Semáforos y salud mental
Quiera dios que, al final, los nuevos semáforos resulten tan inteligentes como los han descrito y permitan un tráfico vehicular fluido y ordenado. De lo contrario, el desorden descomunal que han creado en distintas avenidas haría de la Ciudad de Panamá, la primera en donde un proceso de modernización como este se convierte en un tema político. Generalmente cuando sobrevienen estos cambios, las autoridades ayudan a implementarlos. En otro momento son los policías los que se apostan en los lugares críticos y ayudan a los conductores a poner en marcha las nuevas medidas. Esta vez pocos han sido los policías que se ven involucrados en la medida, quedando el proceso en manos de conductores angustiados que para colmo deben enfrentar los ya tradicionales malestares que ocasionan los aguaceros. Se entienden el esfuerzo de planificación urbana detrás de la instalación de semáforos, el orden que se trata de establecer pero nada desacertado sería pensar que con tantos semáforos instalados la ecuación para ponerlos a funcionar de manera sincronizada debe estar a la altura de las elaboradas por Einstein. En algunas avenidas, en tramos de hasta 3 cuadros, se ven más de 10 y hasta 20 semáforos. Tal parece que quien ideó el sistema lo hizo bajo la premisa de: o arreglamos el problema o nos desarreglamos del todo. Dios quiera que el asunto funcione, porque de no ser así, los días venideros no serán tan tranquilos como algunos auguraban.