Se busca unaoposición democrática
Ricardo Martinelli ha recibido un amplio mandato democrático para gobernar y rescatar al sistema de los peligros de su colapso por el peso de la corrupción y la irresponsabilidad de la clase política. Sin embargo, todo sistema democrático requiere de un gobierno y una oposición democráticos también. Esas fantasías irresponsables de gobernar con una “Unidad Nacional” sólo se pueden justificar en un Estado de confrontación bélica con otro; y aún en esos casos, no es indispensable. Por lo tanto, los panameños debemos desear que haya un gobierno efectivo y una oposición efectiva. Lamentablemente, al otear el horizonte, surgen nubes oscuras en cuanto a ambos. Por parte del gobierno entrante vemos incertidumbre, y por el lado de la oposición, caos e inmovilidad; pero más allá, por parte de la oposición antisistema, vemos un gran entusiasmo porque se está configurando el escenario ideal para su proyecto de toma del poder.
El PRD está en un proceso autodestructivo inédito. Es muy difícil decir quién lo liderará a partir del 1 de julio. Y en el otro colectivo opositor, el Partido Popular, vemos un estado comatoso sin visos de recuperación. Sin embargo, de parte de los grupos de ultraizquierda, se observa gran actividad de organización socio política y fintas de protesta social, que adelanten por desgaste el colapso del sistema democrático.
Es un acto irresponsable del nuevo gobierno tratar de sonsacar dirigentes a la oposición y nombrarlos en altos cargos de confianza. Es deshonesto que esos dirigentes acepten nombramientos sin autorización de sus partidos y sin justificación histórica. Este afán de gobernar sin una oposición democrática no le traerá al gobierno de Martinelli más sosiego, sino todo lo contrario.