Segunda vuelta en Perú
El candidato García creó un nuevo escenario electoral, gracias a que realizó una campaña ausente de ataques a sus contrincantes, a que enfatizó sus diferencias con el neoliberalismo de Fujimori, que sumió al país en la peor recesión del siglo veinte, y a que despertó la maquinaria nacional de un partido de más 80 años de fundación como el Apra. Los detractores de García, entre ellos las empresas calificadoras y los inversionistas extranjeros privados, temen que reconstruya un modelo populista afecto al estatismo y a los controles económicos que llevaron a su gobierno a una catastrófica devaluación monetaria.
Lourdes Flores de Unidad Nacional perdió el segundo lugar, pero se convierte en el Gran Elector de la segunda vuelta. El candidato que reciba el 23 por ciento de sus votos ganará las elecciones. Asesores políticos influyentes, como el ex - alcalde de Lima, Luis Bedoya Reyes, podrían recomendarle que negocie su apoyo, poniendo la condición de un programa económico consensuado en el que se compatibilicen la economía social de mercado, de inspiración demócrata cristiana, con la inversión privada. La situación económica peruana impone consensos en todos los niveles, dada la composición del futuro parlamento donde ningún partido logró la mayoría.
La incógnita política es a cuál de los dos candidatos apoyará Unidad Nacional. Con Toledo rompió palitos en medio de acusaciones personales y desaires recíprocos. En cambio, polemizó con García en términos cordiales y respetuosos. Hasta ahora, tiene mejores relaciones con el candidato aprista, sin haber entrado en un diálogo formal sobre posibles apoyos. Toledo tiene asesores y aliados fundamentalistas como Mario Vargas Llosa, que lo llevaron a romper puentes de comunicación con la doctora Flores, acusándola de llevar fujimoristas en sus listas y de ser proclive a la línea económica del vituperado régimen.
El escenario peruano más optimista muestra políticos maduros con inclinación al consenso que los redime de los viejos pecados que hicieron posible la insurgencia de Fujimori en 1990. Sólo los peruanos pueden encontrar una salida que concilie un término medio de crecimiento con justicia social, dentro de un gobierno de consensos lo más alejado posible del trauma de la autocracia cleptómana de Montesinos y Fujimori.
Lourdes Flores de Unidad Nacional perdió el segundo lugar, pero se convierte en el Gran Elector de la segunda vuelta. El candidato que reciba el 23 por ciento de sus votos ganará las elecciones. Asesores políticos influyentes, como el ex - alcalde de Lima, Luis Bedoya Reyes, podrían recomendarle que negocie su apoyo, poniendo la condición de un programa económico consensuado en el que se compatibilicen la economía social de mercado, de inspiración demócrata cristiana, con la inversión privada. La situación económica peruana impone consensos en todos los niveles, dada la composición del futuro parlamento donde ningún partido logró la mayoría.
La incógnita política es a cuál de los dos candidatos apoyará Unidad Nacional. Con Toledo rompió palitos en medio de acusaciones personales y desaires recíprocos. En cambio, polemizó con García en términos cordiales y respetuosos. Hasta ahora, tiene mejores relaciones con el candidato aprista, sin haber entrado en un diálogo formal sobre posibles apoyos. Toledo tiene asesores y aliados fundamentalistas como Mario Vargas Llosa, que lo llevaron a romper puentes de comunicación con la doctora Flores, acusándola de llevar fujimoristas en sus listas y de ser proclive a la línea económica del vituperado régimen.
El escenario peruano más optimista muestra políticos maduros con inclinación al consenso que los redime de los viejos pecados que hicieron posible la insurgencia de Fujimori en 1990. Sólo los peruanos pueden encontrar una salida que concilie un término medio de crecimiento con justicia social, dentro de un gobierno de consensos lo más alejado posible del trauma de la autocracia cleptómana de Montesinos y Fujimori.