Seguridad en todo nuestro territorio
Muchos protestaron cuando se anunció el programa "Nuevos Horizontes" acordado con Estados Unidos a través de sus reservistas. Arguyeron que esto debía someterse a referendo y que era ilegal. Que yo sepa, nadie interpuso una denuncia ante la Corte Suprema de Justicia.
Apartándome de mis ideas nacionalistas, enfoqué mi preocupación en la ayuda humanitaria que se le brindaría a través de este programa a panameños muy pobres, principalmente indígenas.
Con motivo del asesinato de cuatro panameños cerca de Paya y Púcuro, por casualidad tuvimos la suerte de que ya habían arribado a territorio nacional un número de reservistas norteños con camiones y helicópteros. Prontamente, EU accedió a proveer transporte de abastos que necesitan de urgencia en esa región debido a la incursión criminal de los paramilitares colombianos.
Yo agradezco la ayuda señalada y ojalá se aumente e intensifique. Mientras tanto, la mayoría de los panameños espera que se tomen medidas permanentes de protección de la vida y bienes de nuestros compatriotas.
Las excusas se acabaron. Como bien dijo la presidenta Moscoso, necesitamos helicópteros y fondos y hay que buscarlos a como dé lugar. Ojalá que el hundimiento a balazos del HP-1430 sirva de lección y aliciente en la presente coyuntura.
Igual a muchos, opino que no debemos militarizarnos, como algunos sugieren. Sí debemos recurrir a los organismos internacionales, tales como la ONU y, no tenemos otra alternativa, la OEA también.
Tenemos que ser realistas. Somos un país pequeño, sin ejército (Gracias a Dios) y en lugar de derrochar más de la cuenta los recursos que muchas veces no tenemos, es preferible que seamos sensatos y busquemos el apoyo de los amigos que estén en capacidad de ayudarnos efectivamente.
Si llegara a concretarse un programa de cascos azules de la ONU y la situación empeorase, no dudo que los militares de EU podrían quedar involucrados. Esto no significa que queremos la reinstalación de bases. En absoluto. Eso sí, debemos agradecer a los países e instituciones que nos respalden.
Lo anterior no es óbice para que como país digno continuemos buscando el saneamiento de nuestras tierras contaminadas por militares de EU. Pero, inclusive, en situaciones lamentables y bien serias como las de nuestros poblados darienitas, no está de más especular acerca del peor de los escenarios: ¿Qué se debe hacer si elementos enemigos de EU han urdido los inhumanos sucesos de Paya y Púcuro para desalentar el progreso de programas como el denominado "Nuevos Horizontes"? Vale la pena considerarlo.
Me duele al máximo admitirlo, pero de no ser por los crímenes que extranjeros cometen en nuestra frontera con Colombia yo, y creo que muchos panameños, no habríamos aprendido, quizá por desidia en mi caso, los nombres de Nazaret, La Miel, La Bonga, Paya, Púcuro y Boca de Cupe (aunque Monseñor Emiliani hizo una buena labor en este sentido).
En fin, las cuatro personas asesinadas eran panameños que merecían un mejor servicio no sólo de los gobiernos de turno, sino de toda la ciudadanía. No debemos olvidar que Darién, Bocas del Toro y las comarcas indígenas han sido olvidados siempre por tirios y troyanos.
¿Los recordaremos hoy y siempre o esperaremos hasta una nueva tragedia? Lamento decir que es una forma nuestra de discriminar contra compatriotas que en su mayoría son negros e indígenas.
De todo lo expuesto debemos llegar a los mejores análisis y acciones. Lástima que estemos enfrascados en el inicio tempranísimo de una campaña electoral y de lo que, en mi opinión, debe ser una lucha titánica por erradicar el reparto del gobierno entre los dos grupos políticos dominantes que, en su momento, han actuado como meros espectadores de la tragedia que aflige a Panamá.
Apartándome de mis ideas nacionalistas, enfoqué mi preocupación en la ayuda humanitaria que se le brindaría a través de este programa a panameños muy pobres, principalmente indígenas.
Con motivo del asesinato de cuatro panameños cerca de Paya y Púcuro, por casualidad tuvimos la suerte de que ya habían arribado a territorio nacional un número de reservistas norteños con camiones y helicópteros. Prontamente, EU accedió a proveer transporte de abastos que necesitan de urgencia en esa región debido a la incursión criminal de los paramilitares colombianos.
Yo agradezco la ayuda señalada y ojalá se aumente e intensifique. Mientras tanto, la mayoría de los panameños espera que se tomen medidas permanentes de protección de la vida y bienes de nuestros compatriotas.
Las excusas se acabaron. Como bien dijo la presidenta Moscoso, necesitamos helicópteros y fondos y hay que buscarlos a como dé lugar. Ojalá que el hundimiento a balazos del HP-1430 sirva de lección y aliciente en la presente coyuntura.
Igual a muchos, opino que no debemos militarizarnos, como algunos sugieren. Sí debemos recurrir a los organismos internacionales, tales como la ONU y, no tenemos otra alternativa, la OEA también.
Tenemos que ser realistas. Somos un país pequeño, sin ejército (Gracias a Dios) y en lugar de derrochar más de la cuenta los recursos que muchas veces no tenemos, es preferible que seamos sensatos y busquemos el apoyo de los amigos que estén en capacidad de ayudarnos efectivamente.
Si llegara a concretarse un programa de cascos azules de la ONU y la situación empeorase, no dudo que los militares de EU podrían quedar involucrados. Esto no significa que queremos la reinstalación de bases. En absoluto. Eso sí, debemos agradecer a los países e instituciones que nos respalden.
Lo anterior no es óbice para que como país digno continuemos buscando el saneamiento de nuestras tierras contaminadas por militares de EU. Pero, inclusive, en situaciones lamentables y bien serias como las de nuestros poblados darienitas, no está de más especular acerca del peor de los escenarios: ¿Qué se debe hacer si elementos enemigos de EU han urdido los inhumanos sucesos de Paya y Púcuro para desalentar el progreso de programas como el denominado "Nuevos Horizontes"? Vale la pena considerarlo.
Me duele al máximo admitirlo, pero de no ser por los crímenes que extranjeros cometen en nuestra frontera con Colombia yo, y creo que muchos panameños, no habríamos aprendido, quizá por desidia en mi caso, los nombres de Nazaret, La Miel, La Bonga, Paya, Púcuro y Boca de Cupe (aunque Monseñor Emiliani hizo una buena labor en este sentido).
En fin, las cuatro personas asesinadas eran panameños que merecían un mejor servicio no sólo de los gobiernos de turno, sino de toda la ciudadanía. No debemos olvidar que Darién, Bocas del Toro y las comarcas indígenas han sido olvidados siempre por tirios y troyanos.
¿Los recordaremos hoy y siempre o esperaremos hasta una nueva tragedia? Lamento decir que es una forma nuestra de discriminar contra compatriotas que en su mayoría son negros e indígenas.
De todo lo expuesto debemos llegar a los mejores análisis y acciones. Lástima que estemos enfrascados en el inicio tempranísimo de una campaña electoral y de lo que, en mi opinión, debe ser una lucha titánica por erradicar el reparto del gobierno entre los dos grupos políticos dominantes que, en su momento, han actuado como meros espectadores de la tragedia que aflige a Panamá.