Seguridad de qué
Los ciudadanos perciben hoy mayores dificultades en su seguridad diaria que hace dos años y esto tiene su explicación en el deterioro social, que se origina por el incremento del desempleo, el aumento de la canasta básica, la inseguridad judicial y la falta de un programa coherente para promover la economía nacional. Estos y otros elementos están originando en todo el país una ola de robos y agresiones, que nos permiten asegurar que existe un vacío de seguridad.
Cuando vemos estas situaciones violentas, nos viene a la mente la Fuerza Pública y las organizaciones responsables de garantizar la seguridad ciudadana. Los ciudadanos intentamos siempre buscar explicaciones sobre los problemas comunes, de allí, que nos sorprende sobremanera el exceso de la seguridad que tiene la Presidenta hasta los ministros y demás altos funcionarios del Gobierno. No comprendemos cómo no hay seguridad en las calles, cuando en algunos casos los vicepresidentes usan tres carros para su escolta y hay que contar cuántos usa la señora Presidenta.
Sobre el tema de la seguridad también es importante señalar cómo los funcionarios públicos rompen las propias reglas establecidas. Nos sorprendemos todos los días por la cantidad de vehículos de los legisladores que tienen sirena, sistemas de luces especiales, papel especial en las puertas, etc. Todas estas cosas son ejemplos que la sociedad conoce y observa, pero que además perjudica a la hora de promover las acciones de seguridad.
Si unimos los hechos de desaceleración económica, el mal uso de los recursos disponibles para la seguridad ciudadana y las faltas a los reglamentos de seguridad, entonces podemos concluir que nuestros problemas de seguridad, son responsabilidad de las autoridades nacionales, que existen alternativas y que hay posibilidad de crear una verdadera política para garantizar la vida y honra de los ciudadanos.
Hasta hoy en la República de Panamá nunca ha ocurrido una irresponsabilidad, agresión o secuestro hacia las autoridades nacionales, por lo tanto, sí queremos que tengan seguridad, pero por Dios no exageremos, porque eso en vez de ayudar perjudica. Utilicemos parte de estos recursos en promover acciones de seguridad en los barrios marginales.
Los problemas de seguridad se concentran porque, no hay información a los ciudadanos sobre los robos y los esfuerzos que realiza la Fuerza Pública. Usted nunca encuentra una estadística seria sobre la situación de la seguridad. Por otro lado, los ciudadanos no reportan los pequeños hurtos o agresiones, porque no encuentran respuestas en los responsables de la seguridad. Aprovechemos los recursos disponibles, utilicemos todas nuestras fuerzas para garantizarle a los ciudadanos paz y tranquilidad.
En las últimas semanas, algunos robos espectaculares en Colón y algunos supermercados y las declaraciones de Monseñor Emiliani, han puesto al descubierto algo que ya se conocía. Panamá vive bajo una ola de inseguridad originada por la falta de políticas y acciones concretas. No podemos desconocer las fronteras y el hecho que somos un país de tránsito. Por otro lado, eso de estar en una lista negra por el lavado de dinero, deja un amargo sabor, debido a que ya los ciudadanos estamos demasiado castigados con la protección al lavado de dinero. Ejemplo de ello: Usted no puede tener cien dólares, porque cuando va a pagar lo tratan como un delincuente, tiene que presentar su cédula, teléfono, lugar de residencia, etc. Si usted como humilde panameño va a sacar una cuenta bancaria, le piden información como si usted fuera un lavador de dinero. Es increíble, pero nos sentimos perseguidos en nuestro propio territorio, para protegernos de qué. Los verdaderos lavadores no usan chequera, no cambian billetes de cien y no pisan los bancos.
Simplemente, utilizan el sistema financiero a través de transacciones.
Cada día vemos más inseguridad, más desconfianza en las autoridades políticas y judiciales, es decir, el clima de violencia y desconfianza avanza. Nada parece detener este nivel de inseguridad ciudadana. Por lo tanto, es preciso que lamemos la atención, que las autoridades asuman una política decisiva, dispuesta a ganar la confianza de los ciudadanos, a promover la inversión y generar empleo. El esfuerzo de promover la seguridad es un compromiso de todos, pero para mejorar nuestros niveles de seguridad no vasta la organización de los vecinos. Se requiere de un conjunto de acciones por parte del gobierno y una estrecha colaboración entre los ciudadanos y la Fuerza Pública. Lo importante es que comencemos a dar pasos hacia delante.
Podemos hacer todo con relación a la seguridad, pero requerimos revertir la desaceleración económica y esto sólo es posible con la confianza. Como forma parte de la seguridad nacional, entonces, es preciso que el gobierno, en forma contundente, establezca los instrumentos del desarrollo económico. Implicaría una definición de la política económica, una garantía de disminuir la ola de despidos gubernamentales y cumplir con los compromisos internacionales de libre comercio. Sin esto, no habrá jamás seguridad, porque el germen se encuentra en el propio desempleo.
Cuando vemos estas situaciones violentas, nos viene a la mente la Fuerza Pública y las organizaciones responsables de garantizar la seguridad ciudadana. Los ciudadanos intentamos siempre buscar explicaciones sobre los problemas comunes, de allí, que nos sorprende sobremanera el exceso de la seguridad que tiene la Presidenta hasta los ministros y demás altos funcionarios del Gobierno. No comprendemos cómo no hay seguridad en las calles, cuando en algunos casos los vicepresidentes usan tres carros para su escolta y hay que contar cuántos usa la señora Presidenta.
Sobre el tema de la seguridad también es importante señalar cómo los funcionarios públicos rompen las propias reglas establecidas. Nos sorprendemos todos los días por la cantidad de vehículos de los legisladores que tienen sirena, sistemas de luces especiales, papel especial en las puertas, etc. Todas estas cosas son ejemplos que la sociedad conoce y observa, pero que además perjudica a la hora de promover las acciones de seguridad.
Si unimos los hechos de desaceleración económica, el mal uso de los recursos disponibles para la seguridad ciudadana y las faltas a los reglamentos de seguridad, entonces podemos concluir que nuestros problemas de seguridad, son responsabilidad de las autoridades nacionales, que existen alternativas y que hay posibilidad de crear una verdadera política para garantizar la vida y honra de los ciudadanos.
Hasta hoy en la República de Panamá nunca ha ocurrido una irresponsabilidad, agresión o secuestro hacia las autoridades nacionales, por lo tanto, sí queremos que tengan seguridad, pero por Dios no exageremos, porque eso en vez de ayudar perjudica. Utilicemos parte de estos recursos en promover acciones de seguridad en los barrios marginales.
Los problemas de seguridad se concentran porque, no hay información a los ciudadanos sobre los robos y los esfuerzos que realiza la Fuerza Pública. Usted nunca encuentra una estadística seria sobre la situación de la seguridad. Por otro lado, los ciudadanos no reportan los pequeños hurtos o agresiones, porque no encuentran respuestas en los responsables de la seguridad. Aprovechemos los recursos disponibles, utilicemos todas nuestras fuerzas para garantizarle a los ciudadanos paz y tranquilidad.
En las últimas semanas, algunos robos espectaculares en Colón y algunos supermercados y las declaraciones de Monseñor Emiliani, han puesto al descubierto algo que ya se conocía. Panamá vive bajo una ola de inseguridad originada por la falta de políticas y acciones concretas. No podemos desconocer las fronteras y el hecho que somos un país de tránsito. Por otro lado, eso de estar en una lista negra por el lavado de dinero, deja un amargo sabor, debido a que ya los ciudadanos estamos demasiado castigados con la protección al lavado de dinero. Ejemplo de ello: Usted no puede tener cien dólares, porque cuando va a pagar lo tratan como un delincuente, tiene que presentar su cédula, teléfono, lugar de residencia, etc. Si usted como humilde panameño va a sacar una cuenta bancaria, le piden información como si usted fuera un lavador de dinero. Es increíble, pero nos sentimos perseguidos en nuestro propio territorio, para protegernos de qué. Los verdaderos lavadores no usan chequera, no cambian billetes de cien y no pisan los bancos.
Simplemente, utilizan el sistema financiero a través de transacciones.
Cada día vemos más inseguridad, más desconfianza en las autoridades políticas y judiciales, es decir, el clima de violencia y desconfianza avanza. Nada parece detener este nivel de inseguridad ciudadana. Por lo tanto, es preciso que lamemos la atención, que las autoridades asuman una política decisiva, dispuesta a ganar la confianza de los ciudadanos, a promover la inversión y generar empleo. El esfuerzo de promover la seguridad es un compromiso de todos, pero para mejorar nuestros niveles de seguridad no vasta la organización de los vecinos. Se requiere de un conjunto de acciones por parte del gobierno y una estrecha colaboración entre los ciudadanos y la Fuerza Pública. Lo importante es que comencemos a dar pasos hacia delante.
Podemos hacer todo con relación a la seguridad, pero requerimos revertir la desaceleración económica y esto sólo es posible con la confianza. Como forma parte de la seguridad nacional, entonces, es preciso que el gobierno, en forma contundente, establezca los instrumentos del desarrollo económico. Implicaría una definición de la política económica, una garantía de disminuir la ola de despidos gubernamentales y cumplir con los compromisos internacionales de libre comercio. Sin esto, no habrá jamás seguridad, porque el germen se encuentra en el propio desempleo.