Seguridad nacional o chantaje político
La creación por medio de Decreto Ley del Servicio Nacional De Inteligencia y Seguridad (SENIS) de parte del Ejecutivo, usando las facultades extraordinarias concedidas por el ?"rgano Legislativo, debe poner en estado de alerta a todo el pueblo panameño, pues esa entidad tendrá facultades de espiar y vigilar las acciones y movimientos de cualquier ciudadano.
El simple hecho de que esa actividad de espionaje e interceptación telefónica no estará sujeta a supervisión de la Corte, ni a través de documento plenamente justificativo, nos deja teniendo que confiar en el buen juicio del personal del SENIS, el de nuestro Departamento de Justicia y del Presidente de la República y su administración, de no abusar de él. Pero sólo tenemos que pensar en la tentación inherente para que nos dé escalofríos.
Con ese tipo de poder sin freno, en manos de una administración intensamente política, es casi seguro que será utilizado de forma inapropiada por motivos políticos. Conociendo la trayectoria de nuestros políticos, ¿quién estará a salvo en ese ambiente donde son conculcados nuestros derechos básicos?
El espionaje y pinchazos telefónicos que se estará haciendo a través del SENIS incluirá vastos rastreos de computadoras, no sólo de actividades de Internet y de telefonía, sino también de transacciones bancarias y de tarjetas de crédito, irrespetando códigos secretos y otros datos personales y privados.
Si el gobierno le interesa saber la estrategia que usarán los diputados de oposición y sus partidos sobre cualquier tema candente del momento, o cuáles son los planes o acciones coordinados de la Cámara de Comercio, de la CAPAC, Frenadeso, o de cualquier gremio, sindicato o persona natural, simplemente, tienen que monitorear sus teléfonos y sus correos electrónicos, y sorprenderlos en conversaciones que pueden prestarse para el chantaje político.
¿Quieren asegurarse de que un particular diputado de oposición en la aAsamblea "acuerpe" una proposición oficial? Simplemente haga un pinchazo telefónico y grabe una conversación comprometedora que pueda servir para el chantaje.
Imagínese que usted haga una llamada a una firma de abogados o a una organización que está en la lista de entidades monitoreadas por el SENIS. Su llamada será grabada; luego el enfoque investigativo se trasladará a su teléfono y servidor de Internet, y toda la comunicación que hagas, posteriormente, estará vigilada.
No sorprendería que de pronto, como van las cosas, el presidente Torrijos nos anuncie la suspensión de nuestras garantías constitucionales. Su decreto que crea el SENIS, nos ha presentado un modelo militarizado de combate a los problemas de delincuencia, violencia y tráfico de drogas, que sólo creará más tensiones y servirá solamente para desviar nuestra atención de sus políticas contradictorias y propuestas incumplidas. Pero dado el DNA del Presidente de la República, no es de sorprender su atracción a las soluciones militaristas. Más tiene que ver con su imagen que con su mensaje.
Por otro lado, el SENIS hará incrementar el abuso policivo en el país. La brutalidad policiva es un problema institucional y no de falta de entrenamiento. Es la tolerancia de la institución de policía que permite que estas cosas sigan sucediendo sin freno. Los problemas de abuso policivo producen indignidades, lesiones personales y en muchos casos, hasta la muerte. Tanto el presidente de la República y su ministro de Gobierno y Justicia se han convertido en un peligro para nuestras libertades ciudadanas, nuestra Constitución y la estabilidad del país.
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