¿Se esfumó la liquidez?
El pasado mes de octubre, cuando estalló la crisis financiera en los Estados Unidos, la alarma fue general y en todos los países comenzaron a estudiar medidas para, por lo menos, paliar sus efectos; pero no en Panamá. En un despliegue de absoluta irresponsabilidad, los titulares de la Superintendencia de Bancos, del Banco Nacional y del ministerio de Economía y Finanzas, secundados por uno o dos economistas afectos al gobierno de turno, acudieron a los medios de comunicación para afirmar, ahora queda claro que sin haberse informado, siquiera medianamente, que el sistema bancario panameño no sería afectado. Y también aseguraron que el crédito no se restringiría, pues los bancos locales, dijeron, tenían sobrada liquidez que sobrepasaba los diecisiete o dieciocho mil millones de dólares, para atender la demanda local.
Desde luego, todas esas afirmaciones, aparte de irresponsables, eran absolutamente falsas. Cuando ellos disparaban su perorata, ya los bancos locales habían comenzado a restringir los créditos disponibles, tanto para inversiones en proyectos en el sector de la construcción como para la compra de viviendas y para el consumo.
Sólo han sido necesarios tres meses para que todos los pronósticos de los "gurúes oficialistas" se derrumbaran como castillos de naipes. Hace un par de días, el flamante inquilino del Palacio, en otro de sus histriónicos montajes, anunció que para enfrentar los efectos de la crisis mundial su gobierno tomó "la brillante decisión" de crear un fondo de 1,110 millones de dólares que será repartido entre los bancos que operan en Panamá para que éstos, cortos de liquidez, puedan seguir respondiendo a la demanda de créditos para financiar proyectos de construcción, a las solicitudes de préstamos para comprar viviendas o financiar el consumo de otros bienes y "para ayudar a la microempresa".
Después de tal anuncio, se imponen dos preguntas: ¿Cómo es que en solamente tres meses se esfumaron los 18,000 millones que había el pasado octubre? y ¿De dónde sacará el gobierno de "la patria nueva" el dinero para constituir el cacareado fondo, denominado "Programa de Estímulo Financiero"? Adivinaron: pidiendo más dinero prestado y aumentando la deuda pública.
Cuando el presidente Bush promovió un paquete, como el que Torrijos trata de mal copiar, entregó 350 billones a los bancos con problemas; pero éstos aprovecharon la ayuda oficial para solucionar los balances negativos de sus carteras de préstamos. O sea, que se engulleron el primer tramo de la ayuda en provecho propio. El presidente Obama está tratando de corregir esas desviaciones, imponiendo estrictas condiciones a la manera en que será utilizado el segundo tramo del paquete promovido por Bush, para conseguir que la ayuda contribuya, efectivamente, a estimular la demanda y a promover empleos. Pero, además, el segundo paquete de ayuda económica que ha propuesto el presidente Obama, será utilizado, principalmente, para construir infraestructuras y, en consecuencia, crear empleos; aliviar la carga tributaria a las familias y ayudar a prestatarios hipotecarios en riesgo de perder sus casas. Torrijos debiera imitarlo, en lugar de repetir el error de Bush.
Como este gobierno se ha caracterizado por la intransparencia, que justifica la sospecha que motivan todas sus acciones, ahora y sin demoras debe explicar qué se trae entre manos con "su paquete" para financiar a los bancos locales. Mientras no lo haga tenemos razón para pensar que se trata de otra de sus trapisondas.