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Señalamientos de la embajadora


Tal vez en su empeño de contribuir al desarrollo integral de la nación panameña, la embajadora de los Estados Unidos, Linda Watt, ha hecho señalamientos de problemas que vienen retardando y perjudicando la marcha normal de las instituciones gubernamentales, en perjuicio de un pueblo que tiene derecho a recibir mejores beneficios en todos los aspectos de vida de la república.
La embajadora critica la corrupción y la inmunidad de los legisladores, “el desgaste y mala administración de los recursos panameños, tanto físicos como humanos, las limitaciones de la Ley de Transparencia, licitaciones irregulares, la falta de carrera administrativa y la existencia de leyes mordazas como obstáculo en el camino hacia la democratización”. Además dijo que le preocupa la inmunidad parlamentaria, porque perjudica el concepto democrático.
Tales cuestionamientos presentados ante la faz del país a la actual administración, son muy delicados y no dejan de ser una intromisión en los asuntos internos de nuestro país, los cuales compete, únicamente, a quiénes hemos nacido en esta nación y ojalá que no erosionen las buenas relaciones que mantenemos con el país hermano de los Estados Unidos.
Consideramos también que el mensaje de la embajadora Watt es un llamado a las entidades del gobierno para que rectifiquen y escojan los mejores caminos para llevar al país a su verdadero desenvolvimiento material y espiritual; una voz de alerta a los hombres y mujeres que aspiran la captura del poder en las próximas elecciones a fin de que se esfuercen con verdadera voluntad política y social para la estructuración de un gobierno que tenga entre sus primeros puntos de agenda, el propósito de reunirse con todas las fuerzas vivas de la nación para elaborar una política de Estado que siente las bases para un Panamá decente y, sobre sus pilares, estructurar una moderna estrategia de desarrollo nacional y social en cuya ejecución se involucra toda la nación”.
Han sido muchas las horas, días, semanas y meses que hemos dedicado a cuestionar, muy constructivamente, a las instituciones del Estado para que se coloquen a la altura de sus responsabilidades en cuanto a trabajar por el bien común, por el progreso y desarrollo de los que más lo necesitan, sin embargo los resultados no están respondiendo a las aspiraciones de las grandes mayorías nacionales. Sin lugar a dudas los intereses partidistas y las ambiciones de poder han determinado este estado de cosas.
Los males que ha señalado la embajadora Watt son conocidos y merecen la debida atención de la nación, principalmente de aquellos candidatos que están aspirando dirigir los destinos de la república. De esa realidad planteada deben surgir programas de gobierno que dan margen al nacimiento de una patria nueva en donde la democracia, la libertad y la justicia social, sean el sostén para una vida mejor y llena de oportunidades.
El mensaje de la embajadora Watt es una advertencia a un pueblo que, muy pronto, tendrá la grave responsabilidad de escoger a los hombres y mujeres que han de dirigir la nación; un mensaje para que estén preparados y escojan a los mejores, a aquellos panameños que por su capacidad, inteligencia, honestidad, conocimiento de los problemas nacionales y vocación de patria, coloquen al país en el lugar que verdaderamente le corresponde como nación joven que dentro de muy pocos días, llegará a su centenario de existencia.
No pensemos solo en los dólares que aumentarían la economía de algunas personas ahora. Pensemos en las próximas generaciones que nos juzgarán por haber permitido que se socave ese tesoro que el Creador nos dio para administrar.
Doña Mireya, ojalá nunca sus nietos la culpen de haber autorizado la ejecución de tan devastadora obra.

101 años de Panamá América

 
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