Sector primario, entre la improvisación y la supervivencia
Una producción agropecuaria eficaz no se improvisa, no es una actividad que pueda funcionar al ritmo de las modas y los vaivenes de gobiernos con falta de visión de largo plazo. Para que sea efectiva requiere políticas de Estado que sean estables y a largo plazo. Esta actividad requiere de una debida planeación, análisis de suelo, programación de cultivos estacionales, crédito oportuno, además implica factores de riesgo como plagas, factores climáticos, etc.
El inmediatismo en que se enmarca la mayoría de las medidas de nuestros gobiernos ha causado mucha inestabilidad en el sector. Esa visión de corto plazo de nuestro gobernantes los hace bailar al ritmo del momento sin políticas de largo plazo.
Fue así como este gobierno en el 2006, debido a que negociaba el TLC con EE.UU., promovió la reconversión de nuestra producción tradicional (arroz, granos, carnes) para dedicarnos a importar del mercado internacional renunciando al deber del Estado de garantizar la seguridad alimentaria del país.
Ese mismo inmediatismo llevó a este Gobierno a enfrentar en los últimos meses las alzas de precio causada por la especulación de los intermediarios en la cadena de comercialización con la importación de los productos "compita" que distorsionaron el mercado compitiendo contra la producción nacional.
La alta demanda por materias primas que en los últimos años impulsó el crecimiento económico de muchos países también les ha provocado una alta inflación interna, para enfrentarla muchos han optado por recortar sus exportaciones y enfriar sus economías. Esto ha generado una escasez de alimentos en el mercado internacional que la FAO, el Banco Mundial y otros organismos han llamado recientemente "Crisis Alimentaria Mundial".
La nueva realidad global nos obliga a retomar como país la responsabilidad de planificar más a largo plazo, de evaluar los efectos estructurales de nuestras reacciones coyunturales, de abandonar el inmediatismo y el simplismo en las medidas de gobierno.
Se requiere volver al campo, pero no con improvisación ni reacciones coyunturales; sino con políticas estables de largo plazo. Los productores requieren contar con los insumos, la tecnología, el crédito y los consumidores requieren de mercados de abastos periféricos que eviten la especulación de los intermediarios. Empecemos ya y procuremos la seguridad alimentaria del país.
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