default

Ser moderados en carnaval


HAY QUE tener presente que no se acaba el mundo y que nada justifica el desenfreno en que incurren algunos durante los días de carnaval. Cada año, mueren algunos jóvenes por exceso de ingestión alcohólica, fuera de las decenas de víctimas que por la misma causa cobran los accidentes de tránsito. Al respecto, Monseñor Oscar Lewis acaba de referirse, igualmente a los irracionales excesos sexuales, que son también propios de la época. En esta oportunidad la Iglesia, a la que representa, aunque lo reitera, no enfatiza sólo en el aspecto moral, como en el peligro que representa el sida para centenares de miles de ciudadanos presa del jolgorio colectivo. Debe tenerse presente que, entre la multitud, hay dispersos 30 mil portadores del virus, que no lo saben y son un factor multiplicado de riesgo de contagio. "Los vamos a enterrar", dijo Monseñor ante los medios, la tarde del viernes.
Por otra parte, el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, tiene emplazadas a decenas de inspectores que cuentan con la colaboración de la Policía y otras autoridades para detener y multar a los adultos que filmen, fotografíen o propicien la participación de menores de edad en actos impropios, reñidos con la moral.
Lo anterior nos lleva a la conducta personal de algunos adultos que, bajo el influjo del alcohol, las drogas o el desenfreno colectivo, incurren también en actos bochornosos en lugares públicos, para incomodidad y vergüenza del resto de los ciudadanos que tienen que soportar la presencia de semejantes escenas, muchas veces en presencia de menores de edad. Frente a estos actos, es hora que las autoridades tengan cero tolerancia. Todos ganamos con unos días de carnaval más ordenados, respetuosos y decentes. Hagamos el esfuerzo.
Pero, la combatividad del sector privado en la "reformanía", al no exigir al gobierno discutir una visión a largo plazo del desarrollo, adoleció de estrategia.
Saúl Méndez de los trabajadores organizados, también favorece discutir un proyecto de desarrollo. Los trabajadores entienden que, "la trastada de la cascada", o sea, los efectos inflacionarios caerán sobre todos los panameños y que la reforma tampoco resolverá la pobreza. No tragan aquello de "¡salud!, aquí está su Robin Hood". Observan, con lucidez, que hoy recarga a la clase media y mañana, al más pobre, mientras no toca al gran capital. Con visual ejemplar, aquellos preparan la estrategia para pelear el aumento de un salario mínimo a B/. 700.00 para adelantar el pronóstico marxista del colapso del sistema.
Patria Nueva logra éxito al aprobar una ley fiscal, pero que todavía resulta insuficiente para que el país obtenga grado de inversión. El debate hereda a René Luciani y a la inaplazable reforma a la Caja, un sector privado y capas medias pintados de guerra. Y lo que es peor, también un partido de gobierno estigmatizado ante la opinión pública "con su fragancia ´e dictadura".
Ahora, la necesaria reforma al Seguro supondrá otra batalla donde la fecha límite de aprobación impone un cronograma que no será más extenso que los dieciocho días anteriores. Y la estrategia del apuro afirmará la revivida percepción de un PRD autoritario.
Yo gobierno, me detendría a pasar el golpe. Yo Pedrito, ya iría preparando el escritorio para el próximo numerito.
(japorcell@yahoo.com.mx)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América