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Se hunden las jubilaciones


Al Programa de Invalidez, Vejez y Muerte (PIVM) de la Caja de Seguro Social le quedan horas de vida. Desde hace más de 20 años, cuando fue catastróficamente diagnosticado, sobrevive con un respirador artificial. ¿Hay esperanzas?. El único especialista que podría salvarle la vida a este delicado paciente entrará al cuarto de operaciones el próximo 1 de septiembre.
El presidente de la República que será electo el 2 de mayo no tiene opciones. Tendrá que hacer lo que sus antecesores archivaron para la siguiente administración.
Ese respirador, explica Juan Lacalle, representante del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP), no fue más que ignorar un déficit actuarial que se incrementó año tras año, acudir a las reservas, que hoy día se han reducido por debajo de los 1700 millones de balboas e incrementar el déficit de caja hasta cinco veces.
El ejemplo hipotético al que recurre Elsebir Ducreux de Castillero, jefa de actuarial de la Caja de Seguro Social (CSS) es el siguiente: "la institución necesita tener 100 balboas para pagarle a todos los pensionados hasta que mueran y tiene sólo 38 balboas, le faltan 62 balboas, esta última cifra epresenta el déficit actuarial".
Mientras que el déficit de caja es "lo inimaginable", aquello que no se venía venir y podría interpretarse como la hecatombe. Consiste en "gastarse el dinero que entra y tomar de las reservas". Eso sucedió, por lo que ahora el déficit actuarial pasó a la historia.
Ocurre que los 660 mil asegurados activos que en la actualidad aportan a la Caja de Seguro Social están ahorrando para otros. Ha sido así desde hace más de 50 años cuando nace el sistema actual de seguridad social. Sin embargo, la estructura del PIVM empieza a derrumbarse y detrás de ella, como se observó en el Casco Viejo de la ciudad, se irán desplomando los otros tres programas que sustenta la CSS.
¿Qué pasó?, ¿dónde estuvo la falla?. Sucede que el sistema fue diseñado para una expectativa de vida distinta a la actual. Era un modelo que implicaba una sobrevivencia, después de la jubilación, de apenas cuatro o cinco años.
El panorama cambió drásticamente. Ahora se vive 15 ó 20 años más. "Es una pirámide poblacional que cada vez se achata más", interpreta Ducreux.
Mientras que Lacalle es aún más claro: "más gente jubilándose y menos jubilados muriéndose".
Lo peor, dice también, es que se tiene temor de romper el paradigma de un método que ya probó no dar resultados, al menos en estos tiempos. "Esa falsa solidaridad intergeneracional", como le llama, donde los trabajadores de hoy pagan para cumplir con las pensiones de los que ya se han retirado", debería tener los días contados.
Lacalle es de la opinión de que a los ciudadanos les queda cómodo comprar la idea de que el Estado lo puede dar todo y que no podemos asumir la responsabilidad individualmente, no obstante, "si fuera así, nadie compraría un carro o una casa".
Ducreux, por su parte, habla de "sacrificio", de otra forma será imposible salir adelante.
Para esos muchos años que transcurren luego de la edad de jubilación de la vida laboral y durante los cuales, muchos no obtienen beneficios, Ducreux propone una pensión asistencial del Estado de B/.50 a B/.100 mensuales. Esto hubiera representado el 0.20% al 0.85% del PIB en el año 2000, dependiendo del grupo que se elija y de la cantidad que se pague.
Sugiere además un plan de pensiones que tenga como objetivo otorgar a este colectivo una pensión temporal, antes de llegar a la edad normal de retiro, que sea igual a la pensión que recibiría de la CSS, siendo así, tanto trabajador como el empleador cotizarían en un fondo separado del PIVM.
Por otro lado, en la investigación de Ducreux no se pasa por alto el diagnóstico del Gobierno. Y es que, según dice, las acciones de Cable & Wireless y los gastos de representación a los que se refiere la actual administración como una alternativa, "sólo aportarían el 0.50% de contribución".
A lo anterior Lacalle le llama "un aporte irrelevante, el barco se seguiría hundiendo". Su explicación se reduce a la analogía de un buque que aún navega, después de 1000 bombazos.
Las soluciones a las que se refiere el Gobierno taparían tal vez 10 de esos huecos, "¿y el resto?".
A lo inefectivo de esa probabilidad se añade lo injusto. "Es dinero de todos y por tanto es negarle la igualdad de oportunidades a generaciones futuras".
"Seguridad social" pasó a ser "seguridad política", si corresponde definirlo de algún modo.
Para John Bennett, de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), "la seguridad social ha servido mejor como instrumento de lograr el apoyo popular de los grupos de interés, que como una herramienta de solidaridad humana".
A su juicio, el haber hecho obligatorio el sistema de seguridad social jamás fue una medida auténticamente democrática con respeto a los derechos de la persona, sino una respuesta a intereses muy vagos; tales como "conquistas laborales" o "derechos sociales".
Los trabajadores, quienes también han tenido parte en las discusiones, simplemente no estarían de acuerdo con un aumento en la edad de jubilación, advierte Genaro López, del sector de la construcción, al tiempo que sostiene que la situación mejorará en la medida que se deje de ver "a la CSS como la caja menuda de los gobiernos".

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