Seguridad Nacional: Hay gato encerrado
Por varios días, los más destacados voceros gubernamentales proclamaron que estaba por anunciarse lo que más tarde denominaron el Plan Estratégico de Seguridad Nacional. Ello generó no pocas expectativas y suspicacias, en un ambiente enrarecido por la publicación de proyectos de acuerdos con Estados Unidos en materia de inteligencia y seguridad militares que real o supuestamente venían negociándose, y de contradictorias declaraciones y desmentidos de esos mismos voceros.
En este contexto, una nutrida misión de alto nivel viajó a Washington, informándose inicialmente que para tratar sobre esa materia y, después, que también para abarcar otros temas adicionales. Por su parte, el novel Canciller de la República prolongó ese periplo hasta Taiwán --estado al que a la vuelta calificó con la novedosa categoría de "aliado íntimo" de nuestro país- y la Señora Presidenta hizo saber que, tan pronto ese ministro retornara, él informaría al país lo que hubiera acerca del delicado asunto de referencia.
Con todo, regresado el viajero, fue su colega de Gobierno y Justicia quien cumplió el encargo, enfatizando que él nada había firmado con ningún representante extranjero y que el referido Plan es nacional y será instrumentado sólo por panameños (pese a que días antes un diario local publicó la foto de este ministro firmando un acuerdo con el Señor Embajador de Estados Unidos). Pero, si bien él aduce que no hubo tales negociaciones, no se dijo a qué se dedicó, entonces, la misión recién enviada a Washington.
Al cabo, el informe y el documento presentados acerca de la nueva estrategia de seguridad nacional mostraron más ruido que nueces. El ministro del ramo le pasó la posta a un comisionado --el gobernador de Coclé--, quien se refirió verbalmente a un plan a cinco años plazo para darle seguridad al Canal. Sin embargo, su exposición fue poco más que un intento de justificar el uso que se le dará a las valiosas infraestructuras que previamente se obtuvieron de la ARI (sustrayéndolas a los proyectos de desarrollo económico que antes les habían sido asignadas), dentro de una concepción que sobredimensiona al SPI y le otorga un rol protagónico en la protección de la vía interoceánica.
Aunque el vocero fugazmente mencionó la frontera con Colombia y el combate al narcotráfico como temas de seguridad, nada más añadió al respecto un par de lugares comunes sobre el Darién. Y omitió toda consideración sobre la seguridad ciudadana, la que pareció ajena al interés de los informantes.
Allí mismo se distribuyó el folleto que lleva el grandilocuente título de Plan Estratégico de Seguridad Nacional, cuyo contenido muy poco tiene que ver con lo expuesto en dicho informe verbal. Lejos de constituir el Plan que se anunciaba, este documento sólo recapitula algunas conocidas generalidades filosóficas, pero dice muy poco sobre cómo se piensa materializar la aludida seguridad, ni cuánto le costará a los contribuyentes.
Así, pues, no hay o no se le explicó a la ciudadanía ningún plan concreto de seguridad, puesto que eso no figuró en la presentación del ministro, ni en las palabras del gobernador, como tampoco aparece en el aludido folleto. Entonces, como en una conocida película, sólo queda preguntarse: ¿y dónde está el piloto? En la práctica, quedó la sensación de que aún se nos oculta la mayor parte del asunto. Es decir, pese a su enorme interés público, el aludido Plan está por hacerse o tiene contenidos inconfesables. Como comprobaremos unos párrafos más abajo, esta última opción es la más probable.
A primera vista, el informe rendido a la ciudadanía fue improvisado y flojo. No obstante, en el folleto hay evidencias de gato encerrado. A contrapelo de las negativas del ministro, el documento destaca por su esfuerzo en hacerle sitio a operaciones de fuerzas armadas extranjeras en el territorio nacional, y en que esto pueda efectuarse eludiendo la exigencia constitucional de que los respectivos acuerdos se sometan a ratificación mediante plebiscito.
En esto el ministro fue enfático. En su discurso introductorio contradijo sin ambages lo que la Señora Presidenta antes había declarado, alegando que --según él-- "no es imperativo que el Plan tenga que ir a un plebiscito, al tiempo que revelaba que una vez se ponga éste en ejecución se firmarán acuerdos bilaterales múltiples para enfrentar cualquier amenaza"
En este contexto, una nutrida misión de alto nivel viajó a Washington, informándose inicialmente que para tratar sobre esa materia y, después, que también para abarcar otros temas adicionales. Por su parte, el novel Canciller de la República prolongó ese periplo hasta Taiwán --estado al que a la vuelta calificó con la novedosa categoría de "aliado íntimo" de nuestro país- y la Señora Presidenta hizo saber que, tan pronto ese ministro retornara, él informaría al país lo que hubiera acerca del delicado asunto de referencia.
Con todo, regresado el viajero, fue su colega de Gobierno y Justicia quien cumplió el encargo, enfatizando que él nada había firmado con ningún representante extranjero y que el referido Plan es nacional y será instrumentado sólo por panameños (pese a que días antes un diario local publicó la foto de este ministro firmando un acuerdo con el Señor Embajador de Estados Unidos). Pero, si bien él aduce que no hubo tales negociaciones, no se dijo a qué se dedicó, entonces, la misión recién enviada a Washington.
Al cabo, el informe y el documento presentados acerca de la nueva estrategia de seguridad nacional mostraron más ruido que nueces. El ministro del ramo le pasó la posta a un comisionado --el gobernador de Coclé--, quien se refirió verbalmente a un plan a cinco años plazo para darle seguridad al Canal. Sin embargo, su exposición fue poco más que un intento de justificar el uso que se le dará a las valiosas infraestructuras que previamente se obtuvieron de la ARI (sustrayéndolas a los proyectos de desarrollo económico que antes les habían sido asignadas), dentro de una concepción que sobredimensiona al SPI y le otorga un rol protagónico en la protección de la vía interoceánica.
Aunque el vocero fugazmente mencionó la frontera con Colombia y el combate al narcotráfico como temas de seguridad, nada más añadió al respecto un par de lugares comunes sobre el Darién. Y omitió toda consideración sobre la seguridad ciudadana, la que pareció ajena al interés de los informantes.
Allí mismo se distribuyó el folleto que lleva el grandilocuente título de Plan Estratégico de Seguridad Nacional, cuyo contenido muy poco tiene que ver con lo expuesto en dicho informe verbal. Lejos de constituir el Plan que se anunciaba, este documento sólo recapitula algunas conocidas generalidades filosóficas, pero dice muy poco sobre cómo se piensa materializar la aludida seguridad, ni cuánto le costará a los contribuyentes.
Así, pues, no hay o no se le explicó a la ciudadanía ningún plan concreto de seguridad, puesto que eso no figuró en la presentación del ministro, ni en las palabras del gobernador, como tampoco aparece en el aludido folleto. Entonces, como en una conocida película, sólo queda preguntarse: ¿y dónde está el piloto? En la práctica, quedó la sensación de que aún se nos oculta la mayor parte del asunto. Es decir, pese a su enorme interés público, el aludido Plan está por hacerse o tiene contenidos inconfesables. Como comprobaremos unos párrafos más abajo, esta última opción es la más probable.
A primera vista, el informe rendido a la ciudadanía fue improvisado y flojo. No obstante, en el folleto hay evidencias de gato encerrado. A contrapelo de las negativas del ministro, el documento destaca por su esfuerzo en hacerle sitio a operaciones de fuerzas armadas extranjeras en el territorio nacional, y en que esto pueda efectuarse eludiendo la exigencia constitucional de que los respectivos acuerdos se sometan a ratificación mediante plebiscito.
En esto el ministro fue enfático. En su discurso introductorio contradijo sin ambages lo que la Señora Presidenta antes había declarado, alegando que --según él-- "no es imperativo que el Plan tenga que ir a un plebiscito, al tiempo que revelaba que una vez se ponga éste en ejecución se firmarán acuerdos bilaterales múltiples para enfrentar cualquier amenaza"