default

Seguridad pública. Elementos previos de consenso


Al prevenir, investigar y sancionar los delitos es malo asumir que para descubrir al culpable de un crimen, bastantes personas inocentes deban ser allanadas, detenidas e investigadas, para con suerte castigar a un cómplice secundario; tampoco, como ocurre en el caso de los menores, que so pretexto de que no se vaya a castigar a un menor inocente, bastantes personas, incluidos adultos culpables, no serán castigados.

Aunque variantes como educación, necesidad, entorno social, honradez, religión, abusos, afectan que una persona tome la determinación de cometer ilícitos, un criminal no delinquiría si existe un 100% de certeza que lo van a descubrir. Bajo circunstancias especiales un joven o un adulto con hambre, incluso, hasta la persona más honrada, estaría dispuesta a cometer un acto criminal si las posibilidades de "no" ser descubierto fueran también del 100%.

Algunos opinan que quizá otorgándole poder absoluto a los gobiernos resolveríamos el problema en pocos meses, pero el abuso de poder, nos alerta a no ceder ni un centímetro de nuestros derechos aunque sea para mejorar la seguridad. El objetivo de los gobiernos es de reelegirse en el próximo período, esto hace inconcebible pensar que si un gobierno tuviera poder absoluto, no lo usaría contra sus adversarios políticos para garantizar su re-elección.

Con toletes no resolvemos la problemática, debemos destinar recursos suficientes para entrenamiento y profesionalización adecuados; buenos salarios para no caer en corrupción, y buen equipamiento para lograr eficiencia y efectividad; pero, sobre todo, debemos respetar el fundamento constitucional de la seguridad pública y la defensa nacional.

Es básico demostrar autoridad. El Poder absoluto corrompe. No obstante, una autoridad sin poder no funcionará porque en aquellas democracias en las que nadie tiene poder, todos temen ser abusados por la criminalidad. Un sistema democrático requiere más recursos de los que destinamos a nuestra seguridad. Somos un país joven y sin la madurez necesaria para que el sistema funcione correctamente. Convertimos nuestra democracia en libertinaje y pareciera difícil echar marcha atrás, entonces, ninguna cantidad de dinero, reestructuración institucional, creación de ministerios o nombramientos de civiles o policías de carrera, va a funcionar per sé.

Nadie quiere vivir en un país donde ninguno de los dos extremos prevalece, y para visualizarnos en un contexto en el que la posibilidad de ser descubierto y castigado, influya significativamente en la neutralización y disminución de la criminalidad requiere darle a nuestros policías e investigadores las facultades constitucionales y legales adecuadas para retomar la autoridad; pero, errores pasados y recientes como la desaparición de la PTJ, los Decretos-Leyes inconsultos y la concentración de fuerzas, todos actos inconstitucionales y de abuso de poder, nos obligan a reflexionar y exigir que previamente se retrotraigan a su estado anterior y sólo entonces reformular una política en verdad consensuada.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América