Señalando con el dedo las alianzas políticas
Cuando se produjo el primer resultado de la alianza política del nuevo gobierno, su fruto fue el dominio de la Asamblea Legislativa, por un grupo que lo conformó. Así vimos el problema que se produjo al escoger la junta directiva de ese órgano del Estado, con resultados positivos para los aliados.
¿Se actuó políticamente en aras del bienestar de la nación?. Esta pregunta la tienen que absolver aquellos que hoy conforman la mayoría parlamentaria. A mi modo de ver, no hay duda que el acomodo político fue el primer paso que se dio. Así hay personas que ocuparon puestos influyentes en el gobierno que feneció el 31 de agosto recién pasado, desempeñado posiciones en el actual gobierno en detrimento de ciudadanos meritorios que hoy están molestos por su marginación.
El oportunismo sigue latente en nuestro país, donde primero están los intereses personales y particulares para luego pensar en la patria y lo que se puede hacer por ella, que ha sido maltratada por tanto golpe recibido de la dictadura y lo que es peor, a partir de 1989, cuando se pudo construir la Nueva República, quienes se encargaron del poder, no tuvieron la capacidad de hacerlo o no quisieron.
Motivado por lo antes dicho, hoy vemos cómo es necesario establecer alianzas que en el fondo sirven de momento, pero que son tan endebles que pueden desaparecer en cualquier instante, si no se piensa objetivamente y en el futuro político de los que la conforman.
Hace pocos días pudimos observar la decepcionante posición de un partido que pelechó en el gobierno pasado, hasta casi su final, exigiendo que si no se restituía a sus puestos a empleados despedidos, romperían la alianza. El pueblo, que es el soberano, debe tomar en cuenta la actitud que asumen estos aprovechados y esperar pacientemente las próximas elecciones para darles su merecido. O se alían por amor al país buscando mejores derroteros, o siguen especulando para lograr su acomodo, sin importarles el resultado que produzca una ruptura, en la situación tan cruda que se está viviendo actualmente.
¿Por qué no dicen que no participan más en la alianza si se percatan que el gobierno no está resolviendo los ingentes problemas que estamos viviendo?. Esa sería una actitud dignificante para que el conglomerado comenzara a pensar que los políticos han madurado y están compenetrados de los problemas que vive a diario el sufrido pueblo nuestro.
Qué fácil es para pocos llegar a la mesa a la hora de comida y tener abundantemente todo y cuán difícil es para los menesterosos, que en una mayoría inmensa, no tienen con qué mitigar el hambre.
Gritar a los cuatro vientos que nos preocupa los padecimientos ajenos es una utopía. Nadie se preocupa por los demás. Quien vive muellemente no destina ni siquiera una ínfima parte de sus ingresos para ayudar al prójimo. Sólo cuando hay tragedias se le conmueve un poco el corazón, pero ¿no es tragedia permanente lo que acontece en la actualidad?.
Que se mantenga la alianza como hasta hoy. Hay que felicitarlos por la derogatoria de la Sala 5ª. de la Corte Suprema de Justicia. Ese era un clamor del pueblo; así mismo se debe seguir actuando para tranquilidad de los asociados y para su credibilidad se cimiente, en procura de un Panamá Mejor, por lo que aspiramos todos los que queremos y creemos en la democracia.
Hay que felicitar a la presidenta Moscoso por la forma como ha manejado hasta ahora el intrincado problema de la administración pública, demostrando que tiene carácter. Que siga la línea que se ha trazado, no desmaye y se le distinguirá como una verdadera líder nacional e internacionalmente.
¿Se actuó políticamente en aras del bienestar de la nación?. Esta pregunta la tienen que absolver aquellos que hoy conforman la mayoría parlamentaria. A mi modo de ver, no hay duda que el acomodo político fue el primer paso que se dio. Así hay personas que ocuparon puestos influyentes en el gobierno que feneció el 31 de agosto recién pasado, desempeñado posiciones en el actual gobierno en detrimento de ciudadanos meritorios que hoy están molestos por su marginación.
El oportunismo sigue latente en nuestro país, donde primero están los intereses personales y particulares para luego pensar en la patria y lo que se puede hacer por ella, que ha sido maltratada por tanto golpe recibido de la dictadura y lo que es peor, a partir de 1989, cuando se pudo construir la Nueva República, quienes se encargaron del poder, no tuvieron la capacidad de hacerlo o no quisieron.
Motivado por lo antes dicho, hoy vemos cómo es necesario establecer alianzas que en el fondo sirven de momento, pero que son tan endebles que pueden desaparecer en cualquier instante, si no se piensa objetivamente y en el futuro político de los que la conforman.
Hace pocos días pudimos observar la decepcionante posición de un partido que pelechó en el gobierno pasado, hasta casi su final, exigiendo que si no se restituía a sus puestos a empleados despedidos, romperían la alianza. El pueblo, que es el soberano, debe tomar en cuenta la actitud que asumen estos aprovechados y esperar pacientemente las próximas elecciones para darles su merecido. O se alían por amor al país buscando mejores derroteros, o siguen especulando para lograr su acomodo, sin importarles el resultado que produzca una ruptura, en la situación tan cruda que se está viviendo actualmente.
¿Por qué no dicen que no participan más en la alianza si se percatan que el gobierno no está resolviendo los ingentes problemas que estamos viviendo?. Esa sería una actitud dignificante para que el conglomerado comenzara a pensar que los políticos han madurado y están compenetrados de los problemas que vive a diario el sufrido pueblo nuestro.
Qué fácil es para pocos llegar a la mesa a la hora de comida y tener abundantemente todo y cuán difícil es para los menesterosos, que en una mayoría inmensa, no tienen con qué mitigar el hambre.
Gritar a los cuatro vientos que nos preocupa los padecimientos ajenos es una utopía. Nadie se preocupa por los demás. Quien vive muellemente no destina ni siquiera una ínfima parte de sus ingresos para ayudar al prójimo. Sólo cuando hay tragedias se le conmueve un poco el corazón, pero ¿no es tragedia permanente lo que acontece en la actualidad?.
Que se mantenga la alianza como hasta hoy. Hay que felicitarlos por la derogatoria de la Sala 5ª. de la Corte Suprema de Justicia. Ese era un clamor del pueblo; así mismo se debe seguir actuando para tranquilidad de los asociados y para su credibilidad se cimiente, en procura de un Panamá Mejor, por lo que aspiramos todos los que queremos y creemos en la democracia.
Hay que felicitar a la presidenta Moscoso por la forma como ha manejado hasta ahora el intrincado problema de la administración pública, demostrando que tiene carácter. Que siga la línea que se ha trazado, no desmaye y se le distinguirá como una verdadera líder nacional e internacionalmente.