Se busca un gobierno
A escasas horas del triunfo de Martín Torrijos, dije en Atlapa que el pueblo le había dado un amplio mandato, no sólo a él, sino a su partido, otorgándole el control político de la Asamblea Nacional, Alcaldías y Representantes de Corregimientos.
Ese mandato, le ponía al presidente Torrijos la enorme responsabilidad de distinguirse como gobernante de una nueva generación política y de estar eximido de excusas para no hacer lo que tenía que hacer. El poder político del país estaba en sus manos y en ellas, el futuro nacional.
La expectativa se basaba en sus tres fundamentales promesas de campaña. Pero la agenda de gobierno se imponía y pronto, gozando aún de la llamada luna de miel, se embarcó a profundizar la reforma fiscal anterior que él llamó "saca plata", a reformar la ley de la CSS, con urgencia y necesidad, para concluir con el referéndum del Canal. De cada una de estas hazañas puedo escribir varios artículos. Como Presidente de Solidaridad entonces y Copresidente de Unión Patriótica después, viví ese tortuoso camino que se distinguió por errores de todo tipo y una evidente falta de liderazgo, que produjo caos político y amenazas a la institucionalidad, todo lo cual casi arruina el proyecto canalero, a pesar del apoyo que desinteresadamente le dimos para reflotar un tema que, aunque no estaba perdido, tampoco estaba ganado.
Mi experiencia personal de todo esto fue conocer y tratar a un presidente dubitativo e inexperto, callado y aferrado a su verdad, con la certeza que le daba una Asamblea sumisa y cedente de todos sus poderes, que pudo utilizar, y no lo hizo, para maniobrar mejor el escenario.
Está en la parte final de su mandato en medio de una situación nacional de auge económico por una parte, ausencia de dirección gubernamental por la otra, y una contienda política interna del partido gobernante que lo ha aislado de su rol de mandatario para llevarlo a la búsqueda de votos como Secretario General del PRD.
La inseguridad nacional es hoy el más grave problema y los recientes acontecimientos revelan no sólo una incapacidad mayúscula, sino una incoherencia manifiesta entre todos los estamentos de seguridad que hace sentir que vamos en un barco sin timonel, en medio de situaciones que se van acumulando y que pueden realmente afectar la democracia cuando todas juntas procuren su solución por la fuerza.
El panorama es preocupante y no se resuelve con propaganda falsa y costosa. El país reclama dirección y liderazgo, con visión y carácter.
El gobierno actual desaprovechó una oportunidad única contando con un control político cómodo que le permitía hacer cosas grandes y convocar realmente a la construcción de un nuevo y moderno Estado. Prefirió la improvisación, amparándose en el secretismo que va, desde no conocer las agendas de múltiples y variados viajes, hasta el resultado de grandes escándalos de corrupción que rondan bien cerca de palacio, como reportan los medios. En fin, una "patria nueva" que fue un mero slogan de campaña administrada como una buena franquicia.
No creo que ya haya cambio de rumbo. Nos acercamos el torneo del 2009 el cual debe servir de manera inequívoca, ojalá, para buscar con votos un buen gobierno. Es una verdadera lástima todo el tiempo perdido.