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Señal de alerta


Para mí es de sumo interés compartir información relacionada a la depresión y el agotamiento, ya que nosotros, los docentes, constituimos uno de los grupos profesionales más afectados por la depresión, la fatiga psíquica, el estrés y otras dolencias, como el denominado "síndrome del agotamiento". Tanto es así que los problemas psicológicos son citados por ocho de cada diez profesores como principal dolencia de esta profesión.

El llamado "síndrome del agotamiento" es característico de la profesión docente y tiene como principal síntoma un profundo desgaste psicológico del maestro (a) o profesor (a) después de varios años de practicar su profesión.

Ese problema se atribuye, principalmente, a la falta de motivación, al trabajo monótono y repetitivo, así como a la ausencia de valoración emocional y de reconocimiento y logro hacia el profesorado. Aunque no se ha difundido el conocimiento de este trastorno, provoca un fuerte cansancio emocional y una fatiga psíquica que llevan a una actitud de despersonalización hacia los alumnos, la vocación de docencia del maestro disminuye presentándose claros síntomas de depresión. Es una condición en la cual el maestro se considera a sí mismo como un empleado y deja de ser un profesional. El docente enseña sin ningún compromiso emocional por su labor y sin percibir un sentido de eficacia. Llega un momento en que se convence de no significar una diferencia en la vida de sus estudiantes, lo cual le hace concluir en que no es necesario seguir preocupándose por ellos o llevar a cabo un esfuerzo serio por mejorar su enseñanza.

La pérdida de interés o del placer en la enseñanza tiende a aumentar la irritabilidad, la tensión y el miedo al entorno escolar, especialmente al aula, así como una percepción desproporcionada de los errores propios del docente. Se experimentan, entonces, episodios de vacío o tristeza durante los cuales las actividades son marcadas por sentimientos de poco valor o culpa, culminando en una sensación de fatiga o falta de energía en la enseñanza.

Si usted como docente o educador ha llegado a sentir en algún momento que desfallece, haga un alto y analice todos los aspectos que le están afectando. No sienta miedo ni culpa, es un ser humano no una máquina. Busque ayuda, pero sobre todo, profundice en la oración. Nuestro Señor nos escucha, Él lo sabe todo.

101 años de Panamá América

 
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