Sensatez y equidad
Algunas personas y voceros de organismos consideran que restablecer el derecho a pedir el historial policivo de alguien, constituiría un retroceso. Se ha dicho que eso es para proteger al empresario de emplear a personas con antecedentes penales, que la medida no apoyaría la disminución de violencia ni al fortalecimiento de la seguridad de nuestro país. Se añade que eso no solo afecta a las más de once mil personas que están en las cárceles, sino a otra gente que en un momento de su vida ha delinquido y que tal vez ya se han regenerado.
En primer lugar, resulta de sumo difícil, que un canalla de esos sin Dios ni ley, que han pasado por nuestras cárceles, verdaderas "escuelas del crimen" deje de volver a las andadas. Las estadísticas penales demuestran que en una gran cantidad de casos, los delincuentes reinciden en lo mismo; el ladrón roba otra vez, el falsificador vuelve a falsificar y el violador vuelve a violar.
Por otra parte, la experiencia ha demostrado que muchos guardias de negocios y asaltantes de bancos, han sido personas peligrosas. Más aún, si la medida afecta a los más de once mil presos que hay en nuestras cárceles, protege al resto de los casi tres millones restantes de ciudadanos que tiene el país.
Nos preguntamos cómo se sentiría alguno de los que se pronuncian contra la obtención de un récord policivo si hubiera perdido una hija que fue violada, asesinada y lanzada a un matorral por un empleado suyo, si tras ser descubierto y apresado, se encontró que antes de haberlo empleado ya había purgado una condena por el mismo delito.
Podría establecerse, sí, que por infracciones menores no se tomaran ellas en cuenta transcurrido cierto período durante el cual no delinquieron. Eso sería de equidad, pero una insensatez negar el derecho a la información.
Merece la pena que se reúnan personas de ambas tendencias y cruzar ideas al respecto. Esta empresa podría cooperar con la participación de algunos de sus miembros para llevar a cabo un diálogo sobre la situación.
En primer lugar, resulta de sumo difícil, que un canalla de esos sin Dios ni ley, que han pasado por nuestras cárceles, verdaderas "escuelas del crimen" deje de volver a las andadas. Las estadísticas penales demuestran que en una gran cantidad de casos, los delincuentes reinciden en lo mismo; el ladrón roba otra vez, el falsificador vuelve a falsificar y el violador vuelve a violar.
Por otra parte, la experiencia ha demostrado que muchos guardias de negocios y asaltantes de bancos, han sido personas peligrosas. Más aún, si la medida afecta a los más de once mil presos que hay en nuestras cárceles, protege al resto de los casi tres millones restantes de ciudadanos que tiene el país.
Nos preguntamos cómo se sentiría alguno de los que se pronuncian contra la obtención de un récord policivo si hubiera perdido una hija que fue violada, asesinada y lanzada a un matorral por un empleado suyo, si tras ser descubierto y apresado, se encontró que antes de haberlo empleado ya había purgado una condena por el mismo delito.
Podría establecerse, sí, que por infracciones menores no se tomaran ellas en cuenta transcurrido cierto período durante el cual no delinquieron. Eso sería de equidad, pero una insensatez negar el derecho a la información.
Merece la pena que se reúnan personas de ambas tendencias y cruzar ideas al respecto. Esta empresa podría cooperar con la participación de algunos de sus miembros para llevar a cabo un diálogo sobre la situación.