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Sendero de los Quetzales


La naturaleza tiene establecido un orden. Por ejemplo, los árboles del bosque purifican el aire, descomponiendo el anhídrido carbónico y devolviendo oxígeno puro; también modifican el suelo enriqueciéndolo en diferentes formas, contribuyendo al desarrollo de la vida.
Debido al clima y a sus variaciones en los continentes, las aves realizan sus migraciones anuales, llevando semillas en sus buches y en sus patas, que ayudan a reforestar áreas devastadas por incendios e inundaciones. Las aves por miles de años se han encargado de la diseminación de los vegetales en el planeta.
En la cima del Cerro Ancón, en la ciudad de Panamá, existe un lugar en donde anualmente para el verano, los gallinazos anidan, emigrando desde México, por el frío. A estos animales los catalogamos de indeseables, pero tenemos que comprender que, la naturaleza con sus reglas determina, que ellos deben comer materia en estado de descomposición, y eliminar una gran cantidad de microorganismos patógenos, protegiendo a hombres, flora y fauna de enfermedades.
Cuando se quiere perturbar el orden establecido por la naturaleza, se pueden poner en peligro las cosechas. En el estado de Maine, lugar de Estados Unidos, en cierta ocasión, se decidió exterminar a los gorriones y al año siguiente regresaron muy pocos, lo que dio lugar a la proliferación de gran cantidad de orugas, las cuales se comieron todas las hojas de los árboles frutales y acabaron con todo. Antes de que las frutas maduren, estas aves limpian el suelo de una gran cantidad de gusanos e insectos dañinos, protegiendo así la cosecha. Los agroquímicos, no son suficientes.
El ruido y los gases tóxicos de la gasolina y disel, afectarán la biodiversidad del sendero del Quetzal. El movimiento de tierras vírgenes y la tala de árboles, en donde están los nacimientos de ríos importantes, como el hermoso Calderas, disminuyen las lluvias y lentamente secarán el nacimiento de estos ríos y la fertilidad de nuestra tierra chiricana se irá al traste.
En la Tierra no hay tantos corredores biológicos como se piensa. El sendero del Quetzal es uno de ellos. El Circuito de Annapurna, en el Himalaya y el Camino del Inca, que lleva a las ruinas de Machu Pichu en Perú, ambos son en la actualidad un enorme atractivo turístico, visitado anualmente por miles de personas amantes de la naturaleza, del silencio y de la armonía musical, del canto de las aves y del susurro de arroyuelos, cuando se deslizan entre las piedras y la vegetación.
Conservar intacta "La Ruta del Quetzal" y permitir que los europeos, asiáticos y australianos, vean en nuestro trópico algo paradisíaco, de bosques verdes y primarios, con nacimientos de ríos espectaculares, flora y fauna sólo de allí, aire puro y clima agradable, es imperante. ¡Cuántos países del mundo quisieran tener un sendero como el nuestro! Al final del cuento, ¿cuál es la justificación de la construcción de la carretera Boquete- Cerro Punta? Los objetivos planteados por el Gobierno Nacional no están claros.
En Panamá existen cinco leyes que protegen la fauna y la flora silvestre, entre las que se encuentra la Ley 41 de 1 de junio de 1998, General de Ambiente de la República de Panamá. El Art. 26 dice: "los estudios de impacto ambiental serán elaborados por personas idóneas, naturales o jurídicas, independiente de la empresa promotora de la actividad, obras o proyecto, debidamente certificadas por la autoridad nacional del ambiente". Sin embargo, la empresa Constructora Urbana S.A. (CUSA) encargada de la construcción de la carretera Boquete-Cerro Punta, hará el estudio de impacto ambiental de la misma.
El Art. 67 dice: "El Estado apoyará la conservación y, preferentemente, las actividades de la diversidad biológica en su hábitat original, especialmente en el caso de especies y variedades silvestres de carácter singular"... Por encima de la ley, la presidenta Mireya Moscoso insiste en la construcción de la carretera Boquete-Cerro Punta.
¿Las cabezas calientes que intentan destruir la naturaleza del Parque Nacional del Volcán Barú, tienen conocimiento de las aves migratorias y permanentes, que existen en esos lugares y que limpian el suelo para que se produzca café, frutas y vegetales? Con mucho orgullo en las tierras altas de Chiriquí se produce la mayor cantidad de estos rubros que abastecen a la República de Panamá... ¡ Cuidado con una vaina! La naturaleza es sabia y muy vieja. Sus leyes son muy sencillas y eternas. Además, no existe ambigüedad en sus interpretaciones.
Lo más triste es que, son jóvenes los que defienden el proyecto y dentro de sus argumentos, plasman una ignorancia total, de lo que son bosques primarios, fuentes naturales de agua y fauna en extinción. Son oportunistas politiqueros que sólo ven hasta donde se extiende su nariz, sin pensar que ellos no son eternos, sino aves de paso y mortales.
Las asociaciones ecológicas que protestan, por la destrucción del corredor biológico El Respingo (Ruta del Quetzal) y el sentido común de la ciudadanía, no deben claudicar en su propósito, de preservar el patrimonio de la humanidad. Chiriquí seguirá siendo el "valle de la luna, tierra cual ninguna y ¡meto!.. Un paraíso terrenal".

101 años de Panamá América

 
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