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"Sencillo, con el ejemplo"


En una de las primeras presentaciones públicas en la que coincidieron los cuatro candidatos presidenciales, el del PRD ante una pregunta sobre cómo combatiría la corrupción, contestó rápidamente: "Sencillo, con el ejemplo". La recuerdo porque, sinceramente, me gustó la respuesta. Pero, como pasa a menudo con Martín Torrijos, su discurso no pasa de las generalidades y cuando debe concretar, se desvanece en el aire.
¿De qué ejemplo hablamos? Si uno de los temas fundamentales en el debate político de esta campaña es la definición de estrategias para combatir la corrupción y dar mayor transparencia a la gestión pública, ¿cuál puede ser un buen ejemplo que, desde ya, den los candidatos presidenciales? No sé qué opine usted, pero en lo que a mí respecta, se me ocurren dos ejemplos, bien sencillos: dar a conocer el listado de los donantes a su campaña y presentar una declaración jurada de su estado patrimonial. En lo que va de esta campaña, lo primero lo ha hecho Ricardo Martinelli y lo segundo, sólo José Miguel Alemán. Paradójicamente, el candidato que habla de combatir la corrupción con el ejemplo, no ha querido dar el ejemplo. No únicamente es que no ha querido dar esas muestras concretas de compromiso con la transparencia, sino que además ha tildado de campaña sucia cualquier referencia a su situación patrimonial e incluso, muy cercanos colaboradores a su campaña no han dudado en llegar hasta a las amenazas y el chantaje con tal de acallar las voces de quienes exigimos, nada más que transparencia. He sido un consecuente defensor de la utilidad de las declaraciones juradas de estado patrimonial de los funcionarios en la lucha contra la corrupción. Empecé una cruzada, casi solitaria, en 1994 para conseguir que la norma constitucional fuera desarrollada por Ley. En 1997, pretendí tener acceso a las declaraciones juradas de los funcionarios de la Administración de Pérez Balladares y eso me valió amenazas veladas de altos miembros de la misma, quienes hicieron todo lo posible para impedir que las consiguiera, como en efecto lo lograron. Ese año siendo Legislador Suplente presenté un anteproyecto de ley que la aplanadora PRD de aquel momento en la Asamblea me engavetó y no quiso siquiera prohijarlo. Ya como Legislador Principal, volví a presentar el mismo anteproyecto y esta vez, bajo el actual gobierno arnulfista, se convirtió en la Ley 59 de 1999. Dada la experiencia ya vivida con la aplicación concreta de la Ley en cuestión, he presentado otro anteproyecto para hacer algunas reformas a ésta, como por ejemplo, que las declaraciones deban ser actualizadas anualmente.
Como se puede apreciar, creo firmemente en este mecanismo de transparencia. Por ello, hará cuestión de mes y medio, en un programa transmitido por Canal 4, que dedicaron al tema de la corrupción, hice un llamado público a los cuatro candidatos presidenciales para que dieran el ejemplo y presentaran su declaración de estado patrimonial. Me siento orgulloso de que sólo José Miguel Alemán ha respondido a ese llamado y que cualquier ciudadano puede ver su declaración desde el Nodo de Transparencia de la Defensoría del Pueblo.
Luego, el señor Ritter, en una columna dominical en La Prensa, intentó ridiculizar el gesto ejemplar realizado por José Miguel, a pesar de que su candidato no ha dado ejemplo alguno de compromiso personal con la transparencia. Ello me motivó a escribir el artículo "El candidato del señor Ritter" y que publicaron un sábado en ese diario. Al día siguiente, en RCM Televisión señalé que Torrijos ha dicho en entrevistas que es accionista de una variedad de empresas y además, posee una lujosa casa en Quarry Heights, una de las zonas más caras de las áreas revertidas y me pregunté si los ciudadanos no teníamos derecho a saber de dónde habían salido los recursos para ello.
Ese artículo y esa declaración, fueron razón suficiente para que un alto directivo de Banco Trasatlántico y subdirector de Finanzas de la campaña de Torrijos, el Sr. Antonio Fotis Taquis, considerara necesario llamarme para amenazar con divulgar hechos que supuestamente afectarían mi imagen pública, si insistía en dar ese tipo de declaraciones. Lo mandé bien lejos, fui a Radio Caracol a denunciar lo ocurrido y ya lo demás es conocido, incluida la confesión del señor Taquis en el noticiero de TVN. ¿Ese es el ejemplo de que habla el candidato Torrijos? ¿Qué tiene que ocultar que sus asesores más cercanos llegan hasta ese punto para evitar que se hable de su situación patrimonial? Esa es la pregunta y la única forma de despejar toda duda, señor Torrijos, es bien sencilla: con el ejemplo.

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