Se requieren debates sosegados
Observando y escuchando la mayoría de los programas del género de opinión, tanto de la televisión como de la radio, puede notarse -de un tiempo para acá- un cierto grado de intolerancia entre algunos de los participantes.
Cuando se pretende defender determinado punto de vista, no hay por qué hacerlo a los gritos ni utilizar la descalificación del contrario como recurso. Lo que esas tácticas denotan, por lo menos al televidente o radioescucha inteligente, es la falta de argumentos de quien las utiliza.
Un debate de ideas serio y sosegado es siempre necesario para el desarrollo de una nación, por el contrario, un debate destemplado, realizado tratando de destruir al adversario, por lo general solo logra crispar los ánimos nacionales y enrarecer el ambiente político.
Luego del serio y sinceramente preocupado mensaje de los obispos católicos, es de desear que los bandos políticos reflexionen sobre el lamentable espectáculo que ofrecen cuando en lugar de debatir con altura, recurren a prácticas que en el pasado reciente, solo causaron trauma, sufrimiento y división a la familia panameña.
Ojalá que el discurso del verdadero cambio, ofrecido por los actuales gobernantes, incluya también una regeneración positiva en el estilo de defender sus posiciones y debatir con quienes en determinado momento no las compartan. Es lo mínimo que se espera de políticos civilizados.