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Se fue un año y viene otro


El 2008 llegó a su fin y nos enfrentamos a un año nuevo que nos trae grandes incógnitas con un futuro, por los indicadores, poco promisorio.

El año que está tocando a su fin no ha sido malo para nuestro país. La economía ha tenido un excelente comportamiento. El PIB registró un saludable crecimiento al 8%, uno de los mayores de todo el hemisferio. El desempleo también bajó del 15% al 12% y la pobreza extrema disminuyó en casi un 8%, lo cual es muy satisfactorio. El ramo del turismo, de la construcción, de los puertos y de los ingresos del Canal fueron indudablemente los renglones que marcaron un índice de mayores beneficios para la nación.

Lamentablemente hemos tenido inundaciones que han causado gravísimos perjuicios en las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro. También tenemos este año que la inflación (el "impuesto de los pobres") tuvo un aumento del 15% muy superior a los índices de mucho menos de dos dígitos (no más del 5%) que teníamos en nuestro historial económico. La canasta básica familiar que hoy día es de B/ 263.00 ha registrado un aumento de más del 10%, perjudicando con ello a las familias con pocos recursos. En todo este año el presidente Martín Torrijos ha mantenido un nivel de aceptación favorable (nunca ha bajado del 40%) de su acción como mandatario. No obstante, su gobierno ha marcado negativos índices ante la opinión pública.

Desafortunadamente, el 2009 no se perfila como un buen año para Panamá. No nos podemos aislar de la gran crisis económica que azota al mundo, somos un país globalizado. Vamos a experimentar una disminución muy grande en los ingresos del fisco, se verán afectadas las ganancias de las empresas y de los ciudadanos.

El próximo gobierno tendrá en una situación sumamente difícil, con exigencias por mejores servicios, aumentos de salarios y otras necesidades que tiene la población, tal vez justas, pero difíciles de cumplir. Tiene el nuevo mandatario, entre otros, problemas muy serios, como la inseguridad, un transporte altamente deficiente y de reformas muy profundas que hay que introducirle a nuestra educación y a la salud. En lo político, tendremos unas elecciones en mayo que causarán, por fuerza, una división entre los panameños, dejando inevitablemente una secuela de heridas muy profundas. Un presidente de la Nación muy mal aconsejado, o actuando equivocadamente, que está preocupando más como Secretario General de su partido que por atender los numerosos problemas del país. Se le percibe, menos presidente de todos los panameños que dirigente del PRD. Esto, la actitud del mandatario, contrasta con su labor inicial. Era más estadista que político.

El país consecuentemente, a pesar de los buenos propósitos de muchos dirigentes políticos y cívicos, entrará en un estancamiento que se reflejará en el bolsillo de todos los ciudadanos. No vemos, pues, el 2009 como un año de crecimiento, sino más bien de graves convulsiones sociales. No soy pesimista, ni quiero serlo. Ojalá me equivoque en mi juicio. Lo deseo fervientemente.

101 años de Panamá América

 
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