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Seguridad y valores


Cada día los medios de comunicación se llenan de noticias desagradables sobre violencia, violaciones, robos, secuestros y todo lo extraño que no veíamos antes. Pareciera que no existen noticias agradables y los periódicos se vuelcan hacia lo que no nos gusta ver, pero crea el morbo en cierta clase de personas. Eso vende los periódicos y no sabemos qué es más importante. Cuando queremos hablar sobre los valores, ciertos medios no tienen espacio, otros sí y a esos los felicito.
Ciertas personas piensan que es necesario construir más cárceles para encerrar a los que cometen delitos. Otros creen que con el castigo se corrigen ciertos males. Ambos están equivocados; la fiebre no está en la manta y tenemos que profundizar para encontrar las verdaderas causas de la violencia en el país. La familia está desintegrada; para los padres, el trabajo es más importante que el hogar y la familia. Muchos niños están al garete en manos de empleadas que, a veces son buenas, pero otras no son la mejor influencia. Como no tienen tiempo para dedicar a los hijos, tratan de suplir aquello con dádivas materiales que perjudican enormemente a los hijos porque se crían creyendo que los bienes materiales son lo más importante en sus vidas.
Cuando el dinero es lo primordial en la mente de la juventud y quieren lograrlo aun a costa de sacrificios o violaciones de leyes y reglamentos, tenemos un camino errado en la vida de esos jóvenes que son el futuro de los países. Hoy no se mueve nada que no sea a base del dinero y allí viene lo malo cuando se convierte en lo principal en la vida.
Cuando los jóvenes no encuentran padres para conversar los sucesos del día, los problemas que se les presentan para llevar su vida por el camino del bien, lo buscan fuera del hogar, principalmente en amigos que no son los mejores consejeros. Sin que ellos se percaten, los envuelven en delitos de los que no pueden escapar y los lleva al mal. Llega un momento en que para esas personas da igual violar a un niño, niña, joven o adulta ya que para ellos lo primordial es satisfacer sus instintos carnales sin pensar en los daños que ocasionan. Las consecuencias no las ven porque huyen de esos delitos y la sociedad se hace la vista gorda ante tantos desmanes. Mientras no nos toque a nosotros, que sucedan los delitos.
Cuando eliminaron por ley la solicitud de los récord policivos para entrar a un trabajo, cometieron un gran error. ¿Cómo dejaré entrar a mi casa, donde tengo hijas chicas o adolescentes a un empleado que le desconozco sus antecedentes? Pensar que aún hay agrupaciones que se oponen al cambio de la ley. Nos dice el director de la Policía que ellos no saben a quién reclutan para ese cuerpo y todavía Transparencia Internacional (creo que eso leí) busca la manera de que no se pida récord policivo. Por favor, ¿hasta cuándo dejamos de oponernos a todo por oponernos sin medir el perjuicio que causan? Yo di empleo a un muchacho como conductor, sabiendo que tenía antecedentes penales. Creyendo que estaba recuperado, le di una oportunidad. Terminó robándome tres cheques de mi chequera y, en complicidad con una vecina, falsificaron mi firma y los hicieron efectivo.
¿Me quedan deseos de repetir el mismo error? La violencia hoy viene de dentro y de afuera; no podemos permitir la libertad de entrad a miles de extranjeros sin saber qué pata puso ese huevo. No me refiero a ninguna nacionalidad, pero, últimamente, los peores casos están protagonizados por extraños. Lo que antes no se veía en Panamá, ahora son casos comunes que no controlaremos si continuamos con manos suaves.
La vida es dura y no podemos endurecerla más. Necesitamos una solución integrar del problema de la violencia para darle un arreglo inmediato ya que a largo plazo estaríamos posponiendo el sufrimiento de ver el deterioro de una sociedad que, mal que bien, tiene una responsabilidad en la causa del problema y en la manera de darle corte final al mismo. Ojalá nos llegue la iluminación divina para arreglar todo.
(raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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