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Seguimos improvisando en el tránsito


Durante años, y debido al área de la comunicación donde me ejercito, he aprendido a decir y no a escribir mis opiniones. Hoy decido escribirlas motivado por una noticia que leí recientemente donde el ministro de Obras Públicas, Benjamín Colamarco, anunciaba que se analiza la aprobación de una ley denominada "Pico y Placa", cuyo objetivo es minimizar los terribles congestionamientos vehiculares en la capital.

El parque vehicular panameño supera ya más de 600 mil automóviles, según estadísticas de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT). Nada más el último año se han vendido unos 34 mil autos nuevos en el país. Estas cifras reflejan la urgencia que tienen los ciudadanos de comprar un carro que les permita transportarse, sin importar los compromisos económicos que adquieren con las instituciones financieras y bancarias.

Las causas pueden ser muchas, pero no hay que ser ciego para ver que la razón principal de este fenómeno es el pésimo sistema de transporte que tenemos, condición que obliga a la gente a ver en orden de prioridad el vehículo por encima de una casa.

Siempre queremos poner los bueyes detrás de la carreta; por tradición esa es la forma de actuar de nuestros políticos. Digo esto, ahora que nuestras mentes ingeniosas se preparan para discutir la posibilidad de que los dueños de autos seamos obligados a guardarlos, al menos, dos o tres veces a la semana ante la aprobación de una ley que permite que los autos con placas pares circulen ciertos días y los impares otros días.

El ministro Colamarco, según nota aparecida en los medios, indicó que la medida podría ser una inmediata alternativa temporal para contrarrestar los tranques que se registran durante la semana en diferentes vías de la urbe capitalina, durante las horas de mayor congestionamiento entre las 4:00 y 6:30 de la tarde.

Una medida como ésta lo único que logrará es aumentar la venta de autos, ya que los que tengan recursos lo que harán será comprar dos carros y los pobres panameños que han hecho grandes esfuerzos para comprar un carrito volverán a vivir al menos dos o tres veces por semana el vía crucis que representa montarse a un "Diablo Rojo", exponiendo su vida ante la forma como conducen estos señores.

Primero nos hablaron de cambios profundos en el sistema de transporte que nos llevarían a la implementación de un nuevo sistema de buses articulados. Al final, y luego de amenazas y chantajes de sectores transportistas, la decisión del gobierno fue archivar el proyecto y dejarlo para después, por temor al costo político que esto representaba.

Porqué antes no desempolvamos el proyecto de cambios en el sistema de transporte y le metemos el acelerador, de tal forma que podamos hallar un sistema que vaya acorde con el país que queremos a futuro y donde la gente pueda ser transportada como seres humanos y no como animales.

Desde el accidente del 23 de octubre del 2006, las autoridades no han hecho otra cosa que aprobar leyes que van en contra de la mayoría de los conductores y si no las recuerdan podemos enumerar algunas: Un reglamento que incrementa la mayoría de las sanciones a los infractores de la ley; aumento del costo de la licencia de conducir; aumento de Registro Vehicular; pago de exámenes de audición y visión.

Lo primero es lo primero. Señores, por favor, pongan orden en el transporte haciendo cumplir las leyes existentes, hagan los cambios necesarios en función de un mejor sistema y luego veremos qué otras alternativas tenemos para resolver el problema.

101 años de Panamá América

 
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