Se quema el pan en la puerta del horno
DURANTE los dos años a cargo de nuestra misión en Washington, todo el equipo de la embajada trabajo arduamente, con el apoyo de la cancillería y de muchos empresarios para lograr el inicio de las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio bilateral con ese país.
Entre las cosas importantes que logramos fue conseguir que un importante grupo de Congresistas firmaran una carta dirigida al Presidente Bush y al embajador Zoelick en apoyo a esta gran ofensiva que hacía Panamá. Entre dichos firmantes se encontraba el Honorable Rob Portman, quien a la postre ha sido nombrado Representante Comercial de los E.U.A en sustitución de Robert Zoelick.
El anuncio oficial de inicio de negociaciones se hizo en la ciudad de Miami en noviembre del 2003. Todo estaba programado para concluir las mismas y firmar el acuerdo antes de junio del 2004 o sea durante el gobierno de Mireya Moscoso. En conjunto con los gremios empresariales y el U.S.- Panama Business Council se inició con éxito un gran esfuerzo para comprometer a los entonces candidatos a la Presidencia de la República y lograr que esta negociación fuera un compromiso Nacional y no del gobierno de turno. Por razones de la burocracia estatal (apropiación de fondos, contratación de cabilderos y asesores) y de los efectos de la campaña política local la cual se inició justo después del anuncio, solo se logró sostener una ronda de negociaciones antes de mayo del 2004.
Lo demás es historia, no se concluyó el acuerdo antes del cambio de gobierno en septiembre de 2004. El Presidente Bush sostuvo su compromiso hasta el final con la Presidenta Moscoso al punto que en la última reunión que sostuvimos en julio con el embajador Zoelick en su despacho, este manifestó que estaban listos para cerrar el tratado y firmar antes de agosto. Sin embargo, dejaron entrever que si el gobierno de Panamá esperaba a que finalizaran las elecciones presidenciales a realizarse en noviembre de ese año, se podrían mejorar las condiciones de algunos de los rublos agrícolas que eran muy sensitivos en algunos Estados de la Unión donde el Presidente tenía baja popularidad.
Después de discutir esta posibilidad con la presidenta Moscoso, se decidió no concluir durante su mandato el acuerdo, con la esperanza de brindarle una mejor oferta a nuestros agricultores, aún a costa de no llevarse ella el reconocimiento histórico de concluir dicho acuerdo. Este fue a mi entender un gesto muy noble sobre el cual los hombres del campo no le han dado su debido reconocimiento a la ex mandataria. Este hecho fue desde el principio una gran preocupación para mi persona, presentía que tantos esfuerzos, desvelos y dinero invertido en asesoramientos y viajes podrían terminar en el canasto de la basura o en el archivo X.
El nuevo gobierno retomó las negociaciones con muchos bríos y todo parecía que iba bien encaminado para cerrar en la séptima ronda, pero no fue así. Se obtuvieron concesiones adicionales importantes pero también se introdujo un nuevo elemento que fue la presencia física del Ministro de Agricultura en la mesa de negociación y posiciones más rígidas en algunos de los rublos agrícolas.
Los negociadores de los E.U.A. aceptaron los cambios tácticos con reservas y advirtieron que si en la siguiente ronda Panamá no presentaba alternativas flexibles en los cinco reglones faltantes, tendrían que suspender las negociaciones pues estaban sumamente comprometidos con otras negociaciones con varios países del área Andina.
La octava ronda fue una pérdida de tiempo y por más esfuerzos que han seguido; el viaje en abril del Presidente Torrijos, reuniones del Canciller con Congresistas, del Ministro Ferrer con el embajador Portman y la contratación de nuevos cabilderos, todavía no hay fecha para la novena ronda.
No hay duda de que si no hay una señal clara de nuestro Gobierno, de que los negociadores van a llevar una propuesta flexible y aceptable (similar a la que negociaron los Centroamericanos) desgraciadamente no habrá más rondas y se nos "quemó el pan en la puerta del horno".
Entre las cosas importantes que logramos fue conseguir que un importante grupo de Congresistas firmaran una carta dirigida al Presidente Bush y al embajador Zoelick en apoyo a esta gran ofensiva que hacía Panamá. Entre dichos firmantes se encontraba el Honorable Rob Portman, quien a la postre ha sido nombrado Representante Comercial de los E.U.A en sustitución de Robert Zoelick.
El anuncio oficial de inicio de negociaciones se hizo en la ciudad de Miami en noviembre del 2003. Todo estaba programado para concluir las mismas y firmar el acuerdo antes de junio del 2004 o sea durante el gobierno de Mireya Moscoso. En conjunto con los gremios empresariales y el U.S.- Panama Business Council se inició con éxito un gran esfuerzo para comprometer a los entonces candidatos a la Presidencia de la República y lograr que esta negociación fuera un compromiso Nacional y no del gobierno de turno. Por razones de la burocracia estatal (apropiación de fondos, contratación de cabilderos y asesores) y de los efectos de la campaña política local la cual se inició justo después del anuncio, solo se logró sostener una ronda de negociaciones antes de mayo del 2004.
Lo demás es historia, no se concluyó el acuerdo antes del cambio de gobierno en septiembre de 2004. El Presidente Bush sostuvo su compromiso hasta el final con la Presidenta Moscoso al punto que en la última reunión que sostuvimos en julio con el embajador Zoelick en su despacho, este manifestó que estaban listos para cerrar el tratado y firmar antes de agosto. Sin embargo, dejaron entrever que si el gobierno de Panamá esperaba a que finalizaran las elecciones presidenciales a realizarse en noviembre de ese año, se podrían mejorar las condiciones de algunos de los rublos agrícolas que eran muy sensitivos en algunos Estados de la Unión donde el Presidente tenía baja popularidad.
Después de discutir esta posibilidad con la presidenta Moscoso, se decidió no concluir durante su mandato el acuerdo, con la esperanza de brindarle una mejor oferta a nuestros agricultores, aún a costa de no llevarse ella el reconocimiento histórico de concluir dicho acuerdo. Este fue a mi entender un gesto muy noble sobre el cual los hombres del campo no le han dado su debido reconocimiento a la ex mandataria. Este hecho fue desde el principio una gran preocupación para mi persona, presentía que tantos esfuerzos, desvelos y dinero invertido en asesoramientos y viajes podrían terminar en el canasto de la basura o en el archivo X.
El nuevo gobierno retomó las negociaciones con muchos bríos y todo parecía que iba bien encaminado para cerrar en la séptima ronda, pero no fue así. Se obtuvieron concesiones adicionales importantes pero también se introdujo un nuevo elemento que fue la presencia física del Ministro de Agricultura en la mesa de negociación y posiciones más rígidas en algunos de los rublos agrícolas.
Los negociadores de los E.U.A. aceptaron los cambios tácticos con reservas y advirtieron que si en la siguiente ronda Panamá no presentaba alternativas flexibles en los cinco reglones faltantes, tendrían que suspender las negociaciones pues estaban sumamente comprometidos con otras negociaciones con varios países del área Andina.
La octava ronda fue una pérdida de tiempo y por más esfuerzos que han seguido; el viaje en abril del Presidente Torrijos, reuniones del Canciller con Congresistas, del Ministro Ferrer con el embajador Portman y la contratación de nuevos cabilderos, todavía no hay fecha para la novena ronda.
No hay duda de que si no hay una señal clara de nuestro Gobierno, de que los negociadores van a llevar una propuesta flexible y aceptable (similar a la que negociaron los Centroamericanos) desgraciadamente no habrá más rondas y se nos "quemó el pan en la puerta del horno".