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Seguridad peligrosa


Comentarios vertidos por altos funcionarios, tanto en Panamá como en el extranjero, empeoran ese malestar que está afectando el andar del país en general.
En publicaciones aparecidas en este mismo diario Henry Raymont - corresponsal en Washington - reportó que los Estados Unidos consideraba muertas sus relaciones con Panamá debido a la fallida redefinición de metas comunes entre ambas naciones. Peter Romero - secretario adjunto de Estado - declinó por tal motivo la invitación que le formulara el embajador Guillermo Ford para que dirigiese una delegación norteamericana y así tratar en suelo istmeño lo que ambos gobiernos han establecido como puntos prioritarios de la agenda conjunta, a saber: el desarrollo social, el comercio, la seguridad y la lucha antidrogas.
En vista de que los Estados Unidos de América luego decidió enviar cuatro delegaciones separadas para tratar cada uno de los temas antes mencionados, y que la primera en arribar a suelo panameño fue la relacionada con el asunto de la seguridad - oportuno orden de prioridades si se tiene en cuenta que lo que está afectando al país es una gravísima crisis social! - intentaré resumir unas declaraciones que diera el ministro Winston Spadafora sobre la materia que nos ocupa.
Durante la reunión del Club Rotario, el pasado 4 de mayo, dicho funcionario manifestó que la República de Panamá, luego de la transferencia del Canal, había asumido finalmente su total responsabilidad soberana. Agregó que la vía interoceánica es el centro de la actividad nacional y que debíamos comprender la preocupación de las grandes potencias sobre el tema, especialmente la expresada por los Estados Unidos de América. Insistió el Premier panameño en la necesidad de entender nuestro rol estratégico y sus debilidades al no contar con ejército propio ni con la tutela que, hasta hace poco, ejercía en nuestro país la maquinaria bélica norteamericana.
Concluyó diciendo que el mundo anhela la neutralidad del Canal, reconociendo a la vez la potestad panameña para usufructuar de todo su potencial mercantil. Por lo tanto para el ministro Spadafora se hace impostergable la puesta en marcha de un plan de seguridad nacional, democrático, desmilitarizado, que aproveche los ofrecimientos de apoyo exteriores y fundamentado en tres pilares básicos: la seguridad democrática ciudadana, la seguridad nacional y el desarrollo de la institucionalidad democrática.
Confieso que nada nuevo percibí en cuanto a las obligaciones que el Estado deba ejercer para procurar el bienestar de todos sus asociados. Las seguridades democráticas, individuales y de carácter nacional están claramente contempladas dentro de nuestro ordenamiento constitucional. Sin embargo, encontré un asunto que amerita un comentario dado que pareciera contradecir los buenos fines que dicho plan supuestamente persigue.
El conferencista insistió que el Gobierno aceptará todo apoyo a dicho plan sobre la base de convenios bilaterales con aquellas naciones que hayan suscrito el Tratado de Neutralidad Permanente del Canal, agregando que evitaría firmar acuerdos con países que tuviesen conflictos entre sí. Dicha ayuda incluiría el entrenamiento de personal, equipos y ejercicios conjuntos sobre cuestiones castrenses en territorio nacional.
De ser esos los verdaderos propósitos que se buscan para proteger la importante ruta pregunto: ¿Dónde queda la neutralidad de la vía interoceánica si se van a firmar acuerdos bilaterales con unos y no con todos? ¿Esta fórmula -muy rebuscada por cierto - no debilitará la fuerza de ley internacional que el Tratado de Neutralidad Permanente tiene hoy? ¿Cómo encajan dentro de este método subjetivo de elección la China Continental y Taiwán, las dos Coreas, India y Pakistán además de los Estados Unidos de América, especialmente si tomamos en cuenta que esta nación mantiene deplorables relaciones con gran parte de los pueblos árabes, sede de grupos altamente conflictivos y responsables de la mayor cantidad de ataques terroristas en el mundo entero?
Meditemos sobre tema con mayor cautela y sin tanto apremio. Este asunto de la seguridad en general bien pudiera traernos más problemas de los que, en teoría, pretenden sus autores resolver.

101 años de Panamá América

 
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