Secuelas de una mala privatización
Santander Tristán Medina
Educador
Los cuestionamientos que hicimos al gobierno perredista por la privatización del INTEL y las críticas posteriores a la transnacional Cable & Wireless por sus altas tarifas y por su deficiente servicio a la comunidad nacional, día por día, están justificadas frente al clamor de un pueblo que se ha cansado de exigir sus derechos, sin que la protección gubernamental se haga presente en este viacrusis que sufre la nación desde el momento en que el pasado régimen, dispuso privatizar el INTEL causando grandes perjuicios a las clases más humildes de Panamá.
En estos momentos estamos haciendo un reclamo a la empresa Cable & Wireless, porque en el recibo del teléfono correspondiente al mes de marzo, aparecen 24 llamadas a Florida, Estados Unidos, y se empeñan en que debemos pagarlas pese a que no tenemos ningún vínculo con ese estado y nos afirmamos en que las mencionadas llamadas no han sido hechas en nuestro hogar. El primer reclamo fue denegado y ahora estamos en espera de los resultados del segundo, pero de lo que estamos seguros es de que no pagaremos tales llamadas, ya que aceptarlas, sería patrocinar la deficiencia y la explotación de una empresa transnacional, cuyo contrato con el gobierno perredista, debe ser motivo de una revisión urgente que salvaguarde los intereses de un país tan golpeado por la injusticia social.
En una artículo que escribimos el 6 de marzo de 1999 en el diario El Panamá América decíamos: "Nos duele, profundamente, que panameños se presten para divulgar a lo largo y a lo ancho de la patria, las bondades de una empresa que se ha ganado la repulsa nacional. Ello es ser cómplice de la injusticia y del atropello a usuarios que están pendientes y en espera de que la nueva administración de gobierno, que se inicia el 1 de septiembre de 1999, resuelva esta situación creada por los perredistas en nombre de leyes neoliberales que han estado empobreciendo y sumiendo en la miseria y en el hambre a todos los que vivimos en este suelo"
La privatización del INTEL a la transnacional Cable & Wireless por el gobierno perredista, continúan causando estragos en la estrecha economía de las clases más necesitadas del país por sus altas tarifas y por la prepotencia frente a reclamaciones de usuarios por el deficiente servicio que se está brindando. Conocemos infinidades de casos de usuarios cuyas tarifas en los tiempos del INTEL eran de 8 a 9 balboas mensuales, en la actualidad, luego de la privatización, han ascendido a 30 y hasta cuarenta balboas, lo que representa una verdadera explotación a los panameños.
Esperamos que el gobierno en el poder tome interés en la revisión de los contratos de privatización que mantiene con Cable & Wireless, antes que vender las acciones que aún tenemos y que sirven de alguna protección a los tantos desafueros cometidos por esta transnacional.
Educador
Los cuestionamientos que hicimos al gobierno perredista por la privatización del INTEL y las críticas posteriores a la transnacional Cable & Wireless por sus altas tarifas y por su deficiente servicio a la comunidad nacional, día por día, están justificadas frente al clamor de un pueblo que se ha cansado de exigir sus derechos, sin que la protección gubernamental se haga presente en este viacrusis que sufre la nación desde el momento en que el pasado régimen, dispuso privatizar el INTEL causando grandes perjuicios a las clases más humildes de Panamá.
En estos momentos estamos haciendo un reclamo a la empresa Cable & Wireless, porque en el recibo del teléfono correspondiente al mes de marzo, aparecen 24 llamadas a Florida, Estados Unidos, y se empeñan en que debemos pagarlas pese a que no tenemos ningún vínculo con ese estado y nos afirmamos en que las mencionadas llamadas no han sido hechas en nuestro hogar. El primer reclamo fue denegado y ahora estamos en espera de los resultados del segundo, pero de lo que estamos seguros es de que no pagaremos tales llamadas, ya que aceptarlas, sería patrocinar la deficiencia y la explotación de una empresa transnacional, cuyo contrato con el gobierno perredista, debe ser motivo de una revisión urgente que salvaguarde los intereses de un país tan golpeado por la injusticia social.
En una artículo que escribimos el 6 de marzo de 1999 en el diario El Panamá América decíamos: "Nos duele, profundamente, que panameños se presten para divulgar a lo largo y a lo ancho de la patria, las bondades de una empresa que se ha ganado la repulsa nacional. Ello es ser cómplice de la injusticia y del atropello a usuarios que están pendientes y en espera de que la nueva administración de gobierno, que se inicia el 1 de septiembre de 1999, resuelva esta situación creada por los perredistas en nombre de leyes neoliberales que han estado empobreciendo y sumiendo en la miseria y en el hambre a todos los que vivimos en este suelo"
La privatización del INTEL a la transnacional Cable & Wireless por el gobierno perredista, continúan causando estragos en la estrecha economía de las clases más necesitadas del país por sus altas tarifas y por la prepotencia frente a reclamaciones de usuarios por el deficiente servicio que se está brindando. Conocemos infinidades de casos de usuarios cuyas tarifas en los tiempos del INTEL eran de 8 a 9 balboas mensuales, en la actualidad, luego de la privatización, han ascendido a 30 y hasta cuarenta balboas, lo que representa una verdadera explotación a los panameños.
Esperamos que el gobierno en el poder tome interés en la revisión de los contratos de privatización que mantiene con Cable & Wireless, antes que vender las acciones que aún tenemos y que sirven de alguna protección a los tantos desafueros cometidos por esta transnacional.