Segundo apunte sobre los servicios públicos
No se podrá establecer un sistema público de transporte interurbano, acorde con las realidades y demandas que prevalecen hoy en la ciudad de Panamá, mientras tan delicado componente sea considerado como fuente de negocio para que un minúsculo grupo de particulares se beneficie con tan mezquina medida.
Hace una semana dije no estar de acuerdo con la privatización de los servicios públicos en la República de Panamá pues, a pesar de que discrepo con la postura de un Estado protector, tolerante y mal administrador, sostengo que el mismo tiene la obligación primaria de velar para que ellos se ofrezcan como una asistencia al usuario nacional, y no a modo de fuente de utilidad para consorcios locales o internacionales.
Con miras a establecer un adecuado sistema de transporte masivo para las áreas metropolitanas de Panamá y Colón considero impostergable los puntos que a continuación me permitiré enumerar.
Para comenzar, el Estado debe tener el control total del transporte público interurbano. Es imposible crear estándares de servicio sobre tan delicado asunto cuando la tenencia del mismo recae, tanto en particulares que poseen una o varias unidades vehiculares y que los alquilan a manera de fuente de ingreso adicional, como en aquellas cooperativas que han perdido todo el respeto hacia las necesidades básicas de esa inmensa cantidad de usuarios que tienen que emplearlos diariamente, al igual que el desacato constante para con las exigencias mínimas que debieran existir dentro de una urbe que ya sobrepasó el millón de habitantes.
Por todo lo anterior es que no existe un ordenamiento general que abarque un horario definido para abordar los vehículos que prestan el servicio actualmente, como tampoco un lógico sistema de paradas que brinden las comodidades elementales a los muchos parroquianos que lo emplean de manera regular. Ni hablar de las deplorables condiciones físicas - internas y externas - de los equipos rodantes, como tampoco del irrespetuoso y agresivo manejo por parte de sus conductores, asunto del cual hacen gala a diario cuando deambulan peligrosamente por la ciudad.
He manifestado con anterioridad mi apoyo al establecimiento de un sistema de trenes rápidos urbanos - del tipo aéreo - pues el esquema lineal que caracteriza el área metropolitana de la ciudad de Panamá se ajusta adecuadamente al patrón de servicio que brinda este medio de transporte masivo. Sin embargo, el centro urbano de la principal urbe del país, dadas las características expresadas en el artículo anterior, demanda otro sistema de locomoción pública.
El sistema que se puede implantar a corto plazo para resolver el problema de tráfico en el centro urbano de la ciudad de Panamá es el trolebús. Este híbrido eléctrico puede operar en cualquiera de las actuales vías que sirven a nuestra metrópoli. Sólo necesita de un cable conductor de energía y una línea - o paño de rodadura - para funcionar en las principales arterias de circulación. Este es uno de los puntos más importantes que aporta el sistema sugerido, pues establece de inmediato un orden absoluto dentro de su desplazamiento, lo que significa un mejoramiento sustancial en la fluidez del tránsito vehicular en el casco urbano de nuestra ciudad.
Vuelvo a solicitar al Ente Regulador de los Servicios Públicos para que explore con rapidez estas opciones, dado el deterioro vertiginoso que afecta a tan vital componente urbano.
Hace una semana dije no estar de acuerdo con la privatización de los servicios públicos en la República de Panamá pues, a pesar de que discrepo con la postura de un Estado protector, tolerante y mal administrador, sostengo que el mismo tiene la obligación primaria de velar para que ellos se ofrezcan como una asistencia al usuario nacional, y no a modo de fuente de utilidad para consorcios locales o internacionales.
Con miras a establecer un adecuado sistema de transporte masivo para las áreas metropolitanas de Panamá y Colón considero impostergable los puntos que a continuación me permitiré enumerar.
Para comenzar, el Estado debe tener el control total del transporte público interurbano. Es imposible crear estándares de servicio sobre tan delicado asunto cuando la tenencia del mismo recae, tanto en particulares que poseen una o varias unidades vehiculares y que los alquilan a manera de fuente de ingreso adicional, como en aquellas cooperativas que han perdido todo el respeto hacia las necesidades básicas de esa inmensa cantidad de usuarios que tienen que emplearlos diariamente, al igual que el desacato constante para con las exigencias mínimas que debieran existir dentro de una urbe que ya sobrepasó el millón de habitantes.
Por todo lo anterior es que no existe un ordenamiento general que abarque un horario definido para abordar los vehículos que prestan el servicio actualmente, como tampoco un lógico sistema de paradas que brinden las comodidades elementales a los muchos parroquianos que lo emplean de manera regular. Ni hablar de las deplorables condiciones físicas - internas y externas - de los equipos rodantes, como tampoco del irrespetuoso y agresivo manejo por parte de sus conductores, asunto del cual hacen gala a diario cuando deambulan peligrosamente por la ciudad.
He manifestado con anterioridad mi apoyo al establecimiento de un sistema de trenes rápidos urbanos - del tipo aéreo - pues el esquema lineal que caracteriza el área metropolitana de la ciudad de Panamá se ajusta adecuadamente al patrón de servicio que brinda este medio de transporte masivo. Sin embargo, el centro urbano de la principal urbe del país, dadas las características expresadas en el artículo anterior, demanda otro sistema de locomoción pública.
El sistema que se puede implantar a corto plazo para resolver el problema de tráfico en el centro urbano de la ciudad de Panamá es el trolebús. Este híbrido eléctrico puede operar en cualquiera de las actuales vías que sirven a nuestra metrópoli. Sólo necesita de un cable conductor de energía y una línea - o paño de rodadura - para funcionar en las principales arterias de circulación. Este es uno de los puntos más importantes que aporta el sistema sugerido, pues establece de inmediato un orden absoluto dentro de su desplazamiento, lo que significa un mejoramiento sustancial en la fluidez del tránsito vehicular en el casco urbano de nuestra ciudad.
Vuelvo a solicitar al Ente Regulador de los Servicios Públicos para que explore con rapidez estas opciones, dado el deterioro vertiginoso que afecta a tan vital componente urbano.