Semáforos convertidos en mercados ambulantes
"Hay un supermercado en el semáforo, cualquiera cosa que quieran comprar; fruta, flores, dulces, cocos, fósforos, lo único es que tiene que parar. Si el vidrio de su carro está sucio, con mucho gusto se lo ensucio más; la luz dura tanto como el disgusto, pero el impuesto a la miseria hay que pagar".
"Tenga cuidado, y no vaya a atropellar a la niñita que va vendiendo el pivá; baje ese vidrio pa" que vea los pimentones, y juegue vivo, no vaya perder el Rolex". Esta es parte de la canción "En el semáforo" de 1996, del cantautor panameño Rubén Blades, la cual refleja la realidad que se vive a diario en los semáforos de las principales arterias de Panamá.
Los cruces vehiculares donde existen semáforos en la ciudad capital, se han convertido en una especie de minisuper ambulante, donde un conductor puede obtener diversos artículos, sin la necesidad de tener que bajarse del automóvil.
¿Pero, de dónde nace la idea de vender distintos artículos en los puntos donde exista un semáforo en este país?
Según los entendidos, esta es una herencia que a los panameños le dejaron los cubanos que se encontraban en este país a mediados de la década de los ochenta, y que ante la necesidad de buscar un sustento para ellos y su familia se dedicaron a esta práctica, lo cual les resultó rentable.
Desde ese entonces, se hizo común observar a personas ofrecer diversos productos en los semáforos, práctica que se mantiene hasta nuestros días y que se ha incrementado.
Con anterioridad en los semáforos solamente se vendía periódicos.
La difícil situación económica a la que se enfrentan miles de panameños en estos tiempos los obliga a buscar a como de lugar, la manera de llevar el sustento diario para su familia, algunos lo hacen al margen de la ley y otros de cualquier forma, siempre y cuando se haga de manera legal y honesta.
Uno de los puntos donde se hace más frecuente la venta es en el cruce de la Vía Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto) antes de llegar al Centro Comercial El Dorado, donde más de 50 personas entre los que empaquetan y los vendedores de productos, se aprestan día a día a buscar el sustento diario, mediante esta práctica.
En este punto de la ciudad las personas que venden frutas y verduras, son todos oriundos de San Joaquín.
José Alexander Durango, a quien los muchachos que venden frutas llaman "el jefe", por ser la persona dueña de los productos que se ofrecen en el lugar, manifestó que este es un proceso que se repite todos los días, que consiste en ir en las mañanas al Mercado de Abastos a buscar los rubros que se ofrecerán durante el día y trabajar hasta las primeras horas de la noche. "Es un trabajo duro pues tenemos que hacerlo bajo lluvia y sol" dijo.
El "Jefe" señaló que igual que las grandes empresas, están sufriendo los embates de la difícil situación económica por la que atraviesa el país.
Indicó que las ventas han disminuido pero que ante la falta de trabajo tienen que buscar el sustento, pues considera que es peor quedarse en casa haciendo nada.
Durango explicó que diariamente invierte entre 80 y 100 balboas para obtener una ganancia que oscila entre los B/.10 y 15 balboas por día, siempre y cuando se venda toda la mercancía.
Igualmente detalló que los muchachos que están en la calle entre carro y carro, obtienen una ganancia de 25 centavos por cada balboa que venden, lo que al final del día les representa alrededor de siete balboas.
Aunque acotó que hay días en que la venta es mala, donde no se venden todos los productos y no existe ganancia alguna.
"Entre los rubros más solicitados está el plátano (verde y maduro), seguido del mango y los vegetales" añadió el vendedor.
Indicó que constantemente tienen problemas con algunas unidades de la Policía Nacional, puesto que cada vez que ocurre un robo de un vehículo en los estacionamientos de este centro comercial, les echan la culpa, los colocan contra la pared y en ocasiones los detienen para investigarlos, lo que representa un día de perdido para estas personas.
Agregó que cada vez que se suscitan este tipo de incidentes se les pierde la mercancía y nadie le responde por ella.
Precisó que si algunos de ellos estuviera robando carros no estarían vendiendo plátanos para ganarse siete balboas en un día, cuando robando carros ganarían miles en un momento.
Acerca de la basura que se produce en el lugar durante el día, dijo que para mantener la limpieza en el sitio, cuentan con un aseador a quien le pagan dos balboas por día para que les recoja todos los desperdicios.
Manifestó que de esta actividad dependen su esposa, tres hijos y su madre, lo que lo motiva a seguir aunque en ocasiones las cosas no resulten como espera.
Durango argumentó que ellos solamente buscan el sustento diario en este punto de la ciudad de una manera honrada y sin perjudicar a nadie. "Peor es que estuviéramos robando", señaló el pequeño comerciante.
Entre los productos que se obtienen en los semáforos están las frutas, vegetales, paraguas, accesorios para teléfonos celulares, periódicos, aromatizantes para automóviles, fajas para rebajar, juego de cuchillos, sodas, entre otros.
"Tenga cuidado, y no vaya a atropellar a la niñita que va vendiendo el pivá; baje ese vidrio pa" que vea los pimentones, y juegue vivo, no vaya perder el Rolex". Esta es parte de la canción "En el semáforo" de 1996, del cantautor panameño Rubén Blades, la cual refleja la realidad que se vive a diario en los semáforos de las principales arterias de Panamá.
Los cruces vehiculares donde existen semáforos en la ciudad capital, se han convertido en una especie de minisuper ambulante, donde un conductor puede obtener diversos artículos, sin la necesidad de tener que bajarse del automóvil.
¿Pero, de dónde nace la idea de vender distintos artículos en los puntos donde exista un semáforo en este país?
Según los entendidos, esta es una herencia que a los panameños le dejaron los cubanos que se encontraban en este país a mediados de la década de los ochenta, y que ante la necesidad de buscar un sustento para ellos y su familia se dedicaron a esta práctica, lo cual les resultó rentable.
Desde ese entonces, se hizo común observar a personas ofrecer diversos productos en los semáforos, práctica que se mantiene hasta nuestros días y que se ha incrementado.
Con anterioridad en los semáforos solamente se vendía periódicos.
La difícil situación económica a la que se enfrentan miles de panameños en estos tiempos los obliga a buscar a como de lugar, la manera de llevar el sustento diario para su familia, algunos lo hacen al margen de la ley y otros de cualquier forma, siempre y cuando se haga de manera legal y honesta.
Uno de los puntos donde se hace más frecuente la venta es en el cruce de la Vía Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto) antes de llegar al Centro Comercial El Dorado, donde más de 50 personas entre los que empaquetan y los vendedores de productos, se aprestan día a día a buscar el sustento diario, mediante esta práctica.
En este punto de la ciudad las personas que venden frutas y verduras, son todos oriundos de San Joaquín.
José Alexander Durango, a quien los muchachos que venden frutas llaman "el jefe", por ser la persona dueña de los productos que se ofrecen en el lugar, manifestó que este es un proceso que se repite todos los días, que consiste en ir en las mañanas al Mercado de Abastos a buscar los rubros que se ofrecerán durante el día y trabajar hasta las primeras horas de la noche. "Es un trabajo duro pues tenemos que hacerlo bajo lluvia y sol" dijo.
El "Jefe" señaló que igual que las grandes empresas, están sufriendo los embates de la difícil situación económica por la que atraviesa el país.
Indicó que las ventas han disminuido pero que ante la falta de trabajo tienen que buscar el sustento, pues considera que es peor quedarse en casa haciendo nada.
Durango explicó que diariamente invierte entre 80 y 100 balboas para obtener una ganancia que oscila entre los B/.10 y 15 balboas por día, siempre y cuando se venda toda la mercancía.
Igualmente detalló que los muchachos que están en la calle entre carro y carro, obtienen una ganancia de 25 centavos por cada balboa que venden, lo que al final del día les representa alrededor de siete balboas.
Aunque acotó que hay días en que la venta es mala, donde no se venden todos los productos y no existe ganancia alguna.
"Entre los rubros más solicitados está el plátano (verde y maduro), seguido del mango y los vegetales" añadió el vendedor.
Indicó que constantemente tienen problemas con algunas unidades de la Policía Nacional, puesto que cada vez que ocurre un robo de un vehículo en los estacionamientos de este centro comercial, les echan la culpa, los colocan contra la pared y en ocasiones los detienen para investigarlos, lo que representa un día de perdido para estas personas.
Agregó que cada vez que se suscitan este tipo de incidentes se les pierde la mercancía y nadie le responde por ella.
Precisó que si algunos de ellos estuviera robando carros no estarían vendiendo plátanos para ganarse siete balboas en un día, cuando robando carros ganarían miles en un momento.
Acerca de la basura que se produce en el lugar durante el día, dijo que para mantener la limpieza en el sitio, cuentan con un aseador a quien le pagan dos balboas por día para que les recoja todos los desperdicios.
Manifestó que de esta actividad dependen su esposa, tres hijos y su madre, lo que lo motiva a seguir aunque en ocasiones las cosas no resulten como espera.
Durango argumentó que ellos solamente buscan el sustento diario en este punto de la ciudad de una manera honrada y sin perjudicar a nadie. "Peor es que estuviéramos robando", señaló el pequeño comerciante.
Entre los productos que se obtienen en los semáforos están las frutas, vegetales, paraguas, accesorios para teléfonos celulares, periódicos, aromatizantes para automóviles, fajas para rebajar, juego de cuchillos, sodas, entre otros.