Seguridad integral = Fracaso integral
EN el título uso sólo uno de los tantos aspectos en los que "la patria nueva integral" ha fracasado integralmente; pero igual valoración correspondería a todos aquellos otros en los que el gobierno de turno ha sido una completa nulidad. Ahora hay: corrupción integral, desempleo integral, subida integral de los precios, despilfarro integral, centralismo integral, culto personal integral, despelote transportista integral, metidas de pata políticas integrales, TPC en un limbo integral, partidas circuitales para corrupción integral; y no sigo porque sería de nunca acabar.
Hace tres (3) años y veinticinco (25) días (computados a la fecha en que aparece este escrito), cuando el "líder de la patria nueva" asumió el poder, anunció cambios "integrales" en todos los aspectos de la vida nacional. En menos de 12 meses, bajo su liderazgo, viviríamos en el "país de las maravillas". Pero, aunque el gobierno que preside ha dispuesto de más recursos presupuestarios que ninguno otro anterior, y de que se ha seguido aumentando la deuda pública, los resultados no se ven. El país de las maravillas sólo existe en la propaganda oficial.
El progreso económico de un país no se mide, como pretenden Torrijos y sus multimillonarias campañas de propaganda, por el crecimiento del Producto Interno Bruto, sino por la disminución de la pobreza y el mejoramiento de la calidad de vida de la población marginada. Si en el país persiste y aumenta la desigualdad en la distribución del ingreso, de nada sirve el crecimiento económico. De nada sirve que haya mayor riqueza si ésta es para seguir enriqueciendo a los más ricos, empobrecer a la clase media y pauperizar a los sectores más pobres, cuyo poder adquisitivo cada día se reduce más, como consecuencia del estancamiento de los salarios y las pensiones y el constante incremento de los precios de los servicios básicos (electricidad, agua, teléfonos) y del encarecimiento galopante de los alimentos de la canasta básica.
Que la inseguridad en el país ha llegado a niveles escandalosos es tan patente, que hasta a los más obcecados defensores del gobierno no les ha quedado otro remedio que admitirlo. Pero en la manera de enfrentarla, desde Torrijos para abajo, se vuelve a las soluciones demagógicas y escapistas. Antes de asumir el gobierno anunciaron, con la fanfarria que se ha convertido en marca de fábrica del gobierno, que no bien se hubieran hecho cargo de dirigir el país, pondrían en marcha "un plan de seguridad integral", distinto a todos los ensayados anteriormente por sus predecesores, a quienes, de paso, les dedicaron los peores epítetos.
Los recursos presupuestarios, dedicados a poner en práctica "la nueva política de seguridad integral", fácilmente, se han triplicado. Ello sin contar las ayudas externas que, de toda clase y naturaleza, se han recibido masivamente. Sin embargo, nunca antes hemos estado peores en materia de seguridad ciudadana. Ni siquiera me tomo el trabajo de tratar de presentar ejemplos; sólo es necesario ver las televisoras, escuchar la radio o leer los periódicos.
Pero, ante esa gravísima situación, que ha adquirido proporciones de tragedia nacional, ¿cuál es la respuesta de "la patria nueva"? En primer lugar, anunciarnos otro "plan integral de seguridad"; en segundo lugar, encomendarle su implementación y ccntrol a un exnorieguista de tuerca y tornillo que, en su primera comparecencia pública "nos hizo saber" que de la inseguridad no se debe culpar a las autoridades que prometieron garantizarla sino a la falta de educación, a la pobreza y de toda la ciudadanía que "no coopera lo suficiente"; y, en tercer lugar, "aprovechar la coyuntura" para crear un ministerio o viceministerio de Seguridad Nacional, para volver a concentrar, bajo un solo mando y en abierta violación de la Constitución, todos los mal llamados "estamentos de seguridad". En otras, palabras, "la reencarnación de las fuerzas de defensa".
Nuevamente, y enésima vez, lo advierto, en Panamá, ante nuestra indolencia, se sigue adelantando el montaje de una dictadura civil-militarizada. Y debemos poner un alto, a tiempo. Si seguimos de brazos cruzados, cuando queramos reaccionar será demasiado tarde.
Todas "las soluciones integrales" que durante su gestión ha puesto en práctica "la patria nueva" no han servido para resolver ningunos de los problemas que prometió resolver, aunque, insisto, Torrijos ha contado con más recursos que todos los gobiernos que le precedieron.
Los problemas no se resuelven sino que aumentan con las supuestas "soluciones integrales". Sin embargo, cada crisis real, inventada o producida por su incapacidad, la han utilizado como justificación para concentrar y consolidar el control de Torrijos sobre todo el aparato estatal. Ninguna de "las autoridades" creadas durante su gestión, ha servido para resolver uno solo de los problemas básicos que confronta el país; pero sí para avanzar en la estrategia de imponernos una dictadura civil militarizada. Las maniobras han sido claras y los resultados también. ¿Abriremos los ojos a tiempo? Si no lo hacemos, lo lamentaremos; pero, entonces, será tarde.
De la evaluación para escoger a Odebrecht, según el rector de la Universidad Tecnológica de Panamá, Salvador Rodríguez, se tomó en cuenta aspectos técnicos, de diseño, currículum de la empresa y gestión.
En tanto, Amarilis Ulloa, directora de Operaciones de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), explicó que se establecerán coordinaciones y se programarán cambios en la avenida Balboa a medida que se ejecuten los trabajos de la Cinta Costera.
Walter Medrano, presidente de la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC), confía que debe haber una logística por parte de la empresa que desarrollará el proyecto para no causar traumas en la circulación.
Lucas López, director de la Región Metropolitana de Salud, destacó que para la construcción, deben tomarse las medidas para reducir el tranque, como el aspecto de la movilización de los equipos para los rellenos.
El ingeniero Rafael Díaz Moreno opinó que control de pesos y dimensiones en el país, es prácticamente inexistente e infectivo, no solamente en la avenida Balboa.
Hace tres (3) años y veinticinco (25) días (computados a la fecha en que aparece este escrito), cuando el "líder de la patria nueva" asumió el poder, anunció cambios "integrales" en todos los aspectos de la vida nacional. En menos de 12 meses, bajo su liderazgo, viviríamos en el "país de las maravillas". Pero, aunque el gobierno que preside ha dispuesto de más recursos presupuestarios que ninguno otro anterior, y de que se ha seguido aumentando la deuda pública, los resultados no se ven. El país de las maravillas sólo existe en la propaganda oficial.
El progreso económico de un país no se mide, como pretenden Torrijos y sus multimillonarias campañas de propaganda, por el crecimiento del Producto Interno Bruto, sino por la disminución de la pobreza y el mejoramiento de la calidad de vida de la población marginada. Si en el país persiste y aumenta la desigualdad en la distribución del ingreso, de nada sirve el crecimiento económico. De nada sirve que haya mayor riqueza si ésta es para seguir enriqueciendo a los más ricos, empobrecer a la clase media y pauperizar a los sectores más pobres, cuyo poder adquisitivo cada día se reduce más, como consecuencia del estancamiento de los salarios y las pensiones y el constante incremento de los precios de los servicios básicos (electricidad, agua, teléfonos) y del encarecimiento galopante de los alimentos de la canasta básica.
Que la inseguridad en el país ha llegado a niveles escandalosos es tan patente, que hasta a los más obcecados defensores del gobierno no les ha quedado otro remedio que admitirlo. Pero en la manera de enfrentarla, desde Torrijos para abajo, se vuelve a las soluciones demagógicas y escapistas. Antes de asumir el gobierno anunciaron, con la fanfarria que se ha convertido en marca de fábrica del gobierno, que no bien se hubieran hecho cargo de dirigir el país, pondrían en marcha "un plan de seguridad integral", distinto a todos los ensayados anteriormente por sus predecesores, a quienes, de paso, les dedicaron los peores epítetos.
Los recursos presupuestarios, dedicados a poner en práctica "la nueva política de seguridad integral", fácilmente, se han triplicado. Ello sin contar las ayudas externas que, de toda clase y naturaleza, se han recibido masivamente. Sin embargo, nunca antes hemos estado peores en materia de seguridad ciudadana. Ni siquiera me tomo el trabajo de tratar de presentar ejemplos; sólo es necesario ver las televisoras, escuchar la radio o leer los periódicos.
Pero, ante esa gravísima situación, que ha adquirido proporciones de tragedia nacional, ¿cuál es la respuesta de "la patria nueva"? En primer lugar, anunciarnos otro "plan integral de seguridad"; en segundo lugar, encomendarle su implementación y ccntrol a un exnorieguista de tuerca y tornillo que, en su primera comparecencia pública "nos hizo saber" que de la inseguridad no se debe culpar a las autoridades que prometieron garantizarla sino a la falta de educación, a la pobreza y de toda la ciudadanía que "no coopera lo suficiente"; y, en tercer lugar, "aprovechar la coyuntura" para crear un ministerio o viceministerio de Seguridad Nacional, para volver a concentrar, bajo un solo mando y en abierta violación de la Constitución, todos los mal llamados "estamentos de seguridad". En otras, palabras, "la reencarnación de las fuerzas de defensa".
Nuevamente, y enésima vez, lo advierto, en Panamá, ante nuestra indolencia, se sigue adelantando el montaje de una dictadura civil-militarizada. Y debemos poner un alto, a tiempo. Si seguimos de brazos cruzados, cuando queramos reaccionar será demasiado tarde.
Todas "las soluciones integrales" que durante su gestión ha puesto en práctica "la patria nueva" no han servido para resolver ningunos de los problemas que prometió resolver, aunque, insisto, Torrijos ha contado con más recursos que todos los gobiernos que le precedieron.
Los problemas no se resuelven sino que aumentan con las supuestas "soluciones integrales". Sin embargo, cada crisis real, inventada o producida por su incapacidad, la han utilizado como justificación para concentrar y consolidar el control de Torrijos sobre todo el aparato estatal. Ninguna de "las autoridades" creadas durante su gestión, ha servido para resolver uno solo de los problemas básicos que confronta el país; pero sí para avanzar en la estrategia de imponernos una dictadura civil militarizada. Las maniobras han sido claras y los resultados también. ¿Abriremos los ojos a tiempo? Si no lo hacemos, lo lamentaremos; pero, entonces, será tarde.
El Parque de Santa Ana fue remozado en el 2001, tras autorización del Consejo Municipal. Se procedió a pintar el Gazebo, se eliminó la cerca y fue reconstruido su piso.
La oficina de Ornato y Medio Ambiente de la Alcaldía de Panamá, es la encargada de la limpieza y mantenimiento de este sitio recreativo público.
También ha sido el punto de reunión por excelencia de los políticos panameños, que han escogido el lugar para llevar a cabo gigantescas concentraciones políticas durante los procesos electorales.
De la evaluación para escoger a Odebrecht, según el rector de la Universidad Tecnológica de Panamá, Salvador Rodríguez, se tomó en cuenta aspectos técnicos, de diseño, currículum de la empresa y gestión.
En tanto, Amarilis Ulloa, directora de Operaciones de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), explicó que se establecerán coordinaciones y se programarán cambios en la avenida Balboa a medida que se ejecuten los trabajos de la Cinta Costera.
Walter Medrano, presidente de la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC), confía que debe haber una logística por parte de la empresa que desarrollará el proyecto para no causar traumas en la circulación.
Lucas López, director de la Región Metropolitana de Salud, destacó que para la construcción, deben tomarse las medidas para reducir el tranque, como el aspecto de la movilización de los equipos para los rellenos.
El ingeniero Rafael Díaz Moreno opinó que control de pesos y dimensiones en el país, es prácticamente inexistente e infectivo, no solamente en la avenida Balboa.