Seamos serios
Siempre se ha sostenido que lo único que nuestro pueblo toma en serio son los carnavales y aunque parezca risible, no deja de tener fundamento tal afirmación. Con el pasar de los días, podemos percatarnos que el Gobierno actual sigue en su afán de engañarnos con soluciones que no son más que demagógicas, porque no ha querido cumplir su compromiso de un cambio en favor de las clases necesitadas.
Se habla con pompas y platillos de granjas que se inauguran, para que un sector de la población tenga asegurado su sustento. El resto, que es la mayoría, sigue comiéndose un cable como dice la expresión popular nuestra.
Cuando se dijo que se iba a racionalizar el gasto público, lo que menos esperábamos es que las inversiones sufrieran el recorte que se les hizo, si sabemos que el mal no radica allí, sino en los altos salarios que devengan los grandes en los distintos poderes del Estado. Lo peor es que si se hacen recortes serán para afectar a los que menos ganan. Alguien comentaba que los dieciséis mil balboas que ganan muchos de los ungidos, podrían servir para emplear a 80 servidores a razón de 200 balboas mensuales cada uno. Así es la ironía y así nos manejan los políticos.
Con todos los escándalos que diario se mencionan y como si fuera poco, el Gobierno se ha propuesto regalar lo poco que podemos recibir. Así vemos que se renuncia a cobrar 22 millones de balboas anuales, para equiparar contratos portuarios, según ellos para incrementar la inversión.
Al paso que vamos quedaremos pidiendo limosnas porque ni el erario público ni la empresa privada soportan más carga. No debemos esperar que el pueblo se desboque para hacer los correctivos necesarios. Un Poder Ejecutivo sin rienda es como un barco a la deriva, y en el mar tumultuoso que navegamos, lo que nos espera no es muy grato.
222 Al paso que vamos quedaremos pidiendo limosnas, porque ni el erario público ni la empresa privada soportan más carga.
Hay que ser serios y plantear soluciones que activen la economía. Sin embargo no podemos culpar sólo al gobierno del desastre en que vivimos. Lastimosamente no pude escuchar personalmente los planteamientos que hizo el ex presidente uruguayo Sanguinetti, pero los comentarios que se han publicado son excelentes. Un país no puede caminar, si todas las fuerzas vivas no ponen su aporte para sacarlo avante. No es justo hablar de corrupción en el gobierno, si la empresa privada está minada de deshonestos.
Es lamentable que firmas de contadores y auditores se presten para falsear datos contables en negocios o bancos que a la postre cierran con el consiguiente perjuicio para pequeños inversores o depositantes, porque los accionistas mayoritarios ponen sus recursos a buen recaudo y hacen toda clase de malabarismos permitidos por la ley para salvar sus bienes, muchas veces amparados por juicios amarillos que prosperan, si los encargados de la justicia no se percatan de lo que está ocurriendo.
Seamos serios y hagamos un alto para salvar el país. El pueblo debe tomar conciencia que sólo escogiendo personas serias y capaces para que nos gobiernen podremos salir avante. Es tiempo de acabar con la partidocracia que tanto nos daña.
Los partidos políticos deben democratizarse y que sea el pueblo, que es el soberano, el que decida los candidatos de su preferencia. Las elecciones internas que se efectúen deben ser igualmente democráticas, donde todos los miembros de los partidos tengan derecho a escoger sin imposiciones y mucho menos sin que por disentir se les margine.
(guerna@chiriqui.com)
Se habla con pompas y platillos de granjas que se inauguran, para que un sector de la población tenga asegurado su sustento. El resto, que es la mayoría, sigue comiéndose un cable como dice la expresión popular nuestra.
Cuando se dijo que se iba a racionalizar el gasto público, lo que menos esperábamos es que las inversiones sufrieran el recorte que se les hizo, si sabemos que el mal no radica allí, sino en los altos salarios que devengan los grandes en los distintos poderes del Estado. Lo peor es que si se hacen recortes serán para afectar a los que menos ganan. Alguien comentaba que los dieciséis mil balboas que ganan muchos de los ungidos, podrían servir para emplear a 80 servidores a razón de 200 balboas mensuales cada uno. Así es la ironía y así nos manejan los políticos.
Con todos los escándalos que diario se mencionan y como si fuera poco, el Gobierno se ha propuesto regalar lo poco que podemos recibir. Así vemos que se renuncia a cobrar 22 millones de balboas anuales, para equiparar contratos portuarios, según ellos para incrementar la inversión.
Al paso que vamos quedaremos pidiendo limosnas porque ni el erario público ni la empresa privada soportan más carga. No debemos esperar que el pueblo se desboque para hacer los correctivos necesarios. Un Poder Ejecutivo sin rienda es como un barco a la deriva, y en el mar tumultuoso que navegamos, lo que nos espera no es muy grato.
222 Al paso que vamos quedaremos pidiendo limosnas, porque ni el erario público ni la empresa privada soportan más carga.
Hay que ser serios y plantear soluciones que activen la economía. Sin embargo no podemos culpar sólo al gobierno del desastre en que vivimos. Lastimosamente no pude escuchar personalmente los planteamientos que hizo el ex presidente uruguayo Sanguinetti, pero los comentarios que se han publicado son excelentes. Un país no puede caminar, si todas las fuerzas vivas no ponen su aporte para sacarlo avante. No es justo hablar de corrupción en el gobierno, si la empresa privada está minada de deshonestos.
Es lamentable que firmas de contadores y auditores se presten para falsear datos contables en negocios o bancos que a la postre cierran con el consiguiente perjuicio para pequeños inversores o depositantes, porque los accionistas mayoritarios ponen sus recursos a buen recaudo y hacen toda clase de malabarismos permitidos por la ley para salvar sus bienes, muchas veces amparados por juicios amarillos que prosperan, si los encargados de la justicia no se percatan de lo que está ocurriendo.
Seamos serios y hagamos un alto para salvar el país. El pueblo debe tomar conciencia que sólo escogiendo personas serias y capaces para que nos gobiernen podremos salir avante. Es tiempo de acabar con la partidocracia que tanto nos daña.
Los partidos políticos deben democratizarse y que sea el pueblo, que es el soberano, el que decida los candidatos de su preferencia. Las elecciones internas que se efectúen deben ser igualmente democráticas, donde todos los miembros de los partidos tengan derecho a escoger sin imposiciones y mucho menos sin que por disentir se les margine.
(guerna@chiriqui.com)