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Seguros inseguros


Hace algunos buenos años recuerdo que un estudiante de derecho, hoy un muy prestigioso abogado y además político, se asombró cuando le observé que las compañías de seguros no eran la Cruz Roja, ni ninguna institución de beneficencia, sino un negocio como cualquier otro. Y esto lo hice ante el cuestionamiento que hacía de cómo era posible que las compañías de seguro, a pesar de cobrar primas, ponían deducibles y múltiples exclusiones en los contratos de seguro para el no pago de ciertas reclamaciones de los asegurados. Y es que el monto de la prima guarda relación directa con el riesgo asumido por el asegurador y para poder hacer asequible a mucha gente asegurarse, no puede cubrirse todas las eventualidades.
Reciente publicación aparecida en la página de Economía y Empresa del diario El Universal, del día 2 de julio, indica que las primas del año en curso han disminuido en 1.87%, con relación a las del año pasado, más sin embargo el monto pagado en conceptos de reclamaciones ha incrementado en casi un 23%, lo que sin duda constituye malas noticias para la industria aseguradora y para los asegurados pues eventualmente tendrán que incrementar el costo de los seguros. Corresponderá a los aseguradores determinar en qué riesgos se ha experimentado este incremento de las pérdidas y hacer los ajustes correspondientes.
Pero el motivo principal de este escrito no es el hacer docencia sobre los seguros, actividad en la que me inicié en el año 1968 correspondiéndome, entre otras cosas, ser el fundador de la primera oficina en Panamá de ajustadores independientes de reclamaciones de seguros, ex asesor técnico de la Superintendencia de Seguros e impartir en la USMA la cátedra de Riesgo y Seguros, en la primera Escuela de Seguros que a nivel universitario se instauró en el país. Pero tampoco este artículo es para hablar sobre mi experiencia en esta actividad.
La razón de este escrito obedece a un anuncio que la Superintendencia de Seguros, del Ministerio de Comercio e Industrias, hizo en torno al mecanismo que probablemente se empleará "para inculcar en la población, que posea automóviles, la necesidad de asegurarlos". El sistema consiste, en caso de daños a terceros, en que el afectado no pueda cobrar si no está a su vez asegurado. Es decir, que el tercero afectado para que le sean indemnizados los daños es preciso que también esté asegurado.
Me parece absurdo, por decir lo menos, este sistema que definitivamente beneficiará a la industria aseguradora, a las compañías de seguros, pero no así a los asegurados quienes quedarán en una total indefensión en cuanto a la cobertura de "daños a terceros".
Como resulta obvio, de establecerse el sistema de marras significa que la víctima de una colisión, que no tenga seguro, demandará al propietario del auto que causó los daños ya que la cobertura de la póliza de éste está sujeta o condicionada a la existencia de una póliza por el afectado. Se estaría de esta forma condicionando la cobertura de responsabilidad civil por daños a terceros al hecho incierto de que si la víctima está asegurada, lo que obviamente luce un despropósito. Además, se deja sin protección a los asegurados ya que el tercero afectado, que no posee seguro, procederá irremisiblemente a demandar civilmente a la persona que le ocasionó los daños.
Estimo que el seguro obligatorio de automóvil debería establecerse en Panamá, en primera instancia, para cubrir sólo lesiones a terceros. Es decir, sólo para el caso de personas lesionadas y no así a la propiedad ajena. Ello permitirá adquirir conciencia a los propietarios de automóviles sobre la necesidad de estar asegurados y además se estaría cumpliendo con la enorme necesidad social, cual es la prestación médica debida a todos los lesionados en accidentes de autos que, en la actualidad, por falta de recursos reciben una atención insuficiente y que generalmente deja secuelas y, en algunos casos, se traduce en una incapacidad de por vida a las víctimas o en la misma muerte.
Esta atención médica permitirá a los cientos de atropellados y lesionados en accidentes automovilísticos estar cubiertos, hayan sido o no responsables del accidente. Posteriormente, cuando esté más arraigada la conciencia del seguro obligatorio, podrían incluirse los daños a la propiedad ajena con un incremento, claro está, en el costo del seguro.

101 años de Panamá América

 
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