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Seis meses y nada ha cambiado



Hoy se cumplen los primeros seis meses desde aquella trágica tarde del 23 de octubre de 2006, en que 18 humildes panameños fueron inmolados sin presentirlo, al quedar atrapados en el fatídico bus 8B- 06.
La celebración oficial por el triunfo contundente del SI en el referéndum sobre la ampliación del Canal tuvo que ser trocada por el luto nacional y las reacciones de indignación de una ciudadanía que, ante la impotencia frente a la agresión diaria sufrida a manos de los transportistas, hizo aflorar en forma de protestas pacíficas, marchas y vigilias, su disconformidad con el pésimo servicio público de transporte que se ofrece en la ciudad de Panamá.
Esa misma ciudadanía que protestó en las aceras de la Calle 50 en gesta impulsada por la valiente periodista Lucy Molinar, ha tenido que ser silenciosa testigo de la indolencia oficial y de la ineficacia de nuestros organismos de investigación criminal y de administración de justicia.
La fiscal de la causa ha sido recusada por negarse a ordenar la reconstrucción del incendio sin tener mayor fundamento. Los únicos detenidos por la pérdida de esas 18 vidas son el dueño del bus, el conductor y un técnico en refrigeración. Ni la empresa que lo vendió, ni el dueño del taller de electricidad donde se atendió el vehículo, ni quien importó el gas inflamable que en últimas causó la tragedia, ni nadie del banco estatal que financió un programa de supuesta renovación de la flota de autobuses durante la administración pasada, han sido llamados siquiera a declarar.
Van 180 días, y lo único que ha cambiado ha sido la vida de las víctimas. ¡Qué pena!

101 años de Panamá América

 
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