Seguridad y discrecionalidad
Ha sido dura la batalla dada en los últimos años contra la discrecionalidad como base de la corrupción. Toda la lucha por la transparencia ha estado dirigida a eliminar este “privilegio” del que han hecho mal uso muchos funcionarios.
Detrás de cada escándalo siempre estuvo la discrecionalidad, es decir, la libertad de tomar medidas a voluntad propia desde un cargo público, sin rendirle cuentas a nadie. Es más, hasta se institucionalizó la llamada “rendición de cuentas”.
Pero la discrecionalidad no parece ser tema único y exclusivo de la transparencia y la lucha contra la corrupción. Hay otra, la que santifica el sistema, y en la que, al estar muchos de acuerdo, parece normal, pero que actúa contra el propio ciudadano. Cuando asesinaron al director del INAC, Anel Omar Rodríguez, las noticias reportaron la presencia en la escena de una camioneta 4x4 con los vidrios ahumados. Hace algunos años, detrás de TVN Canal 2 asesinaron a un policía que se acercó a un auto con vidrios ahumados donde se encontraban delincuentes que estaban siendo buscados en ese instante. Es normal ver en Panamá la mayoría de los autos con vidrios ahumados, lo que facilita la trampa y la acción delincuencial. ¿La gente decente los necesita? Los autopatrullas de la policía, sin embargo, andan con vidrios transparentes, lo que les otorga a los delincuentes una enorme ventaja. ¿Por qué si se quiere atacar a la delincuencia no se prohíben los vidrios ahumados? Sería una muestra contundente de la verdadera intención de las autoridades.