Seguiremos adelante
Esta semana Panamá celebra el Día Mundial del Consumidor, ocasión que ha aprovechado la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) para exaltar los derechos del consumidor. El caso de la denuncia contra el presidente de la CLICAC interpuesta por la Unión Nacional de Colegios de Educación Particular (UNCEP), la cual apareció publicada en el Diario La Prensa el sábado 13 de marzo, es una situación inverosímil y de ignorancia circunstancial por parte de la UNCEP. Y paso a explicar.
No han podido haber sido más oportunas las quejas contra algunos colegios particulares que quieren seguir con los mismos abusos del pasado, atentando contra los derechos de los consumidores, ya que precisamente en el marco de la celebración del Día del Consumidor, la CLICAC, la Iglesia y las empresas serias y honestas del país se han referido al respeto de los derechos del consumidor, mecanismo que resulta muy efectivo para establecer el equilibrio entre los agentes económicos y los consumidores más desamparados y más necesitados.
Desde un inicio, con la promulgación de la Ley 29 de 1996, la CLICAC está no sólo facultada a conocer de las denuncias que interpongan los agentes económicos y los consumidores, sino que está obligada a divulgar cualquier investigación, estudio o irregularidad que limita la libre competencia, afecta el bienestar del consumidor, restrinja la libre concurrencia, o atenta contra los derechos del consumidor, y todo esto con el objeto de propiciar la eliminación de tales prácticas. Esto se encuentra en la Ley 29 de 1996 en el artículo 103, numeral 13.
Ahora bien, se habla de que la CLICAC al actuar y divulgar, está afectando la imagen de algunos colegios particulares. Voy a reflexionar brevemente sobre dos puntos importantes.
El primero, y que pasó con el bienestar de los consumidores. Qué es de la forma en que algunos colegios restringen la libre concurrencia sin tener ninguna sensibilidad social. Recuerden las palabras del profeta Amos, que decía que "el Señor aborrece estas cosas y nunca se los va a perdonar". O sea que, en vez de estar tratando de salvar la reputación y la imagen del plantel, situación que es imposible dado que las denuncias provienen de los mismos padres de familia, mi opinión a estos directores es que se concentren en educar a los estudiantes de una forma más humana y preocúpense en salvarse del fuego eterno.
En segundo lugar, en países más desarrollados que el nuestro, la divulgación de las denuncias por parte de las agencias encargadas de esta misión, ha sido el mecanismo más efectivo para obligar a los agentes económicos a competir de una forma transparente, con equidad y respetando los derechos del consumidor. La información que la CLICAC inyecta al mercado es precisamente para equilibrar la balanza cuando ésta marca a favor del agente económico, cuando en la realidad esta balanza debe estar siempre en el centro, de una forma equilibrada; de allí nace la palabra equidad.
La CLICAC no puede permitir que miembros de la UNCEP se refieran, como lo hicieron en una reunión que sostuvieron en la CLICAC el miércoles 26 de febrero, de que "si a los padres de familia no les gusta el precio de los libros y la forma en que se les dice que tienen que comprar los uniformes, que saquen a sus hijos de las escuelas, que para eso existen escuelas públicas muy baratas".
Es cierto que nos encontramos en un libre mercado y que a nadie se le obliga a ir a ninguna escuela en particular. Pero es precisamente por eso que hemos invitado al Ministerio de Educación para que intervenga. Este tema se debe analizar con calma y mucho sentido común. Si así están pasando los directores de estos planteles, ¡ahí mi madre!. Que será de esa educación... y de ese alumnado. Y de los abusos que aún hemos escuchado.
Pero también por existir comentarios como estos, es que se creó a la CLICAC. Es preciso erradicar los abusos a los consumidores; esa es nuestra obligación. Es preciso erradicar las prácticas monopolísticas. A pesar de que los contratos de exclusividad se hayan firmado antes de la entrada en vigencia de la Ley 29, como se mencionó en la reunión del 26 de febrero, la CLICAC seguirá investigando y divulgando con el propósito de que se tomen las medidas correctivas de inmediato.
Por lo tanto, la CLICAC no va a permitir que su sistema de captación de denuncias, alma y nervio de la institución, sea puesto en duda por algunos colegios sin sensibilidad social y que, a pesar de que saben que están infringiendo la Ley 29 por limitar las fuentes alternas de suministro, ahora quieren jugar al mártir. Seguiremos adelante con nuestras funciones.
No han podido haber sido más oportunas las quejas contra algunos colegios particulares que quieren seguir con los mismos abusos del pasado, atentando contra los derechos de los consumidores, ya que precisamente en el marco de la celebración del Día del Consumidor, la CLICAC, la Iglesia y las empresas serias y honestas del país se han referido al respeto de los derechos del consumidor, mecanismo que resulta muy efectivo para establecer el equilibrio entre los agentes económicos y los consumidores más desamparados y más necesitados.
Desde un inicio, con la promulgación de la Ley 29 de 1996, la CLICAC está no sólo facultada a conocer de las denuncias que interpongan los agentes económicos y los consumidores, sino que está obligada a divulgar cualquier investigación, estudio o irregularidad que limita la libre competencia, afecta el bienestar del consumidor, restrinja la libre concurrencia, o atenta contra los derechos del consumidor, y todo esto con el objeto de propiciar la eliminación de tales prácticas. Esto se encuentra en la Ley 29 de 1996 en el artículo 103, numeral 13.
Ahora bien, se habla de que la CLICAC al actuar y divulgar, está afectando la imagen de algunos colegios particulares. Voy a reflexionar brevemente sobre dos puntos importantes.
El primero, y que pasó con el bienestar de los consumidores. Qué es de la forma en que algunos colegios restringen la libre concurrencia sin tener ninguna sensibilidad social. Recuerden las palabras del profeta Amos, que decía que "el Señor aborrece estas cosas y nunca se los va a perdonar". O sea que, en vez de estar tratando de salvar la reputación y la imagen del plantel, situación que es imposible dado que las denuncias provienen de los mismos padres de familia, mi opinión a estos directores es que se concentren en educar a los estudiantes de una forma más humana y preocúpense en salvarse del fuego eterno.
En segundo lugar, en países más desarrollados que el nuestro, la divulgación de las denuncias por parte de las agencias encargadas de esta misión, ha sido el mecanismo más efectivo para obligar a los agentes económicos a competir de una forma transparente, con equidad y respetando los derechos del consumidor. La información que la CLICAC inyecta al mercado es precisamente para equilibrar la balanza cuando ésta marca a favor del agente económico, cuando en la realidad esta balanza debe estar siempre en el centro, de una forma equilibrada; de allí nace la palabra equidad.
La CLICAC no puede permitir que miembros de la UNCEP se refieran, como lo hicieron en una reunión que sostuvieron en la CLICAC el miércoles 26 de febrero, de que "si a los padres de familia no les gusta el precio de los libros y la forma en que se les dice que tienen que comprar los uniformes, que saquen a sus hijos de las escuelas, que para eso existen escuelas públicas muy baratas".
Es cierto que nos encontramos en un libre mercado y que a nadie se le obliga a ir a ninguna escuela en particular. Pero es precisamente por eso que hemos invitado al Ministerio de Educación para que intervenga. Este tema se debe analizar con calma y mucho sentido común. Si así están pasando los directores de estos planteles, ¡ahí mi madre!. Que será de esa educación... y de ese alumnado. Y de los abusos que aún hemos escuchado.
Pero también por existir comentarios como estos, es que se creó a la CLICAC. Es preciso erradicar los abusos a los consumidores; esa es nuestra obligación. Es preciso erradicar las prácticas monopolísticas. A pesar de que los contratos de exclusividad se hayan firmado antes de la entrada en vigencia de la Ley 29, como se mencionó en la reunión del 26 de febrero, la CLICAC seguirá investigando y divulgando con el propósito de que se tomen las medidas correctivas de inmediato.
Por lo tanto, la CLICAC no va a permitir que su sistema de captación de denuncias, alma y nervio de la institución, sea puesto en duda por algunos colegios sin sensibilidad social y que, a pesar de que saben que están infringiendo la Ley 29 por limitar las fuentes alternas de suministro, ahora quieren jugar al mártir. Seguiremos adelante con nuestras funciones.