Senderos de nobleza
Cuando pronunciaba su atinado y patriótico discurso el presidente electo, Ricardo Martinelli, observé que, cuando llegó a la mención de su vicepresidente, su rostro expresó satisfacción y alegría, lo que evidencia que hay una bien estructurada amalgama de ideas, principios y proyectos entre ambos, a ejecutar a partir del 1 de julio, cuando asumirán las funciones que se condensan en EL VERDADERO CAMBIO.
Nunca he experimentado como hoy tanta esperanza y alegría de mejores días para los panameños. No he tratado al Presidente Electo, sólo brevemente cuando estuvo en el CoNEP tras la invasión. Ambos fuimos víctimas del bandalaje de los batalloneros, nada más que él pudo surgir de las cenizas, yo no. Reza un adagio, “por sus actos los conoceréis”, es así como nos es fácil adentrarnos en la dimensión y estructura espiritual de nuestro nuevo Presidente.
A Juan Carlos Varela lo he tratado muy poco, pero sé de donde viene, lo que me permite afirmar que es un hombre diáfano, capaz, etc.
El país ha escogido a dos hombres con un verdadero ideario, que trabajarán por Panamá y para Panamá. El 1 de julio se inicia una nueva alborada de esperanza, así lo han prometido los dos nuevos adalides de la democracia panameña. Todos esperamos tener un clima de sosiego y tranquilidad, seguros de salir de casa y regresar, con la oportunidad de estar al menos cinco horas más en el seno de su hogar, atendiendo a nuestros hijos, brindándoles afecto y ayuda en los estudios; que haya una baja significativa en el costo de la canasta básica familiar; y el problema de la falta de agua muchas comunidades desaparecerá porque los nuevos gobernantes empuñarán la bandera de las reivindicaciones nacionales a favor del pueblo.
Así son las cosas.