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Se necesitan abogados


Una sociedad sana necesita abogados, pero no cualquier tipo de abogados. Las necesidades ordinarias de la gente comprenden el asesoramiento y la representación en trámites y procesos que sólo los profesionales del derecho están capacitados para llevar adelante de forma eficaz y responsable. No todo, sin embargo, es materia de conocimientos técnicos y académicos. El ejercicio del derecho requiere siempre de una buena dosis de comportamiento ético, el cual, da pena decirlo, a veces brilla por su ausencia.
Como auxiliar de la justicia, al abogado se le imponen una serie de deberes que demasiadas veces son violados, ya sea por maldad, o por ignorancia. En Panamá no se le considera delito a las violaciones a la ética cometidas por los abogados en perjuicio de sus clientes, de modo que los desventurados deben recurrir a un Tribunal de Honor y Disciplina para plantear allí sus quejas y buscar alguna forma de reparación. En el pasado reciente, esta jurisdicción especial ha vivido en el empantanamiento de los procesos, lo que ha impactado negativamente la imagen de la profesión. Son muchas las denuncias y pocas las soluciones; algunas causas tienen tanto tiempo de estar pendientes que ya han prescrito.
Los nuevos miembros que integran dicho tribunal, a raíz de las últimas elecciones para definir el liderazgo del Colegio de Abogados, han anunciado que procederán a darle publicidad a la tramitación de estos procesos y enviarán la información pertinente al Nodo de Transparencia de la Defensoría del Pueblo, de modo que sea conocido por el público quiénes son los profesionales que tienen procesos pendientes. La medida es dolorosa, pero es sana, pues hay que acabar con la impunidad en todos los sectores de la vida en sociedad, inclusive el de los abogados. El gremio debe respaldar la medida si quiere mejorar su deteriorada imagen.

101 años de Panamá América

 
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