Seguridad y militarismo
Todos los panameños queremos más seguridad; lo que no queremos es dejar de dormir por temor a un golpe de Estado. Habiendo vivido una dictadura militar y su terrible desenlace de destrucción y muerte, tenemos toda la razón para exigir que la nueva legislación sobre seguridad sea discutida amplia y públicamente.
Tenemos que reconocer que el ministro Delgado ha asumido la defensa de su proyecto con valentía y mesura, pero debemos cuestionar que dicha discusión no se haga en el seno de la Asamblea Nacional y se haya preferido el método de su aprobación mediante Decretos de Gabinete. Si estas nuevas leyes no serán en realidad una amenaza para la Democracia, no pueden ser aprobadas a espaldas del foro democrático por excelencia.
Es altamente cuestionable que la Oposición no esté jugando su papel. Es grave que hace unos días el Partido Panameñista haya designado una comisión para evaluar los proyectos de legislación, más grave aún es que los demás partidos ni siquiera lo hayan hecho.
Los defensores del método de aprobación mediante el Consejo de Gabinete, sostienen que ha debido hacerse así para garantizar que dicha legislación no sea secuestrada por la demagogia de los diputados. Si tan mal está nuestra Asamblea Nacional, lo correcto sería exhibirla como tal, obligándola a debatir los temas importantes, ya que pagar lo que nos cuesta para que no hagan nada productivo es un desperdicio nacional.
Invitar a los distintos sectores a una presentación de cortesía en los salones de la Presidencia, no es suficiente para considerar que se hizo un debate nacional sobre tan importante tema. Es obligante que los medios de comunicación social forcemos el debate en nuestras páginas y espacios, y que exijamos que la Asamblea Nacional salga de su letargo y discuta los Decretos de Gabinete tal y como indica la Constitución Política. Sólo así tendremos la seguridad de que no retorne el militarismo.