Semana Santa en la guerra
Cómo duele y parte el alma observar, a través de la televisión, a centenares de seres humanos, entre ellos niños, que caen fulminados ante el implacable fragor de las armas; escuchar a infantes que lloran porque han perdido sus brazos y sus piernas; y ese llanto nos conmueve y nos lleva a pensar en la urgente necesidad que hay en el mundo de acabar con las guerras, que sólo traen muerte y desolación; a reflexionar en que los grandes líderes que tienen en sus manos las riendas de las naciones, se apartan cada día más de los principios de amor, solidaridad, comprensión y justicia social que predicara el mártir del Golgota, y sólo atienden a intereses y ambiciones que, de no desaparecer, nos llevarán al caos y a una crisis total.
La Semana Santa de 2003 ha sido perturbada por el ruido ensordecedor de los cañones y bombardeos, y es muy triste que esto ocurra cuando el gran líder de la humanidad, luchó por el imperio de la verdad, por la paz y por el "Amaos los unos a los otros". El mundo necesita de gobernantes que promuevan la comprensión entre los pueblos, dirigentes que tengan la capacidad e inteligencia para utilizar, sabiamente, los recursos con que cuentan en beneficio de los que sufren hambre y enfermedades.
Expresó el presidente del Pontificio Consejo "Justicia y Paz", Monseñor Renato Martino que "los conflictos internacionales, que tanto nos entristecen y preocupan, requieren una vez más que la Iglesia ofrezca a la humanidad el corazón mismo de su mensaje eterno, el del Evangelio de la Paz", al presidir en Padua, Italia, un acto conmemorativo. "A todos nos hubiese gustado que el aniversario de la "Pacem in Terris" que se conmemora el 11 de abril, se celebrara en un clima internacional cargado de menos tensiones". Aseguró que con mayor motivo su mensaje adquiere hoy una particular importancia, siempre que sepamos percibir a fondo todos los elementos de actualidad, entre ellos, la relación entre paz y terrorismo, paz y nuevo orden mundial, paz y humildad humana.
Sería absolutamente pernicioso, afirmó el Arzobispo Martino, que los conflictos internacionales actuales provocasen la parálisis o incluso la crisis de importantes organismos internacionales, en primer lugar la ONU. Así mismo, la Santa Sede pidió que la guerra en Irak acabe cuanto antes y que una vez concluidas las operaciones militares o iraquíes, la comunidad internacional sepa dar vida a una era de paz en Oriente Medio. En el comunicado precisó que ahora, cuando se perfila la reconstrucción material, política y social de Irak, la iglesia católica está preparada para prestar a través de sus instituciones sociales y caritativas las necesarias ayudas.
La Santa Sede, con el Papa a la cabeza, siempre abogó por la resolución el conflicto a través del diálogo y bajo la ONU. También exigió a Sadam Hussein que colaborara con Naciones Unidas y acatara las resoluciones sobre desarme.
JICA tiene unos 20 proyectos en 15 países alrededor del mundo. Sobre el proyecto panameño, Emiko sostuvo que ha sido muy exitoso en el aspecto participativo, lo que hace ver que la metodología que se ha aplicado es muy adecuada.
Cabe señalar que el proyecto PROCCAPA se realiza en Panamá debido a que la JICA tenía como antecedente otro proyecto llamado Centro de Manejo de Recursos Naturales (CEMARE), en Río Hato, provincia de Coclé en donde se desarrollaron varias técnicas para conservar los bosques, con la intención de publicarlas y desarrolladas en un trabajo de extensión.
Igualmente, en 1997, los gobiernos de Estados Unidos y Japón firmaron una agenda en común, en donde se menciona que con la colaboración de ambos se enfocaría en los asuntos ambientales. Se desarrollaron varios proyectos en conjunto alrededor del mundo y por iniciativa norteamericana se planteó la necesidad de realizar un proyecto ambiental en la cuenca del canal, tomando en cuenta la reversión del canal de Estados Unidos a Panamá.
Todos los proyectos de JICA se realizan con fondos que provienen de los impuestos que paga el pueblo japonés, de allí que se realicen las evaluaciones de cada uno de ellos, para justificar por qué se hacen. En ese sentido el proyecto PROCCAPA tiene justificación dado que el Canal de Panamá es una vía acuática importante para el mundo y por ello hay que preservar su cuenca.
La Semana Santa de 2003 ha sido perturbada por el ruido ensordecedor de los cañones y bombardeos, y es muy triste que esto ocurra cuando el gran líder de la humanidad, luchó por el imperio de la verdad, por la paz y por el "Amaos los unos a los otros". El mundo necesita de gobernantes que promuevan la comprensión entre los pueblos, dirigentes que tengan la capacidad e inteligencia para utilizar, sabiamente, los recursos con que cuentan en beneficio de los que sufren hambre y enfermedades.
Expresó el presidente del Pontificio Consejo "Justicia y Paz", Monseñor Renato Martino que "los conflictos internacionales, que tanto nos entristecen y preocupan, requieren una vez más que la Iglesia ofrezca a la humanidad el corazón mismo de su mensaje eterno, el del Evangelio de la Paz", al presidir en Padua, Italia, un acto conmemorativo. "A todos nos hubiese gustado que el aniversario de la "Pacem in Terris" que se conmemora el 11 de abril, se celebrara en un clima internacional cargado de menos tensiones". Aseguró que con mayor motivo su mensaje adquiere hoy una particular importancia, siempre que sepamos percibir a fondo todos los elementos de actualidad, entre ellos, la relación entre paz y terrorismo, paz y nuevo orden mundial, paz y humildad humana.
Sería absolutamente pernicioso, afirmó el Arzobispo Martino, que los conflictos internacionales actuales provocasen la parálisis o incluso la crisis de importantes organismos internacionales, en primer lugar la ONU. Así mismo, la Santa Sede pidió que la guerra en Irak acabe cuanto antes y que una vez concluidas las operaciones militares o iraquíes, la comunidad internacional sepa dar vida a una era de paz en Oriente Medio. En el comunicado precisó que ahora, cuando se perfila la reconstrucción material, política y social de Irak, la iglesia católica está preparada para prestar a través de sus instituciones sociales y caritativas las necesarias ayudas.
La Santa Sede, con el Papa a la cabeza, siempre abogó por la resolución el conflicto a través del diálogo y bajo la ONU. También exigió a Sadam Hussein que colaborara con Naciones Unidas y acatara las resoluciones sobre desarme.
JICA tiene unos 20 proyectos en 15 países alrededor del mundo. Sobre el proyecto panameño, Emiko sostuvo que ha sido muy exitoso en el aspecto participativo, lo que hace ver que la metodología que se ha aplicado es muy adecuada.
Cabe señalar que el proyecto PROCCAPA se realiza en Panamá debido a que la JICA tenía como antecedente otro proyecto llamado Centro de Manejo de Recursos Naturales (CEMARE), en Río Hato, provincia de Coclé en donde se desarrollaron varias técnicas para conservar los bosques, con la intención de publicarlas y desarrolladas en un trabajo de extensión.
Igualmente, en 1997, los gobiernos de Estados Unidos y Japón firmaron una agenda en común, en donde se menciona que con la colaboración de ambos se enfocaría en los asuntos ambientales. Se desarrollaron varios proyectos en conjunto alrededor del mundo y por iniciativa norteamericana se planteó la necesidad de realizar un proyecto ambiental en la cuenca del canal, tomando en cuenta la reversión del canal de Estados Unidos a Panamá.
Todos los proyectos de JICA se realizan con fondos que provienen de los impuestos que paga el pueblo japonés, de allí que se realicen las evaluaciones de cada uno de ellos, para justificar por qué se hacen. En ese sentido el proyecto PROCCAPA tiene justificación dado que el Canal de Panamá es una vía acuática importante para el mundo y por ello hay que preservar su cuenca.