Se busca un campeón
Desde tiempos remotos cuando los feudos, colonias o comunidades se veían amenazados por algún enemigo o calamidad, las aldeas buscaban alguien con coraje y decisión para que los guiara y defendiera ante su infortunio.
En el argot anglosajón, a ese personaje se le denominaba "Champion", que no era quien ganaba una competencia ni encabezaba el rating de popularidad, sino un luchador natural, inclaudicable, dispuesto a sacrificar todo, incluyendo su familia, para salvar al rey y a su pueblo.
Todavía hoy, cuando las grandes corporaciones hacen crisis, escucho a sus dirigentes mencionar que hay que buscarse un campeón. En Panamá estamos ya en franca necesidad de un personaje así, alguien que esté dispuesto a luchar contra tantos intereses, envidias, complejos, roscas, partidos, sindicatos y afines que tienen al país empantanado. Por ejemplo, un país vecino encontró quien arriesgara su pellejo para acabar con el terrorismo y el secuestro, y lo está consiguiendo.
En Panamá se han presentado oportunidades para dar castigos ejemplares y eliminar de raíz muchos de los problemas nacionales: el incendio del bus 8B-06, el dietilenglicol, el FECE, la fibra de vidrio, todas en momentos en que existen los ingresos del Estado en suficiencia para resolverlos.
Pero nos dejamos llevar por lo más fácil y popular, subvencionar y repartir lo que no es mío; o sea, el dinero del contribuyente. Este año, sólo este año, excederán los 500 millones en dádivas y pienso tristemente cuántas soluciones reales y permanentes en agua, energía, transporte, salud y educación no se podrían dar al país con semejante cantidad de dineros sabiamente invertidos.
Cuando vuelva la época de las vacas flacas y no habremos resuelto esos problemas, las dádivas se convertirán en conquistas populares cuyo único recurso financiero será el aumentar la deuda pública, como efectivamente hemos venido haciendo. Empresarios, trabajadores, gobierno y sociedad tenemos bastante claro lo que hay que hacer, el problema es si sabremos elegir ese luchador que no ceda ante tantos intereses.