default

Se congestiona el Seguro


El director de prestaciones médicas de la institución, Marciaq Altafulla, atribuye la crítica situación, al hecho de que pacientes que antes no iban al Seguro Social sino a clínicas y hospitales privados, ahora acuden a él. En otras palabras, la entidad ya no está recibiendo el apoyo gratuito del sistema de salud privada, que incluye también a los seguros privados de salud, que están sufriendo una considerable disminución de su clientela, en su mayoría de clase media, que no puede pagar las primas requeridas debido a la situación económica.
Lo anterior revela varias cosas. Una de ellas es harto conocida, y es que un considerable sector de la ciudadanía subsidiaba y sigue subsidiando indirectamente al Seguro Social, cuando a pesar de cotizar, no requiere de sus servicios, asumiendo por su cuenta el gasto adicional y paralelo del servicio de salud privado por separado, lo cual representa un ahorro sustancial para dicha institución además de un descongestionamiento para su estructura de servicios. Pues bien, con ese subsidio no se puede contar ahora, al menos a los altos niveles de antaño.
Otra revelación interesante es que, por la misma ruta, existía de hecho una integración y complementación natural entre los sectores público y privado de salud del país, desde el momento en que ambos, aunque sin ninguna coordinación, cada uno por su lado, sumaban fuerzas para servir a la totalidad de la población, unos pagando y otros cotizando. Pero al sucumbir a la crisis uno de ellos, el privado, el otro se ve ahora congestionando. De allí que lo más probable sea que igual saturación muestren hoy los hospitales del Ministerio de Salud. Parte de la estrategia del Seguro Social para hacer frente al problema, parece ser la de comprar los
hospitales privados que están en estado de bancarrota como consecuencia de la crisis económica. Lo malo es que el Estado es siempre un mal administrador, al tiempo que el gobierno no se muestra totalmente satisfecho con la modalidad de administración mixta autónoma del Hospital San Miguel Arcángel, como para hacer extensivo el modelo a otros centros de salud oficiales. La compra de hospitales para llenar el vacío dejado por el sector privado, sin contar con los recursos adicionales que antes aportaba este último, puede a corto plazo ser un remedio lógico, pero dudamos que lo sea igual a mediano y largo término, porque al final hará colapsar las finanzas del Seguro.
La solución que vislumbramos es reestructurar al Seguro Social, de modo que los hospitales privados no sean comprados por la entidad sino contratados para que atiendan a los asegurados que no puedan ser atendidos por la institución, asumiendo el sector privado la administración de su propia estructura de servicios a niveles de calidad y costo que tanto el Seguro e incluso el Estado, consideren más convenientes.
Obviamente, otra solución devendría sola cuando mejore la situación económica del país, que todo indica que va a tardar. Por eso, no es recomendable cifrar las esperanzas en ésta, mientras las carencias de camas, personal de salud y medicamentos esenciales, tanto en el Seguro como en los hospitales públicos, escasea a niveles críticos.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América