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¿Seguridad o neutralidad?


Con motivo de la presencia en Panamá, hace varios días, del Sr. Chris Arcos, embajador de Estados Unidos (EU) de la Seguridad Interna de su país, el Consejo Nacional de Seguridad panameño, o sea ciertos jefes policivos y administrativos, se reunieron con él para examinar "el problema" de la seguridad del Canal, ante el terrorismo islámico contra Norteamérica.
Se sabe que el 14% de la exportación-importación de EU pasa por el Canal, lo que genera un interrogante para ese país, ya que desde los ataques aéreos a las Torres del World Center, trata de responder y prevenir posibilidades terroristas contra sus propiedades dentro y fuera del Continente. Según el Ministro panameño de Gobierno y Justicia, en la reunión con el Sr. Arcos se abordaron problemas de vigilancia portuaria, tráfico de indocumentados, seguridad marítima, narcotráfico, la situación fronteriza, intercambio de información, personal especializado, etc.
A EU les preocupa ahora la seguridad del funcionamiento del Canal, lógico interés para mantener a salvo naves y mercancías que pasan por la vía canalera, o que salen y llegan a puertos del norte. Para esta primera potencia militar del mundo, ellos son el principal objetivo del terrorismo islámico (de Pakistán, Afganistán, Irán, Irak, etc.). Panamá nación pequeña y débil, carece de los recursos económicos y militares para defenderse del terrorismo o narcotráfico. Y la entrega del Canal a Panamá exigió que el Estado panameño firmara un Tratado de Neutralidad que legaliza la presencia militar de Norteamérica en nuestro territorio, cuando sea deficiente nuestro manejo del Canal o cuando éste pueda ser objeto de ataques.
Varios panameños han señalado, desde la firma del Tratado de Neutralidad del Canal en 1977, que EU quería asegurar sus intereses, por lo que exigió que Panamá firmara el Tratado, en el cual se garantizan sus intereses económicos en el tránsito por la vía y el control directo de ésta, en caso necesario. Es decir, un derecho concebido por Panamá de intervención norteamericana, en momentos de aquel peligro o ataque. Fue uno de los precios de la entrega del Canal a Panamá. También hubo panameños que plantearon la conveniencia y necesidad de que Panamá, sin capacidad militar para defender su territorio y el Canal, se acogiera a una Neutralidad de todo el país y del Canal, aunque fuese por declaración unilateral panameña, bajo las garantías de las Naciones Unidas.
Hay que reconoce que Panamá es un país débil, pequeño y sin perspectiva de defensa militar. Así como algunos otros países han declarado su neutralidad unilateralmente, también podemos los panameños utilizar ese recurso que brinda el Derecho Internacional. Sabemos bien que cualquier potencia militar del mundo puede violar la neutralidad de un país que se acoja a ella, pero que podría requerir la protección de las Naciones Unidas, aunque éstas no siempre están en capacidad de garantizar una sanción u oposición a cualquier intervención de una potencia. Pero ya en una ocasión (1964), la injerencia de la OEA, salvó el derecho panameño a reivindicar el Canal.
A lo largo del siglo XX no fueron raras las ocasiones en que los gobiernos panameños hicieron gala de su complacencia para con los EU, en una supuesta "cooperación", para permitir las claras violaciones de la soberanía (la otra cara de la neutralidad unilateral), lo que ha sido una debilidad oligárquica de nuestra diplomacia y una habilidad prometedora de los EU, recurso que utilizan simplemente para ablandar sonrisas panameñas y declaraciones de rostros felices, que creen en meras promesas.
Para nosotros, el problema no es el de la seguridad como la concibe cualquier potencia militar del mundo. Para Panamá, el problema debe ser planteado por la vía de la neutralidad, que es la única defensa de los países débiles o pequeños. Al acogernos a la neutralidad unilateral, con la garantía de las Naciones Unidas, tendríamos nuestra mayor defensa, mientras se respete el Derecho Internacional, porque una potencia militar puede invadirnos y en algunos casos la garantía de las Naciones Unidas puede no tener efectos.

101 años de Panamá América

 
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