Sensatez, ¿por ahora?
S uramérica estuvo al borde de la guerra regional. El ataque de Colombia a un campamento de las FARC surto en territorio ecuatoriano, generó una crisis política predecible, pero de magnitud mayor que lo esperado. No es igual atacar a fuerzas militares o grupos civiles de un país hermano en su territorio, que ingresar en territorio extranjero para atacar a un grupo terrorista nacional que ha establecido un campamento clandestino en el país vecino, lo que es una violación a la soberanía que requiere de una respuesta político-diplomática. Sin embargo, lo que se acostumbra en esos casos es plantear una operación conjunta entre ambos Estados o pedir permiso al vecino para realizar la operación. Colombia argumenta que en varias ocasiones había advertido sobre la presencia de las FARC en territorio ecuatoriano -sin reacción de parte de ese país- y que hay indicios de colaboración de autoridades ecuatorianas con el grupo terrorista colombiano, lo que también podría ser considerado un "casus belli" por parte de Colombia.
Al principio pareció que la reacción ecuatoriana sería dentro de lo previsible hasta que entró el "Factor Chávez", quien entonó los tambores de guerra y empujó a su pupilo ecuatoriano a seguirle el juego. La prudente intervención de las países latinoamericanos y la habilidad diplomática de nuestro embajador Arístides Royo en la OEA, coronada por la extraordinaria labor del presidente dominicano, Leonel Fernández, en la Cumbre presidencial efectuada en Santo Domingo, desactivaron el proceso guerrerista. Para otros, la nueva sensatez de Hugo Chávez y Daniel Ortega surgieron de la comprensión de que los dos golpes asestados a sus aliados ideológicos fueron tiros de gracia en la moribunda organización terrorista.
El juego diplomático quedó en "tablas". Los colombianos salieron con un leve regaño y los aliados de las FARC en Venezuela, Ecuador y Nicaragua no tuvieron que explicar los comprometedores indicios de que están apoyando a un grupo terrorista en un país hermano. Este no parece el final, sino un simple receso. O, como alguna vez dijo Chávez en otro contexto, parece que se evitó la guerra "por ahora".