer ver los no fumadores para tomar medidas tan drásticas como las que se dejan señaladas? ¿Son los grandes honorarios legales y las presuntas indemnizaciones los que quieren presentarlo como una amenaza a la vida de la humanidad?"
"Hasta ahora no se ha decidido si es adición o hábito lo que produce el fumar. El que quiera dejar de hacerlo sólo necesita un pequeño esfuerzo de voluntad. Si se pregunta a muchos fumadores, contestarán: "¿Es que por vivir unos cuantos años más merece que me sacrifique del placer diario que recibo de fumarme un cigarrillo?."
"A un médico cubano, el Dr. Moras Escobar, le preguntaron en una ocasión sobre el daño que causa el fumar y respondió que está en relación con la mayor o menor facilidad que tenga el organismo de desintoxicarse, lo que prueba el hecho de que muchas personas fuman toda la vida sin ser afectados. Eso decía el Dr. Luis Botifoll, presidente del Republic Bank. "He fumado toda mi vida y he llegado a una edad bastante avanzada y me siento perfectamente bien de salud"; otro ilustre cubano, ya fallecido: el Dr. Martínez Márquez, brillante periodista que en una de sus conferencias arremetió contra los detractores del hábito de fumar para ponerse como ejemplo. Siempre tenía un par de cigarros puros en el bolsillo. Para terminar, el que suscribe, casi nonagenario, fue un "chain smoker" (llamados así los que con un cigarrillo enciende el otro). Un buen día leyó algo que lo inclinó a dejar de fumar y desde entonces no ha vuelto a echar humo y su salud es perfecta..."
"Y ahora la pregunta de los 64 mil pesos ¿Por qué ese entusiasmo que se dedica a combatir a los fabricantes de cigarrillos no se dirige contra las drogas, cuyo perjuicio nadie puede discutir? Porque la lucha contra las tabacaleras es desde la oficina y la perspectiva, si se gana el pleito, es recibir millones por honorarios e indemnizaciones, por lo cual merece la pena "echar la pelea". ¿Puede hacerse lo mismo contra los narcos? De ninguna manera. Riegan el dinero a manos llenas pero el que se mete con ellos sabe que tiene la vida en peligro, lo mismo los que los combaten legalmente. Si les ofrecen algún riesgo, los eliminan."
"La prensa ha dado a conocer que en Méjico, la máxima autoridad contra la droga era uno de sus padrinos, lo que demuestra que la corrupción es tan grande que va minando la moral de la sociedad hasta el punto de desastre, y hay que evitarlo. ¿No es hora ya de dedicar ese esfuerzo y el dinero que se invierte contra el cigarrillo en presentarle una batalla seria a los expendedores de drogas?"
"Para terminar. En este trabajo no se trata de demostrar si fumar es bueno o malo, pero sí defender el derecho de cada cual a hacer lo que quiera, sin que el gobierno tenga que actuar de nodriza, dedicando las energías que malgasta en esta polémica en ofrecer una mejor administración."
"Hay muchas personas sensatas que piensan que si los muchachos fumaran más tal vez no consumirían tanta droga..".
¿Nuestra opinión cuál es? Pues simple y llanamente que tanto las drogas, como el tabaco y el alcohol son artículos de consumo que destruyen la humanidad.
Dice así, textualmente el aludido escrito: "No otro parece ser el propósito de esta vendetta iniciada por un grupo de letrados avispados, más deseosos de obtener fabulosos ingresos, que de sentar justicia con los que cooperan las "víctimas" haciéndoles el juego porque también son parte del "pie", en las grandes indemnizaciones que esperan recibir por daños que no son imputables a los fabricantes de cigarrillos..."
"Esto empezó hace algunos años. A medida que pasa el tiempo son más los que se unen, pretendiendo hacer ver que el cigarrillo es el gran villano, causante de todos los males habidos y por haber, estableciendo reclamaciones retroactivas, en muchos casos ya fallecidas pero que sus familiares quieren heredar..."
"Han tomado el caso tan a la ligera que no se detienen a pensar que el que fuma lo hace por su voluntad y puede dejar de hacerlo cuando quiera. Nadie le pone el cigarrillo en la boca...
Las empresas tabacaleras son grandes empresas de mucha solera, que operan de acuerdo con las leyes. De ellas derivan cientos de miles de ciudadanos el sustento diario en altas retribuciones, que es una característica del negocio. Suelen ser empresas que cooperan en todos los lugares donde se establecen a levantar la economía y también el nivel de vida, contribuyen con muchos millones a obras educativas y de progreso y pagan al Tio Sam billones de dólares en impuestos que contribuyen al bienestar de las comunidades en que se desenvuelven."
"Algunas de las medidas que los fanáticos pretenden imponer son un insulto a la inteligencia y a la integridad ciudadana, como es la de prohibir a menores de 27 años comprar una cajetilla de cigarrillos. A esa edad es un ciudadano con todos los derechos y responsabilidades y hay que respetárselos. También es muy dueño de hacer lo que le plazca: fumar, aunque le cueste la vida..."
"Hay otra que traspasa los límites. Fanáticos que compran un par de acciones de las grandes empresas para presentarse en sus juntas de accionistas y pedir que tomen el acuerdo de oponerse a fumar. Un caso reciente, Wendys. Pidieron a la Junta de accionistas que tomara el acuerdo de prohibir que se fumara en todos sus restaurantes. Por supuesto, el buen juicio de los directores rechazó la propuesta porque lo que les interesa es vender su mercancía y los clientes que fuman están en mayoría. A estos fanáticos no les basta con que hayan dedicado parte de sus locales a los que no fuman..."
"Sin embargo, la cuestión básica es: ¿Es el cigarrillo tan peligroso y tan dañino como pretenden hacer ver los no fumadores para tomar medidas tan drásticas como las que se dejan señaladas? ¿Son los grandes honorarios legales y las presuntas indemnizaciones los que quieren presentarlo como una amenaza a la vida de la humanidad?"
"Hasta ahora no se ha decidido si es adición o hábito lo que produce el fumar. El que quiera dejar de hacerlo sólo necesita un pequeño esfuerzo de voluntad. Si se pregunta a muchos fumadores, contestarán: "¿Es que por vivir unos cuantos años más merece que me sacrifique del placer diario que recibo de fumarme un cigarrillo?."
"A un médico cubano, el Dr. Moras Escobar, le preguntaron en una ocasión sobre el daño que causa el fumar y respondió que está en relación con la mayor o menor facilidad que tenga el organismo de desintoxicarse, lo que prueba el hecho de que muchas personas fuman toda la vida sin ser afectados. Eso decía el Dr. Luis Botifoll, presidente del Republic Bank. "He fumado toda mi vida y he llegado a una edad bastante avanzada y me siento perfectamente bien de salud"; otro ilustre cubano, ya fallecido: el Dr. Martínez Márquez, brillante periodista que en una de sus conferencias arremetió contra los detractores del hábito de fumar para ponerse como ejemplo. Siempre tenía un par de cigarros puros en el bolsillo. Para terminar, el que suscribe, casi nonagenario, fue un "chain smoker" (llamados así los que con un cigarrillo enciende el otro). Un buen día leyó algo que lo inclinó a dejar de fumar y desde entonces no ha vuelto a echar humo y su salud es perfecta..."
"Y ahora la pregunta de los 64 mil pesos ¿Por qué ese entusiasmo que se dedica a combatir a los fabricantes de cigarrillos no se dirige contra las drogas, cuyo perjuicio nadie puede discutir? Porque la lucha contra las tabacaleras es desde la oficina y la perspectiva, si se gana el pleito, es recibir millones por honorarios e indemnizaciones, por lo cual merece la pena "echar la pelea". ¿Puede hacerse lo mismo contra los narcos? De ninguna manera. Riegan el dinero a manos llenas pero el que se mete con ellos sabe que tiene la vida en peligro, lo mismo los que los combaten legalmente. Si les ofrecen algún riesgo, los eliminan."
"La prensa ha dado a conocer que en Méjico, la máxima autoridad contra la droga era uno de sus padrinos, lo que demuestra que la corrupción es tan grande que va minando la moral de la sociedad hasta el punto de desastre, y hay que evitarlo. ¿No es hora ya de dedicar ese esfuerzo y el dinero que se invierte contra el cigarrillo en presentarle una batalla seria a los expendedores de drogas?"
"Para terminar. En este trabajo no se trata de demostrar si fumar es bueno o malo, pero sí defender el derecho de cada cual a hacer lo que quiera, sin que el gobierno tenga que actuar de nodriza, dedicando las energías que malgasta en esta polémica en ofrecer una mejor administración."
"Hay muchas personas sensatas que piensan que si los muchachos fumaran más tal vez no consumirían tanta droga..".
¿Nuestra opinión cuál es? Pues simple y llanamente que tanto las drogas, como el tabaco y el alcohol son artículos de consumo que destruyen la humanidad.